PRIMARIAS UNA OPORTUNIDAD PARA EL SOCIALISMO

PRIMARIAS UNA OPORTUNIDAD PARA EL SOCIALISMO

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está inmerso en una profunda crisis, que muchos asocian a la crisis general que padece una gran parte de la socialdemocracia europea. Para recuperar al socialismo español es necesario establecer un diagnóstico que no sé reduzca a repasar las causas externas y que profundice con sentido autocritico en la situación interna y el análisis de las políticas desarrolladas en los últimos años.

Las elecciones primarias para elegir el Secretario o la Secretaria General del PSOE, que se celebran el próximo domingo 21 de mayo, se presentan como una oportunidad para la regeneración y recuperación del PSOE. Para fortalecer sus señas de identidad; modernizar su ideario y definir los objetivos estratégicos que posibiliten afrontar los retos políticos, económicos y sociales que tiene que afrontar nuestro país. Todo ello desde principios y valores socialistas como la justicia social, la igualdad, la solidaridad y la libertad.

La falta de respuestas y propuestas estratégicas de la socialdemocracia ante la enorme concentración del poder y de la riqueza originados por el capitalismo financiero y la globalización injusta que han provocado enormes desigualdades, el aumento del desempleo y de la pobreza. A lo que se suman las crecientes las incertidumbres sobre el futuro del trabajo ante los efectos de la digitalización de economía. Esta ausencia de políticas propias frente al neoliberalismo y el conservadurismo han llevado a la socialdemocracia a sufrir retrocesos electorales en muchos países europeos en el presente y en el pasado, como en España, Grecia, Holanda, Francia, entre otros. Porque sus apoyos históricos, los trabajadores y trabajadoras y la juventud, han dejado de considerarla como el instrumento político al que confiar su futuro.

La actuación del PSOE, desde 2008, en la crisis económica y financiera internacional, que en nuestro país ha provocado una destrucción masiva de empleo, quedó marcada por la negativa inicial del Gobierno a reconocer la existencia de la misma y sus graves efectos sobre el modelo productivo de nuestro país, excesivamente dependiente del sector inmobiliario y la debilidad del sistema financiero. Y posteriormente por adoptar las políticas de austeridad dictadas por las Troika (Unión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo), imponiendo recortes a los pensionistas y a los empleados públicos, una reforma laboral regresiva para los derechos de los trabajadores y la reforma exprés de artículo 135 de la Constitución Española destinada a garantizar el principio de estabilidad presupuestaria en las Administraciones Públicas, dando prioridad absoluta al pago de la deuda frente el estado del bienestar. Entre otras medidas socialmente injustas y económicamente negativas.

Este seguidismo de las políticas neoliberales, impuestas por la mayoría conservadora en Bruselas, llevo al PSOE a un retroceso electoral de más de cuatro millones de votos en las elecciones generales de 2011. Esa pérdida de credibilidad entre su electorado es una de las causas de la crisis actual del Partido Socialista, que no ha sido consecuentemente asumida y que no ha podido ser corregida en los comicios generales de 2015 y 2016. Y ha propiciado la aparición con gran fuerza de nuevos actores políticos, como reacción a la desprotección a las personas ante las graves consecuencias de la crisis económica y al abandono de las políticas de la izquierda.

El PSOE en los últimos años ha sufrido un grave deterioro en su funcionamiento interno, los militantes han sido ignorados en la toma de decisiones vitales para el proyecto socialista. Siendo la máxima expresión de esta marginación de los afiliados los bochornosos acontecimientos acaecidos antes, durante y después del Comité Federal del 1 de octubre de 2016, que se saldó con la dimisión del Secretario General, Pedro Sánchez. La Comisión Gestora que dirige el Partido Socialista impuso la abstención en la investidura de Mariano Rajoy y facilitó la formación del Gobierno al Partido Popular (PP). Retrasando, de forma injustificada, la convocatoria de las elecciones primarias para elegir al nuevo Secretario General y el Congreso, procedimientos estatutarios preceptivos para normalizar el funcionamiento democrático y la cohesión interna.

Ante estos hechos los simpatizantes y afiliados socialistas han expresado su rechazo a la abstención regalada al PP, que se convierte implícitamente en un apoyo a sus políticas autoritarias e injustas, como los recortes a la protección social y a los servicios públicos, las contrarreformas laborales y de pensiones, la devaluación salarial y la corrupción que han causado el aumento de las desigualdades, la precariedad, los bajos salarios y la pobreza.

Amplios sectores de la militancia han desplegado una potente movilización en exigencia de la democratización interna y la participación en la toma de decisiones. Esta movilización se ha mantenido y aumentado en el actual proceso de primarias teniendo su reflejo en los más de 53 mil avales que respaldan la candidatura de Pedro Sánchez, obtenidos de forma autónoma por los grupos y plataformas de militantes frente a los apoyos de la mayoría de las estructuras orgánicas a otras candidaturas.

La candidatura representada por Pedro Sánchez, se sustenta en la regeneración ideológica del socialismo; la firmeza en el rechazo de las políticas neoliberales y del conservadurismo; la defensa de un modelo de partido autónomo, unido y participativo de y para los afiliados frente a otros modelos basados en el control del partido por profesionales y especialistas del poder institucional.

Sus propuestas recogidas en el documento “Por una nueva socialdemocracia”, fruto de las contribuciones y las aportaciones de un gran número de militantes, simpatizantes y de expertos progresistas. Entre otras medidas, preconiza un nuevo modelo económico y social justo y sostenible. Desarrollar los planes inversión necesarios para la creación de empleo de calidad y alcanzar salarios dignos, la promoción de la igualdad de género o dotarse de una banca pública que favorezca el crecimiento y la cohesión social. Establecer políticas redistributivas de la riqueza con una reforma fiscal suficiente y equitativa para garantizar la protección social a las personas desempleadas, el sistema público de pensiones y los servicios públicos.

Uno de sus objetivos prioritarios es restablecer los derechos sociales, laborales y sindicales vulnerados por gobiernos del PP, para ello es necesario y urgente derogar las reformas laborales y de pensiones impuestas, revertir los recortes sobre los derechos y libertades de la “ley mordaza” y abolir el artículo 315.3 del Código Penal que criminaliza la libertad sindical y el derecho de huelga.

No parecen válidos para recuperar la confianza perdida y afrontar los desafíos del siglo XXI los planteamientos de las otras candidaturas, volcados en recetas del pasado ante los retos presentes y mucho menos para los del futuro o a hacer llamadas retoricas a la unidad de forma acrítica y sin ofrecer alternativas válidas a la crisis interna. Por eso las ideas y propuestas, algunas citadas anteriormente, que defiende la candidatura de Pedro Sánchez configuran los ejes estratégicos de un proyecto sólido y fiable, para la recuperación del PSOE y la izquierda en nuestro país, que represente y defienda los intereses de la mayoría social: las trabajadoras y los trabajadores y los jóvenes.