PARA CUANDO UN EMPLEO DECENTE PARA TOD@S

PARA CUANDO UN EMPLEO DECENTE PARA [email protected]

El objetivo número 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) apuesta por “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para [email protected]”. Los cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente son promover los empleos y las empresas, garantizar los derechos en el trabajo, extender la protección social y promover el diálogo social, con la igualdad de género como un tema transversal.

España se ha comprometido a cumplir antes de 2030 este objetivo junto a otras 16 metas para reducir la desigualdad y acabar con la pobreza. Sin embargo, estamos muy lejos de su cumplimiento porque las reformas laborales del Partido Popular han generado un empeoramiento de las condiciones laborales y una gran inestabilidad en el empleo.

Un ejemplo de las consecuencias de este modelo laboral es la proliferación de la figura de los trabajadores pobres. Según los ultimos datos de la Agencia Tributaria en España hay más de seis millones de trabajadores que ganan menos de 600 euros al mes, un colectivo que representa el 34% del total de asalariados. Lo que estos datos confirman es que hoy tener un empleo no garantiza la posibilidad de escapar de la pobreza. La carencia persistente de oportunidades para tener un trabajo decente están produciendo una erosión del contrato social que es el fundamento de las sociedades democráticas: el derecho de todos a compartir el progreso.

Según un reciente estudio de la oficina estadística de la Unión Europea sobre “trabajo decente y crecimiento económico”, España suspende en empleo decente. En siete de los ocho indicadores de la ONU que miden las condiciones laborales España está por debajo de la media europea.

Una característica crónica del mercado laboral español es el alto nivel de desempleo de larga duración. El 50% de los parados llevan más de un año buscando trabajo sin encontrarlo y cada vez es menor la cobertura del sistema de protección por desempleo, lo que convierte al desempleo en un puente hacia la pobreza.

Otra de las asignaturas pendientes de nuestro mercado laboral es solventar la brecha de género. Existen 10 puntos de diferencia entre la tasa de empleo masculina y femenina y la incidencia del paro es mayor entre las mujeres: 6 de cada 10 parados registrados son mujeres. Una brecha que se manifiesta en el salario ya que las mujeres cobran un 20% menos que los hombres.

Los jóvenes y la franja de edad de mayores de 45 años también presentan una situación preocupante. La tasa de paro de los jóvenes supera el 36,3%, lejos del 16,7% de la media nacional y solo tienen empleo 2 de cada 10 jóvenes en edad de trabajar. Asimismo, el 40% de los parados madrileños tienen más de 45 años lo que dificulta de empleabilidad ya que la mayoría escasa cualificación.

Otro de los problemas de nuestro mercado laboral es la alta temporalidad. El 26% de los asalariados tiene contratos con fecha de caducidad. Una temporalidad que también afecta a los empleados públicos ya que el 25% tienen contratos temporales y además se han perdido más de 200.000 empleos en el sector público desde 2011.

Semejantes datos confirman que el modelo de empleo que tenemos en este momento no es el mejor. Y tampoco las políticas de empleo que requieren de una revisión en profundidad. Desde el Gobierno de la Nación se juega a la complacencia o a la confrontación o se mira al pasado, sin entablar una deliberación serena sobre el mercado de trabajo que queremos ahora y en el futuro.

El Trabajo Decente para [email protected] debe estar en el corazón de las políticas a favor del crecimiento sostenible y el desarrollo inclusivo. Como dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder: Un número mayor de personas con empleos decentes significa un crecimiento económico más fuerte e inclusivo. La dignidad, la esperanza y el sentido de justica social que nace de tener un Trabajo Decente ayudan a construir y preservar la paz social.

Es urgente colocar la creación de empleos decentes en el corazón de las políticas públicas, porque con ello se contribuirá a un crecimiento más sólido e inclusivo que permitirá reducir las desigualdades. Es un círculo virtuoso que beneficia tanto a las economía como a la población y es un motor del crecimiento sostenible.