LOS BITCOIN DE LOS PARTIDOS DE IZQUIERDAS Y LA PRIMAVERA DEL PSOE

La fortaleza, la capacidad de impacto de los partidos de la derecha siempre ha venido marcada por el capital, por la magnitud del dinero que podían poner en el campo de batalla político. Las razones por las que el PP consigue mantener un tono electoral fuerte es precisamente que garantiza la propiedad, el patrimonio (de sus electores) y lo que denominamos economía de mercado, sea lo que sea esto ahora, algo que en cualquier caso lo podemos referenciar en ese famoso Ibex 35: Telefónica, BBVA, Santander y sus rehenes económicos como Prisa y demás medios deudores.

En esta línea de interpretación de la fuerza política, la candidata a Secretaria General, Susana Díaz, basa su fortaleza en lo mismo que un partido de la derecha, pero en pobre (no mueve el patrimonio del PP, ni en A ni, por supuesto en B), capacidad de mantener el patrimonio de los militantes que están colocados por el partido: militantes profesionalizados. Aunque los militantes del PSOE que viven de la política son varios miles, por supuesto son una minoría. Intensa, muy motivada pero minoría que funcionan, en pequeña escala, con la misma moneda que los partidos de la derecha de toda la vida, por el dinero, euros, que consiguen obtener a final de mes.

Como todos sabemos, no es el capital la moneda por la que el movimiento obrero en general: socialistas, comunistas, anarquistas y demás ramas de la izquierda se ha movido en los últimos, por ejemplo, doscientos años. Desde sus orígenes, pasando por todas las cruentas huelgas, revoluciones, involuciones, guerras, asambleas o movimientos, la gente de izquierda ha buscado y ha muerto por que se oiga y se respete su voz, su opinión, sus intereses. Lo que distingue el ADN de una persona de izquierda (militante o no), da igual que de CCOO, UGT, Podemos, IU o PSOE, da igual, es que lo que tiene valor para ellos es poder emitir su voz, que se oiga, se valore y si puede ser que el movimiento, su partido o, al menos, algunos de sus compañeros de agrupación asuma como propia su posición: convencer para la acción. Nos creemos esto, como otros creen en Dios o en ambas cosas, no son, por supuesto incompatibles.

Por lo tanto, podríamos decir que el bitcoin del militante de un partido de izquierdas es su voz, su opinión, su criterio, y eso en este momento es lo que ofrece la candidatura de Pedro Sánchez. Como tantas veces en la historia, el personaje, en este caso, Pedro Sánchez, es un símbolo que condensa un enorme movimiento social de cambio que transciende totalmente al líder. Por decirlo así, nuestro querido compañero Pedro Sánchez no ha estimulado el apetito participativo de miles de militantes del PSOE. Obviamente eso ya estaba ahí. Eso sí, el aparato del partido en su momento fue el que decidió dar la espalda al incómodo militante de agrupación y conformar un ejército de profesionales del partido: cuadros profesionalizados, que poco a poco han enmudecido la cultura participativa, asamblearia, donde la agrupación era la vida del militante. Unas décadas más tarde, hay militantes profesionales, que esencialmente obedecen a los jefes regionales o nacionales, según sea su puesto, y el resto de la militancia ¿80% o el 90%? Según tengamos gobiernos o alcaldías, no tiene vía de participación. En las últimas décadas, el militante participa en las políticas del PSOE lo mismo que un votante: nada. El papel de un militante hoy en día es pagar la cuota y ver por la televisión a sus compañeros profesionalizados viviendo del partido y hablando por ellos sobre algo en lo que ellos no han intervenido de manera clara y vinculante. No hay vías de participación.

Por lo tanto, el próximo día 21 se enfrentan dos monedas, el euro que cobran los “militantes profesionalizados” y el bitcoin de la izquierda, el derecho a participar en la posición del PSOE en el Congreso o cualquier otro foro político en el que estemos representados, esto podríamos focalizarlo en la reivindicación de la agrupación como núcleo del PSOE. ¿Quién ganará el día 21? Sin duda, el candidato que más capital sepa mover. Susana Diaz, está moviendo euros y Pedro Sánchez depende de los bitcoin de participación. En principio, todo indica que ganará por goleada la Primavera Participativa del PSOE. Una victoria en la que Pedro Sánchez, será un catalizador, no un líder que arrastra las masas. En la cultura de la izquierda el ADN es participativo, para bien o para mal, la obediencia se compra en euros (hay ejemplos por doquier) y no tenemos ese recurso, al menos, en las cantidades que lo tiene la derecha, nuestra riqueza es la participación, por eso, la partida está ganada, pase lo que pase, la reivindicación participativa acabará arrasando en el PSOE.