EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA COMO VENTANA DE ESPERANZA PARA LA CIENCIA ESPAÑOLA

Estamos en el cuadragésimo aniversario de la Constitución, efeméride que coincide con un acto legítimo y democrático apoyado en el artículo 113 de la Carta Magna que reza así: “El Congreso de los Diputados podrá exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura”. Desde la perspectiva de la relación entre ciencia en sociedad se deben subrayar los conceptos de exigencia y responsabilidad. El Gobierno del Presidente Rajoy -cuya tarea general no se prejuzga, no es competencia de este análisis- ha mostrado importantes carencias en lo que concierne a la exigencia y responsabilidad sobre la trayectoria del ámbito de la ciencia y la tecnología en nuestro país. En lo que sigue se van a exponer las primeras previsiones de este acto, porque los autores defendemos un pacto cívico por la ciencia (https://elpais.com/elpais/2018/05/21/ciencia/1526891418_590469.html), con una serie de puntos fundamentales que debieran ser asumidos por cualquier gobierno democrático, como son la recuperación del esfuerzo público, de la agilidad y eficiencia en la gestión, y la responsabilidad social de la ciencia.

Por primera vez una moción de censura triunfa en democracia y también, por primera vez, un Gobierno cesa por este mecanismo tras una sentencia de la Audiencia Nacional. Una sentencia que recordemos puso de manifiesto lo sistémico de la corrupción en el partido que, hasta ahora, ostentaba el poder. Cabe pensar que el expresidente Rajoy no se había dado cuenta de que su edificio político estaba cimentado sobre los más hediondos lodazales que, como por otro lado era previsible, han acabado por engullirlo .Como ya se ha hecho previamente –y en varias ocasiones- en esta tribuna en relación con las quiebras del Gobierno que acaba de ser censurado en sede parlamentaria respecto a la visión científica de las políticas para, por y con la ciencia y la tecnología se va a invocar la ética weberiana, al método científico y al análisis CTS ( Ciencia, tecnología y sociedad) para intentar comprender  los resultados electorales de finales de 2015 (https://www.fundacionsistema.com/evolucion-y-eticas-reflexiones-sobre-democracia-tras-las-elecciones-generales-de-diciembre-de-2015).

La ética de la responsabilidad de Max Weber nos enseñó que todos los actos tienen consecuencias, e implica que debemos anticiparnos a los escenarios más probables (e improbables) que resulten de nuestra toma de decisiones. Parece ser que el triunfo de la moción de censura no estaba entre los escenarios posibles que nuestro expresidente manejaba entre los resultados de ignorar continuamente la corrupción que poco a poco ha ido corrompiendo su partido.

El caso es que el triunfo de la moción de censura es también signo de madurez democrática, y justamente ahora se nos abre una ventana de esperanza a que las cosas cambien cualitativamente en la ciencia Española. Y nos referimos a que cambien para bien, porque peor no podemos estar, todos estábamos temiendo el fin del sistema de ciencia y tecnología tal y como lo conocemos. Tenemos que ser conscientes del daño que se le comenzó a hacer al sistema público de Ciencia y Tecnología con los primeros recortes en 2008, y que se aceleró de forma muy lesiva a partir de 2011 para llegar a 2018 con una ciencia cercenada de casi todas sus extremidades. Es momento de apelar también a la ética de la responsabilidad, si queremos una sociedad preparada para los retos a los que nos enfrentamos (cambio climático, economía digital etc.), por lo tanto es hora de comenzar a actuar.

Con el nuevo Gobierno se abre una ventana de esperanza para todas las personas que estamos comprometidas con la ciencia y con la participación de la ciudadanía en su progreso y beneficios. Es un derecho constitucional y un derecho humano. El éxito de la moción nos ofrece un punto de inflexión tras casi diez años de continuos recortes en ciencia y siete de maltrato casi constante con cada nuevo presupuesto, con cada ley, con cada convocatoria, con el ahogo de unos controles, necesarios obviamente, pero que no deben ser aplicados previamente a realizar las actividades científicas, lo que se llama intervención previa, sino como rendición de cuentas.

La ciencia y la tecnología descansan en una ética de la responsabilidad, en el escepticismo ordenado como definió el sociólogo norteamericano Robert K. Merton. El éxito de la moción de censura nos brinda una oportunidad para modernizarnos y converger con las políticas de otros países Europeos, países que han apostado por aumentar la inversión en I+D como respuesta a la crisis económica. Países en los que existe un vínculo muy estrecho entre ciencia, educación y cultura. Países, en definitiva, que no ven la inversión en ciencia ni como un lujo ni como un gasto y que confían en la solidez de la base que dicha inversión proporciona al sustento del Estado de Bienestar.

Se abre ante nosotros una ventana de esperanza para revertir la desalentadora situación en la que tantos años de continuo desprecio hacia los valores científicos han sumido tanto a su comunidad como a sus centros de investigación. No nos engañemos, no va a ser tarea fácil llegar a niveles de inversión y de apuesta decidida por la ciencia tal y como ocurre en otros países Europeos, ni va a ser fácil reparar los daños causados. Sobre todo no va a ser fácil recuperar el nivel anímico de nuestros científicos y científicas. Apelemos por tanto a la ética de la responsabilidad y pensemos que nuestro futuro como país, nuestro futuro social y económico, depende de las decisiones que se tomen a partir de ahora. Pero apelemos también a la ética de la convicción: somos personas de ciencia y sabemos que la prosperidad de otros países ha sido fruto de su apuesta por una política científica por y para la sociedad. Nuestra vocación y profesión es la ciencia en su sentido más amplio: unos investigadores, otros gestores, otros divulgadores, otros tecnólogos… El nuevo Gobierno tiene la oportunidad de tomar nuevas decisiones que, sustentadas por una mayoría social de centro-izquierda e izquierda, deben ser lo suficientemente valientes para tratar de imprimir un punto de inflexión a tan hostil y nefasta serie histórica.

Tenemos una ventana de esperanza que nos está invitando a entrar. Seamos valientes, entremos.