EL TRILEMA, EL DILEMA Y EL PROBLEMA DE LOS SOCIALISTAS

Es irrebatible decir que resulta imposible hacer una reflexión desapasionada y argumentada sobre la elección y consecuencias de la misma del Secretario General del PSOE. Decir “Sí” es motivo suficiente para que otros salten gritando de manera furibunda “NO”. Ello es un pesar para muchos españoles, mientras otros contemplándolo se frotan las manos hasta sangrar. Llegar a compartir un diagnóstico y encontrar soluciones se ha ido imposibilitando en el largo recorrido de estos meses. Cada zigzag del serpentín de pólvora ha sido alimentado con gasolina por propios y extraños. El lamento de la posible desaparición del PSOE ha sido una constante por aquellos mismos que parecen alegrarse de que ello suceda. La terminología de tortuosos trilemas o dilemas socialistas ha estado en la boca de todos. La cuestión es que la formulación y solución quedan a discreción.

EL TRILEMA:

El PSOE ha vivido una crisis de liderazgo y de discurso que tuvo su eclosión con los sucesos del 1 de octubre y solo la elección del nuevo Secretario General zanjará la cuestión.

La cuestión es que la socialdemocracia como pensamiento, es un enfermo terminal y estamos viviendo las fases de su descomposición y se elige solo a quien la certifique.

Los dirigentes del PSOE estaban convencidos de que tras la legislatura de Rajoy (recortes, corrupción, apatía política) parecía fácil alcanzar el gobierno, y la frustración del no gobernar obliga a replantearse todo, desde el cartel hasta el libreto.  

El fraccionamiento ni es por una falta de liderazgo, ni de discurso, ni es culpa de uno solo. Y si la elección de un responsable máximo significa hacer imponer el relato de los vencedores (sea el que sea) es apostar por la inutilidad. Aquellos lamentables y vergonzosos sucesos son una herida más en la credibilidad socialista de los últimos tiempos que solo el tiempo curará. Por ello, gane quien gane, debería acelerar los tiempos para que pase a la estantería de las historias negras cuanto antes.

La crisis del liderazgo viene de la oportunidad perdida en 2010 de haber demostrado que realmente la socialdemocracia es un pensamiento con políticas capaces de hacer frente a los momentos de recesión, sin cargar los costes sobre los más débiles que además son la mayoría social que se supone sustenta a los socialistas electoralmente. La cuestión no es que tan solo no se supiera dar respuesta a la crisis económica, es que se jugó con la ciudadanía con mensajes no ciertos, pues no brotaba nada y eran patéticas respuestas ocurrentes para terminar siguiendo los mejores dictados neoliberales mal traducidos del alemán. Así mismo, cuando los ciudadanos se echaron a la calle se los miró como si fueran otros cuando éramos nosotros. Estoy convencido de que esto escandalizará a muchos pero ya saben eso de que la verdad no tiene remedio y cuanto más tiempo se esté con la venda en los ojos más riesgo existe de caerse por el precipicio.

No es cierto creer que la causa de la caída de los partidos socialdemócratas europeos en general, y con ellos el PSOE, ha sido solo la mala respuesta a la crisis económica. Los socialdemócratas, entre otras cosas, no han sabido entender la globalización dando respuestas a una nueva sociedad que se estaba generando y que esencialmente ha modificado de manera radical las relaciones de producción, el mundo del trabajo, a la par que se ha puesto más énfasis en el mundo del capital (entidades financieras y grandes empresas) buscando que este estuviera confortable creyendo asegurar procesos de inversión que generaran empleo. Ha sido un substancial cambio de foco ideológico donde el mayor número de concesiones han ido cayendo de un lado que no ha sido, casualmente, el de los trabajadores. Se ha olvidado que es en ellos donde los partidos socialistas vienen teniendo sus fortalezas electorales. Asimismo, la caída de los regímenes comunistas y la transformación del escenario geopolítico han llevado a que los socialdemócratas dejen de ser contemplados como fuerzas de interposición moderada y reformista entre dos visiones del mundo excluyentes. En consecuencia el neoliberalismo político y económico, y sus vertientes que ahora llamamos populistas, pero que no dejan de ser un fascismo de cara amable, no tienen enfrente una alternativa reformista creíble y posible de su misma envergadura. No la tiene por una razón muy simple, no se pueden predicar unas cosas cuando se es oposición y acongojarse al gobernar haciendo otra (valga Hollande por todos). Ese es el pecado socialdemócrata, no busquen más

Esto, como es sabido, ha llevado a que los descontentos con sus representantes políticos hayan empezado a buscar cobijo electoral en otros territorios. Ahora bien, muchos dirigentes socialdemócratas en lugar de hacer que ello sea coyuntural tienen un cierto empeño (inconsciente o no) de convertirse en la oposición de la oposición pegándose por un protagonismo de corto recorrido en lugar de recuperar el espacio perdido. Ignorar esto es condenar a los partidos socialistas a ser oficinas de administración de un pasado glorioso.

EL DILEMA:

El PSOE decide abrir una nueva etapa afrontando los nuevos y los viejos problemas con un discurso y una propuesta para este tiempo, o por el contrario considera que su zona de confort está en el mantenimiento de las formas y las prácticas de “toda la vida”.

Esta es la cuestión que deben dilucidar los afiliados del PSOE por todos los millones de ciudadanos que esperan que exista una opción diferente a la que gobierna los intereses generales como si fuera un fundo de un terrateniente pródigo. Si la apertura en canal producida en los últimos meses solo vale para resolver cuitas personales e intereses igualmente individuales de poder, los perdedores serán mucho más de dos.

La elección debe ser punto de partida y no de llegada de un proceso de regeneración, modernización y adaptación de métodos de trabajo, talantes y actitudes personales a una nueva realidad. Esta realidad podemos cuestionar si nos gusta más o menos, pero no negar su existencia, y lo que es peor, intentar trabajar en ella como si estuviéramos en un pasado que por mucho que añoremos nunca volverá. Como no lo hará el pleno empleo, la justicia redistributiva, la cohesión social y una democracia avanzada si se apela a estrategias personales y no a proyectos colectivos por raros que nos suenen.

EL PROBLEMA:

El PSOE se ha avejentado junto a sus dirigentes, militantes y actuaciones. Sus dirigentes de ayer y hoy se han integrado en el  establishment a la perfección y han olvidado  que el atractivo del socialismo es su capacidad de rebeldía y voluntad de transformar las cosas. En España lo fue en el 82 y en 2004.  Es lamentable cuando lo importante no son las razones y lo único que importa es la victoria. No esta tan claro que existan uno, dos, tres modelos… de partido, visión de España, de política de alianzas o de nada…Hay tres declaraciones de intenciones y tres prácticas previas de actuación la cuestión es elegir entre aquella opción que nos parezca más coherente y valiente  para capitanear el proceso el día, después no sobrarán manos ni esfuerzos.