ALGÚN DÍA HOY

Ángela Becerra, Planeta, Barcelona, 2019

Esta hermosa obra, Premio de Novela Fernando Lara 2019 narra la historia de Betsabé Espinal, una colombiana de 23 años que en el año 1920 fue la protagonista de una de las primeras huelgas de mujeres conocidas. Una mujer a la que su madre dio a luz una noche en un camino embarrado, amparada por el calor de una naturaleza exuberante que por siempre la acompañó en su camino. Una mujer nacida de una madre violentada por el abuso y el horror, un horror que la llevó a la locura, la locura de los muertos vivos, la de los que por nacer dónde lo hacen sufren todo tipo de abusos y atropellos. Una mujer que siendo una recién nacida crea un vínculo indisoluble con otra recién nacida, a quien su atormentada madre amamanta por ser pobre de solemnidad, pero poderosa en mantener vidas propias y ajenas.

En una cuna de reinas, Betsabé y Capitolina, una bebé de familia adinerada, pero marcada desde su nacimiento por el azar de la fatalidad, entremezclan sus manitas y despliegan todos sus sentidos sintiéndose una hasta el fin de sus días. Dos seres   humanos con existencias colmadas de risas ajenas sobre sus personas, de desapegos y desplantes. Betsabé por haber nacido en la más inmoral de las miserias, sin más apoyo que la de su trastornada madre y algún compasivo de corazón, y Capitolina por ser diferente y venir al mundo en un entorno en donde las apariencias primaban más que el respeto.

Dos almas gemelas que encuentran en su camino la luz. Betsabé en la lucha ética y moral entre mujeres y hombres en el peor de los contextos, al liderar en 1920 una de las primeras huelgas femeninas conocidas en una fábrica textil de Medellín. Betsabé vivió en la Colombia de aquellos años y a la que Ángela Becerra se permite la licencia literaria de rodear de personajes claves del siglo XX como Simone Weil, Frida Kahlo, Diego Rivera, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Débora Arango… que adornan con gran erudición las 813 páginas de la novela. Y Capitolina, una pobre niña que por nacer en la apariencia e hipocresía y soportar de sus desidias y afrentas, decide esconderse entre los muros de su religiosidad, huyendo del escarnio y del padecer por su mero alumbramiento.

Algún día hoy es una novela histórica, que denuncia sin tapujos la pobreza más indigna, las injusticias y la falta de valores y de humanidad de quiénes por creerse poderosos mueven los hilos de los otros sin piedad, infringiendo las más terribles humillaciones. Pero la autora deja un haz a la esperanza, la esperanza de la que participan los justos y bondadosos de corazón, que a todos cortejan, aunque en ocasiones la realidad se presente tozuda e inamovible…. Y la esperanza también del poder del más puro de los sentimientos, el amor, que cuando es incondicional no conoce, ni sabe de convencionalismos y es una explosión de savia.

La esperanza, el anhelo, la certeza de que lo que se antoja irremediable no lo es y está en nuestras manos trocarlo. ¡Hagámoslo sin más excusas!.