¿YA ESTAMOS EN PRECAMPAÑA?

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Quedan pocos días y, por tanto, pocas posibilidades para llegar a un gobierno. Las elecciones no entusiasman a los españoles, es más, están generando desesperanza y la profunda sensación de que estamos perdiendo la oportunidad, aunque una difícil oportunidad, de cambiar el rumbo de este país, impuesto por la férrea disciplina y recortes realizados por la mayoría absoluta del PP y de un Presidente Mariano Rajoy acosado por el cerco de fuego de la corrupción.

No sabemos qué resultados se obtendrán, pero, según las encuestas, más o menos, será lo mismo. Alguien perderá, otros ganarán. Pero hablamos de variaciones tan ligeras que seguramente el panorama quedará similar al actual. Hay quienes piensan que tendrán posibilidad de superar a su rival, que no es su rival ideológico sino el electoral con el que compite el espacio del voto y que deberá ser su socio de gobierno; pero, aunque lo supere, no parece que eso conlleve a que se puede negociar de una forma distinta.

Ante los últimos momentos comienzan a circular posiciones llamando a un último esfuerzo. Entre ellas, la de Odón Elorza, con quien, una vez más, comparto reflexiones. Un artículo que está circulando por la red, por correos, sumando apoyos.

“Cuando suenan todas las alarmas es momento de un último esfuerzo que resulte creíble por parte de Pedro Sánchez. Una propuesta que supere la oferta ya conocida, formulada con inteligencia y alejada de partidismos para configurar un gobierno parlamentario de transición, con un programa reformista y pactado por las tres fuerzas del cambio”.

No podemos ir a unas nuevas elecciones como si en España no pasara nada, cuando no conseguimos levantar cabeza de la corrupción que sigue cercando al partido del gobierno y que ya se ha instalado en el Consejo de Ministros.

¿Cuánto más podrá resistir España quien parece haberse acostumbrado al hedor de la inmoralidad? No basta con que el PP cambie a los que están pringados, porque su problema es más profundo: deben reflexionar y reestructurarse. No basta solamente con cambiar el cartel electoral, a Rajoy, aunque debería ser una condición imprescindible.

Hacer un último esfuerzo, como reclama Elorza, supone sentarse a la mesa con más humildad y capacidad de diálogo, algo que todos esperábamos de las nuevas fuerzas políticas. Para repetir viejos esquemas inmovilistas no hacía falta llegar hasta aquí.

Hacer un último esfuerzo significa reconocer que todos los partidos del cambio tienen razones propias y parte de la verdad que legitima su comportamiento; pero también han esgrimido acciones y decisiones que dificultan el consenso.

¿Las fuerzas del cambio pueden permitirse ir a unas nuevas elecciones y que el resultado posterior reafirme la postura del PP?

Toda la legitimidad que los partidos para defender a sus votantes con “uñas y dientes” se pierde cuando se cierran a negociar, a sentarse juntos, a buscar posiciones que solucionen problemas territoriales, o realizan referéndums que solo construyen muros.

Dice Olorza, “consideró que Pedro Sánchez ha de asumir la responsabilidad de mover pieza y flexibilizar la posición de los socialistas. Para ello ha de hablar y trasladar a Pablo Iglesias y Albert Rivera, sin caer en ninguna teatralidad ni en ruedas de prensa perturbadoras, una propuesta que supere, dentro de la credibilidad, el acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos y sin que suponga una enmienda a la totalidad. Ni se ha intentado”.

No se ha intentado pero no parece posible. Los discursos del PSOE, de Ciudadanos y de Podemos son absolutamente inmovilistas. Y además, cuanto más se justifican, más se hunden en el hoyo.

Las declaraciones que se hacen esta semana ya suenan a precampaña.