Rafael Simancas

Y EL CAMBIO DE PODEMOS ERA VOTAR CON RAJOY

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Tanta prosa sobre los de arriba y los de abajo. Tanto verso sobre la conquista de los cielos. Tanta retórica contra las élites. Tanta apelación a los desheredados de la Tierra… Para acabar votando con Rajoy en la primera oportunidad que se les presenta.

A la hora de la verdad, cuando los discursos y las teatralizaciones dejan paso al voto limpio, cuando las máscaras ya no pueden ocultar las intenciones, cuando toca pronunciarse con un sí o un no, por el cambio o por la continuidad, Iglesias y los suyos votan con Rajoy.

Tanto, tanto, tanto reprochan a Sánchez su acuerdo con la nueva derecha de Rivera, que ellos usan sus votos del cambio para… apuntalar a la vieja derecha en el Gobierno.

Será difícil de explicar a sus votantes. Y será imposible de entender por sus votantes.

¿Cómo explicar que la primera “línea roja” para acordar con el PSOE fuera satisfacer la vieja aspiración independentista de la peor burguesía catalana?

¿Cómo explicar que el segundo gran reproche “intolerable” al PSOE fuera el rechazo a la intención de contar con cuatro grupos parlamentarios cuando solo merecían uno? ¿O la ofensa de estropearles el tiro de cámara en la distribución de los escaños?

¿O cómo explicar que la condición “inexorable” para dialogar con el PSOE fuera una vicepresidencia propia con mando sobre jueces, fiscales, policías y agentes del CNI?

¿Y cómo explicar que la discrepancia definitiva con el PSOE fuera un acuerdo transversal con Ciudadanos absolutamente imprescindible para hacer realidad el cambio?

Será difícil de explicar, porque la auténtica razón de este comportamiento es política y moralmente inaceptable: el puro cálculo partidista y electoralista.

Los trabajadores explotados, los parados sin prestación, los jóvenes sin beca, los desahuciados sin alternativa, los pensionistas con copago, los dependientes sin ayuda… ¿merecen seguir sufriendo al Gobierno de Rajoy por el cálculo partidista de Podemos?

Por ahora, esta es su breve historia: ilusionar con las palabras, desengañar con los hechos…