VOTO, VOTO, VOTO

La polarización creciente que se está produciendo en España, la fragmentación electoral que existe, la situación en Cataluña y el blanqueo a la extrema derecha que han hecho desde el Partido Popular y Ciudadanos, hace que se llegue al día de la votación para elegir presidente del Gobierno con un número muy importante de ciudadanos que todavía no saben a qué partido político van a votar, o incluso si lo van a hacer.

En esta situación, hay que decir que estamos ante un momento decisivo para nuestras vidas y para la democracia, nuestra democracia y la democracia a nivel global. Por eso, hay que dar una respuesta activa en las urnas a los populismos. Hay que ser ciudadanos activos para defender y mejorar la democracia. Y eso, estos días pasa por votar y convencer a nuestros entornos para que vayan a votar.

¿España puede permitirse seguir bloqueada como consecuencia de que quien gane las elecciones no tenga la fuerza suficiente para poder formar un gobierno estable los próximos cuatro años? Parece que no, porque la mayoría de los españoles necesitamos un gobierno fuerte para que sean fuertes nuestros derechos en nuestra vida cotidiana.

Escucho en numerosos lugares y a gente muy distinta, que un voto más o menos da igual. ¿Somos conscientes de que en más de una veintena de provincias la última diputada o diputado a elegir lo será del PSOE o de la derecha principalmente por un puñado de votos? Y aquí un puñado de votos no es una expresión hecha, es una realidad numérica que puede decantar si hay un gobierno estable del PSOE o bloqueo.

Los ciudadanos creen y desean de manera mayoritaria que el PSOE gane las elecciones generales y que gobierne después. Ante ese deseo hay que recordar lo obvio. Por una parte, hace falta activar nuestra voluntad e ir el domingo a nuestro colegio electoral y depositar en la urna la papeleta del PSOE. Pero por otra, también hace falta activar en nuestros entornos esa misma voluntad para que acudan a las urnas, porque en ellas se estará decidiendo su presente para los próximos cuatro años.

Un 15,7 por ciento de votantes que votó en abril, decidió la papeleta del partido durante la última semana. Y un 4,7 por ciento, lo hizo el mismo día de las elecciones. Estos datos muestran que un número muy importantes de votantes todavía está decidiendo a quien votar e incluso si van a ir a votar. Y en esta ocasión, lo hacen en un contexto de incertidumbre creciente, que puede complicarse en las últimas horas, antes de abrir los colegios electorales, por la intención de grupos independentistas violentos de reventar las elecciones.

El pasado 23 de septiembre la guardia civil detuvo a nueve presuntos integrantes de los Equipos de Respuesta Táctica (ERT), el sector más radical de los Comités de Defensa de la República (CDR). En la instrucción del caso se detalla como querían «lograr la materialización de la república catalana mediante cualquier vía, incluidas las violentas». En ese grupo, según el juez, había dos células. Una, un «núcleo productor», encargado presuntamente de conseguir el material para hacer explosivos. Y otra, un «núcleo ejecutor», con los miembros más radicales, «con dilatada experiencia en diferentes acciones clandestinas en Cataluña». Es decir, son violentos y están dispuestos a utilizar la violencia como ya se ha visto en muchas calles de Barcelona.

El intento de los violentos independentistas de reventar las elecciones, mediante acciones planificadas con la aquiescencia cuanto menos del agitador Torra desde la presidencia de la Generalitat, va a tener consecuencias visibles y no visibles en las elecciones del domingo. Por una parte, los violentos quieren imágenes violentas impidiendo el normal trascurrir del día de reflexión y de votación, porque creen que les dará mucha proyección internacional. Por otra, los demócratas tenemos que dar una respuesta de firmeza.

La firmeza democrática vendrá del gobierno de la nación, que hará cumplir la ley con determinación y proporcionalidad para que los ciudadanos puedan votar libremente a quien deseen, sin miedo ni coacciones. Pero también, la firmeza democrática debería venir de unos líderes de la oposición que, en lugar de intentar aprovechar los posibles incidentes en Cataluña para atacar al ejecutivo y sacar votos, tendrían que estar apoyando al Gobierno de España en estos momentos de desafío al Estado de Derecho. Como hizo el PSOE en el pasado.

La firmeza democrática, tiene que venir también de una ciudadanía que en Cataluña y en el resto de España deben movilizarse para que exista un gobierno fuerte y se deje atrás un bloqueo político que dura ya demasiados años. Los independentistas y los partidos de la oposición en España desean que lo que ocurre en Cataluña tenga incidencia en las urnas aunque por motivos muy distintos. Ante esta irresponsabilidad, depende de nosotros, los ciudadanos, individual y colectivamente, dar una nueva lección democrática, llenando las urnas de papeletas donde se apoya un gobierno fuerte, estable y con capacidad de hacer frente a los retos que tiene España para mejorar el bienestar de todos los ciudadanos. Eso, el domingo, significa votar al PSOE.