UNA ALTERNATIVA DE FUTURO EMPIEZA POR UNO MISMO

frutos70716

En política es conveniente diferenciar los procesos; no confundir y otorgar a cada uno su tiempo e intensidad. Este es el momento de la formación de Gobierno, estabilizando la vida política y la actividad pública. Ahora bien, es importante no minimizar la importancia de abrir el debate sobre el futuro de las izquierdas. Imprescindible para que exista a corto plazo una alternativa progresista en España.

Las izquierdas, en plural, pues es incontestable que la izquierda está política, organizativa y electoralmente dividida, además de manera irreconciliable de momento. Han de realizar una serena y profunda reflexión si se quiere trazar el sendero para obtener una mayoría social que genere una alternativa de Gobierno. El que mejor cumpla la tarea podrá aspirar a liderar y representar a los millones de votos identificados con la cultura política progresista y reformista.

El PSOE, en todo caso, debe llevar a cabo un concienzudo ejercicio de análisis, revisando las causas del desencuentro con su electorado. Este no es producto de un líder, un mensaje equivocado, un error estratégico de campaña, o las eternas divisiones internas. Pensar que es así es erróneo e interesado, descalifica al que lo haga para ser parte del intenso proceso de renovación que ha de regenerar la confianza de los ciudadanos en los socialistas.

El PSOE quedó agotado y, a su pesar, sobrepasado por el proceso de cambio social que él mismo incitó y condujo en la sociedad española en los 14 años de Gobierno. El mayor logro, la instauración y consolidación de un Estado de Bienestar, homologable a los existentes en Europa en un tiempo record, está electoralmente amortizado. No conviene engañarse, en 2004 y 2008 existieron causas exógenas que posibilitaron su vuelta al Gobierno de la Nación (atentados del 11-M, hastío del Gobierno prepotente del PP y el regusto de la burbuja económica) pero en este tiempo no consiguió consolidar de nuevo una mayoría sólida en España. No es diferente en otros ámbitos; Madrid es un ejemplo 24 años de mayoría absoluta popular municipal y en la Comunidad Autónoma desde 1995 ininterrumpidamente gobierna la derecha.

Hace más de 30 años algunas cabezas pensantes del PSOE de la época fueron conscientes de que los cambios en España y en el mundo obligaban a renovarse. El PROGRAMA 2000 fue el instrumento; el objetivo, adecuar el socialismo a los retos de futuro. Con el horizonte en la revolución tecnológica que se atisbaba, un gran paradigma para pensar y construir el futuro. Una estrategia de recibo en la actualidad: no pensar el futuro al margen de la sociedad sino con su participación. No sólo de militantes, también de trabajadores, empresarios, consumidores e intelectuales. Una apuesta que llevaría a la renovación interna del partido concibiéndole como entidad cívica próxima a la vida cotidiana. Capaz de organizar la participación ciudadana en la acción política, abriéndose a las demandas sociales y una estructura que posibilitara la incorporación de los ciudadanos que compartieran su proyecto. Mutatis mutandis lo que hay que hacer ahora. Hay también que recordar que aquel ambicioso proyecto se fue con el viento de las divisiones internas, con absurdas luchas intestinas, donde el compañero pasó a ser adversario y rival por la ocupación de un poder menguante, propiciando mediocres localismos.

En todo caso, ahora no se trataba de recrease en errores pasados, pero sí de recuperar la visión de construir el futuro para ser atractivos y confiables. Romper con la mediocridad orgánica, el corto plazo y apostar por el talento, dejar de jugar al interiorismo político en las distintas instancias partidarias para trabajar con una sociedad que ahora le niega su apoyo. En caso contrario se condenará a subsumirse en otra izquierda que ocupará su lugar, los espacios en política no esperan; y lo peor, condenará a España a ser gobernada por una derecha incalificable.

Hay que pedir, por tanto, a los dirigentes socialistas que asuman esta tarea con la misma responsabilidad que la de conseguir la estabilidad política. Una alternativa no se construye con declaraciones televisivas, no va de estrategias de sustitución. Al contrario, es unión en el objetivo y profundizar en el modelo de sociedad que se ofrece, dotarse de una organización para que ese cambio pueda producirse. Es sumar personas de dentro y fuera. No es un partido de viejos dirigido por jóvenes, la renovación es agregación de talentos, voluntades, iniciativas con esfuerzo y con trabajo.

Los fundamentos del socialismo democrático no es el resultado de elecciones cada cuatro años y de las resoluciones de un programa electoral o una conferencia política, que terminan siendo fines en sí mismo. Es extender la democracia, sus valores, a todos los lugares donde existe dominación y desigualdades de poder; es el respeto y fortalecimiento de la democracia representativa. Es impedir, como se ha producido en los últimos años, que el mercado funcione a su albur con sus perniciosos efectos en lo social, en lo económico y en lo político. El éxito de las corporaciones privadas no es el progreso material y personal de la mayoría. Es entender y dar cauce a las opciones libres contra la desigualdad por sexo, procedencia, trabajo etc. Es incrementar el control social sobre el Estado y de este sobre los grandes grupos económicos que se rigen por intereses económicos exclusivos y excluyentes. Es tener un sindicalismo, también renovado, fuerte y negociador que permita que la socialdemocracia sea la opción prioritaria, combatiendo la desigualdad y la dominación, propiciando un cambio social desde la legitimación democrática. En este momento es como el hacha de Lincoln, primero hay que consumir tiempo afilando para poder cortar el árbol.