UN PUNTO DE VISTA

Un soldado del reino de Xu cruzaba en barca el rio Yangtsé cuando, en un descuido, cayó su espada al agua. Era una zona profunda, llena de remolinos y turbiedad, así que marcó con esmero una señal en la borda de la barca, allí por donde la espada cayó al rio. Ya junto a la orilla, en el agua calma y cristalina, se zambullo hasta el anochecer donde indicaba la señal en la borda de la barca. Nunca encontró la espada, y eso que estaba muy cierto de que por allí había caído.

Y de eso va esta historia. De aquellos que buscan la espada dónde saben que no está, por que donde cayó es un lugar turbio y peligroso. No hay que llamarse a engaño. Los debates sobre los datos del CIS se encuentran muy lejos de lo que realmente importa. Es la señal en la borda. Lo reveló, a medias, el españolito del balcón. Lo reconocerán por ser dado a la floritura clásica, en un intento de justificar su ingreso (¿O lo está ya?) en la Real Academia de letrados a la Legua. Todo puede ser, dados los antecedentes de aquellos a quienes bastó acreditar como intelectuales de tomo y panceta para darle letra.

El argumento es el siguiente. El CIS, con la excusa de publicar lo que los ciudadanos opinan, sin trampa ni cartón, está manipulando. Al beneficiar (por ahora) al PSOE, crea una imagen de lo que opina la sociedad que no es realmente real. Y con ello pretende que, gracias a la reflexividad se convierta en una profecía que se autocumple. Es decir, diciéndole a los españoles lo que opinan se corre el riesgo de que se lo crean y lo cumplan. Ahí también es mezclar churras con merinas, dado que no es profecía y llega, con apuro, a medición de clima electoral.

¿Uhm? Para entendernos, propone, válgame la libertad, que se le prohíba publicar al CIS lo que los españoles opinan, dado el grave riesgo de que se crean que eso es lo que opinan. ¿Confuso el señor? Pues esperen y vean.

Pongamos, por ejemplo, que el CIS no publica lo que los españoles opinan, dado que tal literalidad manipula. ¿La alternativa? Por fin podrán quedarse con el escenario público las estimaciones de los medios que manipulan los datos para decirles a los españoles lo que de verdad opinan. Ya saben que los técnicos en su inmensa sabiduría saben lo que se dice entre líneas (perdón, entre las brumas del recuerdo). Así, por fin, las imágenes manipuladas sobre lo que los ciudadanos opinan podrán ser el espejo en el que los ciudadanos perciban la realidad, y gracias a las profecías que se autocumplen, la realidad podrá por fin ser lo que debe ser. Los medios de comunicación, de forma opaca y silente, traficarán estimación por intención de voto y partidos y votantes podrán mirarse en el espejito mágico.

Si lo quieren en plano, el CIS manipula diciendo a los españoles lo que opinan y debe dejar de hacerlo para permitir que los medios, manipulando secretamente la opinión, les digan a los ciudadanos lo que de verdad en realidad opinan y así, manipula manipulando, son transparentes. Es increíble la vergüenza del CIS. Lo que hace. Decirles a los españoles lo que opinan. Los medios de comunicación, por el contrario, convierten gracias a misteriosos arcanos gato por liebre, estimación por intención de voto y todo en noticia. La ventaja es evidente. Los ciudadanos españoles no podrán saber lo que opinan dado que eso los manipula, y podrán saber lo que los que manipulan sus opiniones opinan, que es menor manipulación.

Ahora ya les cuento. La adopto. El silogismo del españolito del balcón es irrefutable y reversible. “Todas las estimaciones de voto que publican los medios están equivocadas. No reflejan la realidad. Y si al final resulta que sí aciertan, es porque han hecho creer a la opinión pública que la realidad era esa, y mediante la profecía que se autocumple, la han manipulado fabricando una realidad irreal”. Joder, como mola. Ahora tengo una razón irrefutable y mañana también, al ponerme la venda antes de la herida. Si no, sí. Si sí, también. Me lo quedo. Gracias maestro.

Seamos un poco serios, no sea que buscando las cosquillas al CIS lo que se quiera es no decir lo que importa. Que las empresas que producen estimaciones manipulando los datos se niegan a decir qué o cómo lo hacen. Que, en esa oscuridad, critican despiadadamente la transparencia y los medios de comunicación, que de ello se aprovechan según línea editorial, quieren para sí el monopolio de la realidad. Una realidad manipulada no se sabe cómo o en base a qué. ¿Cuál es el debate real? Esto va de transparencia e información frente a opacidad y manipulación. Mientras tanto, leña al CIS que amenaza el negocio del mercado negro de las estimaciones electorales.

Por suerte, un micrófono olvidado en un restaurante por el Camisario Pillarejo nos ha permitido acceder a la transcripción de una conversación entre un periodista de investigación y el reputado encuestador M. Hay quien dice que fue jefe de James Bond antes de supervisar a Maxwell Smart. Vete a saber. Vamos al meollo.

Periodista. Muchas gracias por la entrevista. Me gustaría preguntarle sobre las estimaciones electorales. ¿Cuál es su opinión?

Lo primero que quiero dejar muy claro es que el CIS malo. Muy malo. Practica una transparencia manipuladora que está muy lejos de expresar la realidad tal y como nosotros la vemos. Así que el CIS malo.

Periodista. Eso está muy claro. El CIS malo. ¿Y sobre el modelo que usted utiliza?

Excelente. Testado y corregido. Aplicable en todo momento y lugar. Un bálsamo de fierabrás para cualquier clima y condición. Le explico el proceso, que por lo demás es muy común en el oficio.

Partimos de unos datos muy especiales que se denominan “a la virulé”. Son datos increíblemente costosos de creer, y que nosotros ponderamos por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Je, je, je. En jerga de especialistas de estas cosas, quiere decir ponderar por edad, género y recuerdo de voto. Este tratamiento consigue incrementar de forma significativa el grado de “comme ci comme ça” de los datos. Después, se les aplica nuestro mundialmente famoso y desconocido modelo consistente en manipular los datos cantando la siguiente letanía. Es mejor con luna llena, pero si no es posible, basta un alógeno muy potente.

“Ya la ronda llega aquí, / Firulirulí.  / A cantarte amores va, / Firulirulá. / Sal a tu ventana, / que mi canto es para ti. / Sal napolitana, / Firulí, firulí, firulí, / Firulí rulá”.

Es un modelo basado teóricamente en la “Canción del olvido” y se caracteriza por que todos los periodistas se olvidan de preguntar por él.

Periodista. Parece complicado.

¿A qué sí? Es un modelo magnifico que, partiendo de unos datos “a la virulé”, pondera por la santísima trinidad alcanzando una elevada calidad de “comme ci comme ça”, para después recibir un tratamiento especializado de Firulíruli Firulirulá.

No como el CIS. El CIS malo. Transparencia manipuladora y una presentación pésima de los platos. Una tabla, así como sale. Sin peinar ni nada. Nosotros los presentamos en la mesa precioso, como media pizza, con colorines. Y cada trozo de pizza es la cantidad de Firulíruli por partido. Vamos, que se come con los ojos sin necesidad de masticarla intelectualmente. Últimamente se sirve con acompañamiento de critica acida al CIS. Malo. Malo. Transparencia manipuladora.

Periodista. Pues está perfectamente claro su excelente nivel técnico y preciosismo en la cocina moderna. Al nivel del cocido deconstruido.  ¿Y no tienen ningún ingrediente secreto?

Sí lo hay. Pero se lo cuento con el compromiso off the record. ¿Está claro? Pues bien. Todos nuestros Firulíruli Firulirulá tienen muchos huevos, el morro siempre que no falte y algo de oreja.

Periodista. Lo de que tiene muchos huevos y morro lo entiendo. ¿La oreja para qué?

Es lógico. Mejor equivocarnos o acertar todos juntos, que no ir a equivocarnos por separado. Pero permítame que le resuma las ideas. CIS malo. Transparencia manipuladora. Nuestro modelo, la “Canción del olvido”, además queda espectacular en bodas y bautizos. Y ya en ello, déjeme que le cante. Mírala, mírala, mírala, la puerta de Alcalá y CIS malo. No me mires, no me mires, déjalo ya, que si me miras y miran que nos miramos, van a pensar que algo ocultamos. Y ole.”

Y es que ningún argumento de los de andar por casa para defender estas cocinas hasta ahora va en serio. Tomar el recuerdo de voto como algo para ajustar con los resultados de las últimas elecciones, del mismo modo que se hace con edad y género para ponderar las muestras, es estupidez sublime. Lo primero, el recuerdo de voto no es un hecho (como género o edad) es una opinión. Varía según la situación sea estacionaria o no. Para que lo entiendan. Esa ponderación retrotrae y reconstruye como punto de partida los resultados de las anteriores elecciones. Cosa absurda cuando hay transferencias masivas, la fidelidad es baja en algunos partidos y, esa es la madre del cordero, el orden de los partidos ha cambiado drásticamente en la intención de voto. Para más inri, el recuerdo lo preguntan en los cuestionarios siempre después de la intención de voto, de tal forma que los que cambian de partido, primero cambian de intención y después modulan el recuerdo. El presente contamina el pasado, alterando el orden temporal de las cosas. Sí, eso es. La causalidad temporal al revés. El hoy transforma el pasado. ¿En qué cuantía? Cuando tenga un respiro no burocrático lo calcularé. Desde luego hoy no. Ni mañana.

Aquí la clave es que hay un modelo para cada ocasión y una ocasión para cada modelo. Y la ponderación por recuerdo es adecuada en periodos estacionarios (estables) dado que es conservadora, lenta, frena los cambios bruscos y suaviza variabilidad muestral. Es inadecuada en periodos de cambio porque es ciega a ellos. Cuando ves que el panorama cambió, ya te has comido la farola tragándote antes muchos faroles.

Y en esa de mira al CIS qué malote, hasta los partidos pierden el norte. Un ejemplo. Ciudadanos y el PP están absolutamente empatados. Eso quiere decir que en el modelo libre del CIS, mientras estén estadísticamente empatados, en ocasiones aparecerá el PP sobre Ciudadanos y en otras Ciudadanos sobre el PP. Sin embargo, en los modelos ponderados el PP estará mucho tiempo sobre Ciudadanos, en ocasiones, como ahora, de forma inexplicable. Y me explico.

Verán, cuando ponderan por recuerdo de voto los entrevistados no valen lo mismo. Ahora mismo, el entrevistado con recuerdo de voto al PP cotiza entre 1,2 y 1,3 según encuesta, dado que hay escasez en la oferta de recordar haber votado al PP. En el caso del PSOE, dada la excesiva oferta de recuerdo de voto al PSOE, cotiza al 0,75. Es decir, que un entrevistado con intención de voto al PSOE que tenga recuerdo de voto al PSOE cuenta por tres cuartos de intención de voto.

Ahora el misterio. La transferencia desde el PP a Ciudadanos es superior al 20%. Pero esos transferidos sabemos que cotizan al 1,3. Es decir. Que cien entrevistados que recuerden haber votado al PP y se transfieran a Ciudadanos, pesan por 130 casos en la intención de voto a Ciudadanos. Ciudadanos, usando ponderaciones por recuerdo de voto, está hipervitaminado.  ¿Cómo “carallo” aún no ha pasado Ciudadanos al PP, cuando además le llega voto nuevo? ¿Qué tornillo, por citar a Toni Leblanc, están ajustando para gripar el motor del cambio? Y sobre todo ¿Cómo han conseguido que Ciudadanos se preocupe por el CIS, que son habas contadas sobre la mesa, y se olvide de aquellos, que como advierte el españolito del balcón, están construyendo una realidad virtual en la esperanza que sea una predicción que se autocumple, frenando a Ciudadanos? En fin, la magia va de que mires donde no está el truco.

Por último, les dejo con algo evidente. La situación electoral no ha cambiado desde septiembre a octubre. Todos los porcentajes de todos los partidos se solapan en el intervalo de confianza. No hay cambio. Le pongo debajo un link para quien desee comprobar ahora o en el futuro, si realmente hay cambio o la situación continúa igual.

https://www.ciencia-explicada.com/2012/04/calculadoras-de-significancia.html

En la opción 2, pueden comprobar si la diferencia de porcentajes en el voto a partidos es significativamente diferente o están empatados estadísticamente en la misma encuesta. En la opción 3, pueden comprobar si los resultados de un partido entre dos encuestas, por ejemplo, PSOE en septiembre y octubre, expresa cambio o realmente la situación es la misma, a pesar de aparecer punto arriba o punto abajo.

No obstante, da igual la información. Parafraseando a Montesquieu en su análisis del conflicto iconoclasta bizantino, esto no va de ciencia (como entonces de religión). Este es un conflicto de poder. De quienes desde la opacidad quieren el monopolio sobre la realidad. Y dando autoridad a que la mejor defensa es un buen ataque, pues CIS malo, transparencia manipuladora. Mucho mejor aplicar la “Canción del Olvido”. Que cansancio. En algún momento tocará reconocerme a mí mismo que en la escala Bertolt Brecht de compromiso social, no paso de la opción “muy bueno”. Nada de imprescindible. Ya estoy muy viejo para esto y además elegí un mal momento para dejar de fumar…