¿UN PP ANTISISTEMA? NO, POR FAVOR

El ideólogo de Trump en su campaña presidencial, Steve Bannon, abogó por reforzar el perfil antisistema del plutócrata como forma de superar a sus rivales en las primarias republicanas. Si recuerdan, la evolución fue del Tea Party a la derecha alternativa.

Seguramente Bannon, de gira en Europa, pensará recalar en nuestro país en algún momento. Pero, ¿para asesorar a quién?, ¿a Abascal?, ¿a Rivera?, ¿a Casado?

Pues creo que a cualquiera de los dos primeros. Por una razón. Al tercero no le hace falta. Ya está desplegando una estrategia muy definida que es, en lo básico, antisistema.

Y por antisistema entiendo aquí a esa serie de formaciones y líderes políticos que están proliferando desde la aparición del bufón italiano Grillo hasta el brasileño Bolsonaro. Todos ellos cambian el uso racional del argumento por la emocionalidad del eslogan, retuercen los hechos fabricando hechos alternativos y son capaces de perjudicar el interés general de su país en su carrera por el poder.

En el caso del presidente del PP, podemos observar las tres derivadas antisistema descritas.

Empezó su mandato con la demagogia insufrible de la derecha española con la inmigración, ha intentado boicotear la tramitación comunitaria de los presupuestos que cambiarán la política económica y presupuestaria (de los ajustes al gasto social a través de más justicia fiscal) y se ha abonado a la postverdad con algo que es más que una mera fake new o noticia falsa. Porque con la acusación que hizo al Gobierno socialista y al presidente Sánchez ha inaugurado lo que inevitablemente apunta a una escalada verbal que persigue lo que su mentor Aznar ensayó en el pasado: que se instale la crispación en España.

Es una estrategia, afortunadamente, condenada al fracaso. La centralidad en la que se desenvuelve la muy madura sociedad española actúa y lo seguirá haciendo como rompeolas de estas estrategias espurias y desvergonzadas. Casado debiera saberlo. Derecha antisistema no, por favor. Y, por cierto, extrema tampoco. El país necesita una formación conservadora al uso europeo, no un partido republicano trumpiano. Y líderes acordes al siglo XXI, no propagandistas ni agitadores.