UN NUEVO GOBIERNO DE RAJOY MÁS DE LO MISMO

UN NUEVO GOBIERNO DE RAJOY MÁS DE LO MISMO

Las expectativas de cambio que se habían dado con el fin del bipartidismo han quedado frustradas. Las elecciones municipales y autonómicas trajeron nuevos aires en gran parte de Ayuntamientos y Comunidades Autonómicas, pero esto no se materializó en las elecciones generales ni el 20 D ni el 26 J. Los resultados fueron mejores el 20 D lo que hubiera permitido si se hubiera negociado sin tantas restricciones y líneas rojas de unos y de otros el haber formado un Gobierno sin el Partido Popular.

El haber logrado formar un Gobierno sin el PP hubiera sido un ejercicio de salud democrática, tras los daños causados por este partido con la elevada corrupción que ha tenido lugar allí donde ha gobernado y con las tramas que se habían montado y fomentado desde el poder. De todo ello se ha beneficiado claramente, además de la que ha llevado a cabo el propio partido que ha tenido una “caja b”, pagos en negro de las obras de su sede central y sobresueldos no declarados ni a la hacienda ni a las seguridad social. Se ha financiado irregularmente de modo que deja al descubierto las ventajas de las que ha dispuesto frente a otros partidos en las campañas electorales. Un escándalo que se empieza a juzgar y cuya dimensión crece a la luz de las declaraciones de los investigados.

Los costes de la corrupción son muy altos lo que repercute en el bolsillo de los ciudadanos. Mientras todo esto sucedía, a costa de los recursos públicos, se iniciaba una política de recortes en las políticas sociales que ha supuesto también graves daños en la educación, sanidad y ley de la dependencia, así como en otras partidas tan básicas como investigación, cultura, y cooperación al desarrollo. Se han recortado derechos laborales hasta dejarlos al mínimo y se restringen derechos ciudadanos con la ley mordaza. La LOMCE está siendo contestada masivamente desde la comunidad educativa.

En los últimos tiempos se ha dado un crecimiento económico que ha generado empleo. El Gobierno se atribuye este considerado éxito a la política económica llevada a cabo. Nada más lejos de la realidad. El crecimiento está siendo consecuencia de la subida del turismo, que aumenta no por las políticas hechas que fomenten esta actividad económica, sino a la crisis que se vive en el norte de África, Próximo Oriente y Este de Europa, y el crecimiento del terrorismo en estas zonas. La bajada del precio del petróleo, a su vez influye en el descenso de la inflación y en la disminución de los costes de productores. Al tiempo que alivia el déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos.

La creación de empleo no se encuentra relacionada con la reforma laboral sino al aumento de la demanda propiciada por estos dos factores que sirve además de tirón de otros sectores económicos. La reforma laboral lo que ha conseguido es precarizar más el empleo para que crezcan las tasas de beneficios de los empresarios, que no necesariamente se destinan en su totalidad a inversiones productivas, que mejoren la tecnología y propicien la I&D, sino que en parte se destinan a inversiones especulativas que proporcionan ganancias rápidas y cómodas. El abaratamiento de los costes laborales y el aumento de los beneficios están generando una sociedad más desigual e inestable.

El optimismo manifestado por el Gobierno es infundado y se aprovecha de la inseguridad y el miedo que provoca una situación como la presente para ser, a pesar de todo lo dicho, el partido más votado. La deformación que se hace de todo lo que está sucediendo a cargo de la mayor parte de los medios de comunicación que son controlados por el PP o por las élites económicas contribuye decisivamente a este hecho, aunque la pérdida de votos por el PP haya sido a su vez notable desde que consiguiera en 2011 la mayoría absoluta.

Apoyar a un Gobierno de esta naturaleza votando a favor o absteniéndose es hacerse cómplice de unas actuaciones corruptas, y unas políticas económicas cuyos costes han recaído sobre las clases sociales de ingresos bajos y medios, mientras que se enriquecen aún más las clases de ingresos más elevados. No hay síntomas tras lo escuchado en el discurso de Rajoy que las cosas vayan a cambiar. Nos espera más de lo mismo y cada cual que asuma la responsabilidad que le corresponde con el voto que vayan a emitir pero también los que han puesto los palos en las ruedas para evitar que otro Gobierno que fue factible tras el 20 D y tras el 26 J, aunque ahora había más dificultades no era imposible.