UN JUICIO JURÍDICO O POLÍTICO

Por fin ha llegado la comparecencia como testigo del Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, por el caso Gürtel.

Una investigación que comenzó en 2007, hace ya diez años, y a la que se le han puesto todos los inconvenientes posibles para dilatarla, impedirla, o bloquearla, desde la persecución al juez inicial Baltasar Garzón a la destrucción de los discos duros de los ordenadores, como si fuera algo normal.

Un caso Gürtel, que es una trama de corrupción con tentáculos en prácticamente todas las comunidades autónomas donde ha gobernado el PP. Que además ha tenido separaciones debido a la complejidad y extensión, así nos hemos encontrado con el caso Bárcenas (la contabilidad B del P), el caso Camps y todo lo relacionado con la Comunitat Valenciana, Madrid y todas sus vergüenzas, o Jaume Matas y Baleares, por poner los ejemplos más llamativos.

En total, 175 imputados entre políticos y empresarios. Y una lista larga de acusados, algunos ya varios años en prisión, y que acumulan peticiones de prisión extraordinarias como es el caso de: Francisco Correa, “Don Vito” (125 años y un mes);  Pablo Crespo (85 años y 6 meses) Álvaro Pérez Alonso, “El Bigotes” (5 años y 2 meses)- José Luis Izquierdo (45 años y 2 meses)5.- Isabel Jordán Goncet (39 años y 1 mes)- José Javier Nombela Olmo (19 años) Luis De Miguel Pérez (18 años y 6 meses), Alicia Mínguez Chacón (19 años).

U otros políticos del PP como: Luis Bárcenas Gutíerrez (42 años y 6 meses) Ángel Sanchís Perales (8 años) Alberto López Viejo (46 años) Guillermo Ortega Alonso (50 años y 10 meses) Jesús Sepúlveda Recio (15 años y 4 meses), y Ricardo Galeote Quecedo (11 años y 8 meses).

Y falta la familia, los empresarios, los testaferros, etc. Es decir, una completa trama de corrupción vinculada al PP que lleva 37 acusados.

Hay que recordar también que una trama de contabilidad en negro, con sobres, comisiones, regalos, etc y etc, necesita de empresas vinculadas con la trama y creadas para ello como: Special Events, que entre 1996 y 1999 organizó todos los actos políticos del Partido Popular de Galicia; Pasadena Viajes, S.L, Empresa propiedad de Pablo Crespo; Easy Concept, compañía especializada en la gestión del servicio público de información y atención al ciudadano; Good and Better, S.L., junto con Easy Concept es la otra firma presuntamente favorecida con contratos “a dedo” por el Gobierno de Esperanza Aguirre, y Orange Market, la empresa proveedora de servicios de la dirección regional del Partido Popular de la Comunidad Valenciana.

El Presidente del Gobierno comparece para decir que él NO SABE NADA, porque tiene demasiadas cosas importantes para saber quién organiza los actos, quién hace la contabilidad, quién paga, cómo se financia el partido etc.

Él, como responsable del PP durante muchos años, tanto de campañas electorales cuando gobernaba Aznar, como presidente del partido estos años, NO SABE NADA.

Era lo lógico y lo esperable. Correa, el Bigotes, Bárcenas, y todos los tesoreros del PP es gente a la que “apenas” Mariano Rajoy ha saludado. A lo mejor, ni siquiera le han votado, si ustedes me apuran la ironía.

A la trama, a las empresas fantasmas, los tesoreros, los sobres, los sobornos, las cuentas en Suiza, etc y etc, para que esto tenga “sabor de novela negra”, faltan también las muertes en circunstancias extrañas, bien vinculadas con el caso Gürtel o con alguno de los otros escándalos en los que el PP también está inmerso. Diez muertes: los últimos el de Miguel Blesa y el de Rita Barberá, que se sumaban a los de Juan Pérez Mora, Isidro Cuberos, Antonio Pedreira, Francisco Yáñez, María del Mar Rodríguez Alonso, Francisco Sánchez Arranz, Leopoldo Gómez y José Martínez Núñez. Todos ellos tuvieron algún tipo de relación con la trama de corrupción y todos han perdido la vida desde 2009, fecha de inicio de la instrucción del caso; algunos de ellos en extrañas circunstancias, como así han denunciado los medios de comunicación.

No se sabe las circunstancias de las muertes de algunos personajes como Barberá o Blesa, que pueden ser accidentes o suicidios, pero lo cierto es que el imaginario colectivo piensa que hay algo oculto detrás de todo ello. Y cuando se piensa así, es porque ha desaparecido toda confianza en lo que sucede en nuestro país.

Y, ¿por qué hacer este recordatorio?

Porque resulta increíble lo que está pasando en España. Resulta increíble que el Presidente del Gobierno se siente en el banquillo, aunque sea como testigo, de una causa que afecta al corazón, a las entrañas y al estómago de su propio partido.

El daño que el PP y la trama de corrupción han hecho es incalculable: por el dinero desparecido de las arcas públicas que debía haberse destinado a bienes y servicios públicos; por la desconfianza que se ha generado en las instituciones democráticas; por el engaño permanente de manipular elecciones democráticas con dinero negro; por la espesa negrura en la que ha envuelto a nuestro país, donde la sensación de que “todo está corrupto” costará de superar, no solo a los españoles, sino al conjunto de Europa.

Y, ante ello, no se trata solo de un juicio jurídico donde se diriman las penas de cárcel necesarias. Hace falta un juicio político. Ese es el que le corresponde al presidente del PP y Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Un juicio político donde se asuma verdaderamente que lo ocurrido es de una gravedad insólita, y bien, por acción o por omisión, uno es responsable de lo sucedido. Lo que no puede es permanecer como un pasmarote.

Queremos separación de poderes. Queremos una democracia que funcione. Queremos credibilidad y confianza en las instituciones. Queremos dormir tranquilos sabiendo que no somos permanentemente engañados.

Esa es la responsabilidad de Mariano Rajoy que no asume ni asumirá. Y esa responsabilidad solo se la pueden exigir sus propios militantes (puesto que ellos no son corruptos sino también afectados), sus propios votantes (que deben hacer un acto de reflexión y no un voto de fe), y los españoles en su conjunto ante las urnas.