TRAS EL DEBATE, UNIDAD Y TRABAJO

simancas031016

Los debates intensos y controvertidos forman parte de la tradición socialista. En el contexto de crisis política e institucional que sufre nuestro país, cabía esperar también una fuerte controversia en el seno del PSOE en torno a la estrategia a proponer a los españoles. Pero tras el debate y las votaciones, la tradición socialista establece igualmente el empeño general por la unidad y el trabajo destinado al bien común.

En el Comité Federal del PSOE celebrado el primero de octubre se pusieron de manifiesto, de manera más o menos explícita, propuestas distintas sobre cómo abordar las decisiones más inmediatas. Unos apostábamos por encauzar el debate a través de un Congreso inmediato. La mayoría decidió postergar el Congreso para anteponer la agenda institucional del país. Ahora todos hemos de respaldar juntos la posición adoptada democráticamente.

Y hay que seguir trabajando duro, porque hay mucho socialismo pendiente por hacer. La sociedad española necesita de un PSOE refortalecido para la defensa de sus derechos y libertades. Los españoles demandan un PSOE eficaz para mantener la esperanza en un futuro más justo y equitativo. Todos los socialistas están llamados, por tanto, a trabajar conforme a sus valores tanto dentro de la organización como, sobre todo, en el propio seno de la sociedad y en sus instituciones democráticas.

Los retos en España son mayúsculos. Lograr un desarrollo justo con empleos estables y políticas públicas equitativas, tras cinco años de gravísimos recortes practicados por gobiernos derechistas. Regenerar las instituciones y las prácticas encargadas de organizar el espacio público compartido. Hacer frente con esfuerzo e imaginación a la amenaza secesionista y las desconexiones emocionales en determinados territorios. Desenmascarar a los populismos y sus soluciones fáciles y falsas ante los problemas más difíciles.

Los desafíos en el mundo son tremendos también. El partido de la globalización se está saldando con una goleada a favor de los grandes poderes económicos y en contra de los derechos y las condiciones de vida de las grandes mayorías. La exigencia general de respuestas firmes a esta injusticia está alimentando estrategias populistas, hiper-nacionalistas y taumatúrgicas, con gran riesgo para el desarrollo del bien común.

Hace falta socialismo. Más que nunca.