TODAS LAS PARTES DEL NO SON ENTENDIBLES. EL DILEMA LO TIENE QUE RESOLVER OTRO

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Al día siguiente de las elecciones en un artículo en esta revista vine a decir que el resultado era aún más complejo que el anterior. Los días van reflejando esa complejidad, las urnas no dieron conclusiones sino apariencias. El que parecía que había ganado se tiene que convertiren sujeto activo, estando obligado a romper su concepción de la política española. El que partía para desaparecer ha resistido, eso le fuerza a tener que, tanto internamente como en su participación para estabilizar políticamente España, resolver varios dilemas contradictorios entre sí. El que parecía ganador potencial en su “bloque” perdió; la incógnita es saber si la caída es tendencia de haber ocupado su lugar o a futuro seguirá bajando a los infiernos. Finalmente el que jugaba a ser el eje de la responsabilidad está obligado a mostrar su identidad para ser árbitro. El tiempo es un factor que juega en contra de todos ellos pero ya no de los ciudadanos que sólo aspiran a irse de vacaciones y comprobar si a la vuelta han sabido resolver “el cacao” y el país se puede poner en marcha y las instituciones no pasan de la astenia primaveral, al letargo invernal sin solución de continuidad.

Así las cosas, se vuelven a poner en juicio capacidades que no se han evidenciado hasta el momento. El PP y otros muchos no parecen haber entendido ninguna parte del NO de los socialistas y le piden a estos un ejercicio de responsabilidad que no se solicita de otros. Podemos no se siente para nada culpable de que desde hace meses no exista un gobierno de amplio espectro que hubiera podido iniciar la regeneración política del país. Ciudadanos internamente está viviendo su propia crisis de ejercitar la responsabilidad sin exigir más cambio, sin ser conscientes de que el apoyo en Madrid al PP, mucho más explícito que al PSOE en Andalucía, le puede convertir en invitado para nada y comparsa para todo. En el PSOE a pesar de mostrar una aparente mayor cohesión siguen existiendo voces, unas menos soterradas que otras, que quieren dirigir una alternativa como si fuera la Agrupación de su pueblo. Como el botones Sacarino, del dibujante Ibáñez, la apariencia es que todos los partidos miran para arriba pero no para encontrar respuesta del cielo sino para verse los dos únicos pelos que sobresalen de su calva cabeza.

Ahora bien es el momento de que todos, todos, ejerzan la responsabilidad “patriótica” que la ciudadanía española les está pidiendo.

Está bien que como minoría mayoritaria el PP gobierne pero sólo a través de un gran pacto parlamentario, no ofreciendo su programa a ver en qué se está de acuerdo. El pacto ha de incluir, necesariamente, consensuar la aprobación de un nuevo marco legislativo y de actuación que incluyan cuestiones tan esenciales como garantizar el sistema público de pensiones, la sanidad, educación, deuda pública, la reforma laboral, transparentar y combatir el fraude fiscal, la lucha contra la corrupción y también abrir el proceso de reforma constitucional que permita, como primer objetivo, normalizar el tema territorial. Obviamente Rajoy no quiere llegar tan lejos y pretende culpabilizar a otros del no acuerdo para gobernar. Eso le inhabilita para ser candidato, no se puede obligar a nadie a ir contra sus propios actos y menos cuando está poseído de su bondad. Pero hay hechos que no pueden ser olvidados o pasados por alto como si no tuvieran importancia, como la actuación consentida y tal vez auspiciada de Fernandez Díaz, por recordar lo más reciente y las políticas de austericidio de su mandato. En definitiva el PP para gobernar no puede exigir un cheque en blanco, tiene que firmar un giro copernicano en su planteamiento de la política seguida hasta ahora. Mientras el NO es la única actitud coherente en los partidos de oposición, otra actitud es irresponsable y desvirtúa la democracia. El gobierno democrático es tal si existe alternativa que controla y condiciona la acción de gobierno. Por ello un Pacto Parlamentario tiene que contener no tan solo las propuestas sino los mecanismos de fiscalización y revocación del acuerdo. No apoyar al Candidato o Candidata que el PP pueda ofrecer no se basa en cuestionar nombres es adquirir compromisos ciertos de la política que se va a realizar. Si el compromiso no se adquiere es responsable decir no, no es un dilema. Como tampoco lo es no evitar nuevas elecciones si la contrapartida es un “trágala”. Este es el juego democrático y parlamentario que parece que muchos dedicados a opinar y dar consejos no han llegado a entender. Como ya dijimos, la ecuación no puede ser, si gobierna Rajoy, la culpa es del PSOE (Podemos dixit), si no hay gobierno para España y hay nuevas elecciones la culpa es del PSOE (PP dixit).

Seriedad en el análisis, menos personalismos y más Política y políticas.