SEPTIEMBRE TRAERÁ NUEVAS ESPERANZAS

Cuando se cuelga el cartel de “Cerrado por Vacaciones” y dejamos en la web el artículo del verano, la tentación es hacer un repaso de dónde estamos y qué nos encontraremos a la vuelta de vacaciones. El mes de agosto es un “impasse” que provoca la sensación de que no ocurrirá nada, de que el tiempo quedará congelado,  y que a la llegada de septiembre, el reloj se pondrá de nuevo en marcha.

Pero esto no es exactamente así, porque, aunque todo el mundo coge unos días de descanso (incluso los negociadores políticos), la realidad es que agosto lo que ofrece es silencio y un alejamiento de la mirada pública, lo que permite tiempo, prudencia y tranquilidad para llevar a buen puerto una negociación. No sé si es así o tengo ganas de creerlo.

Que llegue el verano no significa que el mundo deje de girar o que no vaya a ocurrir nada este mes. Me temo que los problemas seguirán agolpándose y llamando a nuestras puertas.

  • No solo me refiero a la falta de gobierno en España que espero que las vacaciones estivales sirvan para rebajar el tono de acusaciones y bronca que en nada facilita un consenso. Todos deben medir sus egos como sus estrategias.
  • Ni tampoco a las autonomías que aún quedan sin gobierno o deben repetir elecciones.
  • Veremos a Boris Johnson cuya primera medida es aprobar un presupuesto para recorrer el país y convencer o refortalecer el odio hacia la UE, y defender su posición maximalista del Brexit. Lo que no creo que consiga es frenar el despropósito en el que ha entrado Reino Unido.
  • Seguiremos pasmados las nuevas y continuas ocurrencias de Donald Trump, bien sea su reabierta guerra comercial con China o sus ataques a la inmigración.
  • Hablando de China, no se habrá resuelto la discrepancia entre el gobierno chino y los ciudadanos de Hong Kong.
  • Por otra parte, supongo que la UE podrá ya comenzar a andar con un nuevo equipo. Lo que faltará será un cambio de dirección

Y la gran mayoría de los problemas sociales seguirán acumulándose a la espera de decisiones constantes, por ejemplo, el cambio climático y la migración. Siendo este último el mayor de los problemas a los que se enfrenta la familia humana, y que todavía somos incapaces de mirar cara a cara a quienes sufren la imperiosa necesidad de marchar de su patria.