RIESGOS GLOBALES 2019 EN EL MARCO DE LA FRAGILIDAD ECONÓMICA Y GEOESTRATÉGICA, Y DE LA DISRUPCIÓN TECNOLÓGICA GLOBAL

Esta semana más de sesenta mandatarios, entre jefes de Estado y de Gobierno, varios cientos de ministros de más de la mitad de los países incluidos en Naciones Unidas acuden a la localidad suiza de Davos, que se convierte así en una especie de Naciones Unidas del dinero, de la ideología neoliberal predominante y de los acuerdos entre bastidores. Pero también en un marco de reflexión y exposición de los riesgos y retos con que se enfrenta la sociedad capitalista de consumo predominante a nivel global.

Y es esta segunda dimensión la que cada año recomienda analizar con detalle la parte más científica y profesional de los documentos que se presentan, y la valoración de las dimensiones ideológicas (de interés de clase, grupo o colectivos) que se difunden como principales conclusiones de los correspondientes análisis técnicos en los documentos de Davos y de las fuentes alternativas y complementarias que nos hablan del futuro.

El marco en el que tradicionalmente enfoco en estos artículos de principios de año esas expectativas de futuro empieza siempre con el documento The Global Risk Report, cuya versión para 2019 puede descargarse en https://www.weforum.org/reports/the-global-risks-report-2019.

Los principales mensajes asociados a este documento se pueden simplificar, como se realiza en el mismo, destacando la preocupación por las crecientes tensiones geopolíticas y geoeconómicas que están afectando gravemente a la Globalización y al Comercio Mundial; la creciente degradación ambiental y los graves riesgos a largo plazo derivados de la misma; los problemas asociados a los usos de las infraestructuras de la información y a los ciberataques, y su incidencia en los servicios públicos y en la manipulación social; y, por último en este grupo de aspectos destacados, los problemas de inadecuada utilización de las ventajas de la que denominan Cuarta Revolución Industrial, cuyo desarrollo se ve afectado por la pérdida de generalización de la Globalización y del Comercio Mundial, entre otros aspectos.

En este artículo vamos a centrarnos sólo en la síntesis de Riesgos finales resultado de la “Encuesta de Percepción de Riesgos Globales” realizada sobre “casi un millar de decisores del sector público, privado, académico y de la sociedad civil”, de la que resulta que el 90% de los encuestados pronostican un empeoramiento de los conflictos económicos y políticos entre las principales potencias este año 2019 y, a largo plazo, consideran que “las fallas de las políticas climáticas extremas y el cambio climático” son las amenazas más graves que tiene que afrontar la sociedad actual.

La clasificación de los Riesgos en el Global Risk 2019 destaca que se mantiene el incremento de importancia que a lo largo de la última década han venido teniendo los Riesgos relacionados con el medio ambiente, tal y como se aprecia en el Gráfico siguiente, que considera, simultáneamente, la probabilidad de ocurrencia (abscisas) y la gravedad previsible (ordenadas) de los efectos asociados a el conjunto de Riesgos considerados. Como en él se aprecia, de los diez Riesgos más significativos de 2019 para los próximos 10 años, seis tienen carácter ambiental, manteniéndose los mismos del “top ten” de 2018, pero incrementando su gravedad global relativa y consolidando el incremento de importancia que se produjo de estos, en 2018, respecto a 2017. Desaparece en 2019 del “top ten” el Riesgo de Crisis alimentarias, que se había introducido en 2018 respecto a 2017 y se mantiene la desaparición producida en 2018 respecto a 2017, tanto del Riesgo de Ataques terroristas (comprensible por el debilitamiento relativo de los grupos terroristas islamistas), como el Riesgo del Desempleo o subempleo, mucho menos comprensible para los países desarrollados donde los efectos de la Revolución Científico-Técnica (RCT) se hacen notar cada vez más en sectores como el comercial, bancario, telecomunicaciones, automóvil y oficinas, en general.

De los contenidos anteriores cabe derivar varias consecuencias significativas respecto a la percepción del Global Risk 2019 en cuanto que, al margen de los Riesgos naturales (en verde en el Cuadro) sólo destaca la importancia dada a los Ciberataques, que han ascendido a la cuarta posición desde la séptima que tenían en 2017, como consecuencia del fuertísimo incremento en los ataques contra empresas (se han más que duplicado en seis años), de los costes asociados a los mismos, que supera el PIB de muchas economías nacionales, y del hecho de que se están poniendo en riesgo infraestructuras críticas y estratégicas para los sectores industriales o para la seguridad ciudadana, lo que podría producir un colapso en sistemas sociales básicos (agua, electricidad, transporte, etc.).

Es evidente que se mantiene, en 2019, el cambio -muy significativo- en la consideración de los efectos que cabe asociar a la RCT en el Informe de 2018 respecto a los dos anteriores, optando por maximizar lo que se considera que pueden ser los efectos positivos de esa disrupción tecnológica, y minimizando los que antes se resaltaban como efectos más negativos, de los que caben destacar la incidencia sobre la pérdida de calidad y remuneración de la media de los empleos en los países desarrollados, con un grave incremento de las desigualdades por diferencial acceso a los beneficios y costes asociados a la citada RCT. La sociedad fuertemente desigual heredada tras la crisis del 2008, va a tender a ser más desigual socioeconómica y territorialmente. Lo que nos puede llevar a una peligrosa explosión de sus efectos disruptivos sobre la sociedad en los próximos años.

Y ello porque es evidente que la polarización social resultado del fuerte incremento de las desigualdades sociales en los países desarrollados, y de las pérdidas de expectativas de una juventud que está viendo que las posibilidades de acceder a los niveles de vida de sus progenitores, en el caso de la burguesía media, o de mejorar su posición social, en el caso de la baja burguesía y del proletariado, cada vez está más lejos. Lo que se une a la idea creciente de que los políticos son incapaces de encontrar soluciones que representen los intereses de los más perjudicados y que, por lo tanto, “no les representan” ni ellos ni el sistema.

La radicalización social se retroalimenta con la radicalización de posiciones políticas y viene claramente favorecida por internet y las redes sociales, en muchas ocasiones manipuladas por intereses de distinto signo (desequilibrio de la UE, protección de los intereses del capital promoviendo el debilitamiento del estado, de los propios partidos y de los sindicatos, etc.). Fenómenos como los registrados en EEUU, Italia, Brasil,… son ejemplos paradigmáticos de un proceso que va extendiéndose de manera muy preocupante por los países denominados desarrollados y que tienden a alimentar uno de los Riesgos más elevados que se aprecian en el horizonte: los conflictos bélicos y el nacionalismo/aislacionismo creciente por motivos religiosos, étnicos o de interés de clase local.

En el incremento de la importancia de los Riesgos ambientales, el “Global Risk 2019” reitera las tendencias recogidas en Informes anteriores y destaca desafíos urgentes para la salud y bienestar ciudadano como la pérdida de biodiversidad; junto a la que también destaca las amenazas asociadas a una ciberseguridad inadecuada, el aumento de las tensiones geopolíticas, o el riesgo de erupción de otra crisis financiera, en un marco de crecimiento económico en el que, sin embargo, la incertidumbre, inestabilidad y fragilidad son crecientes. Y le preocupa, como en 2018, la existencia de riesgos disruptivos y dramáticos que pueden causar un deterioro rápido e irreversible en los sistemas en los que confiamos, conduciendo a un colapso global o a una transición abrupta que nos lleve a un estado “subóptimo” para el conjunto de la Humanidad.

Las tendencias consideradas en 2019, que enmarcan la definición de los Riesgos y su gravedad y probabilidad, reiteran las trece recogidas en anteriores Informes, excluyendo la decimocuarta tendencia (Tecnologías emergentes) que se unió, en 2017 y que consideran ahora sólo desde la perspectiva de los cuatro Riesgos definidos como: Consecuencias adversas de los avances tecnológicos; Caída crítica de las infraestructuras y servicios TIC; Ciberataques; y Robo o fraude en los datos informatizados.

En todo caso, es muy significativa la consideración que se realiza de la influencia de cada una de las citadas tendencias en el conjunto de los Riesgos considerados porque nos señalarían los Focos sobre los que actuar para la disminución de los mismos. Dicha “influencia en las tendencias definidas las podemos agrupar en los siguientes niveles:

MUY FUERTE incidencia

  1. El cambio climático que altera la composición de la atmósfera mundial y modifica la variabilidad natural del clima (calentamiento global).
  2. El aumento de la polarización dentro de las sociedades, llevando a la incapacidad para alcanzar acuerdos sobre cuestiones clave dentro de los países, debido a las divergencias o a la aparición de posturas extremas en los valores, o en las opiniones políticas o religiosas.
  3. Aumento de la dependencia cibernética por el incremento de la hiperconectividad asociada al incremento de la interconexión digital de las personas y de las cosas.
  4. Aumento de las desigualdades de renta y de riqueza por la disparidad creciente de ingresos entre ricos y pobres en los principales países o regiones.

FUERTE incidencia

  1. El envejecimiento de la población en los países desarrollados y en vías de desarrollo, por la disminución de la fertilidad y de la mortalidad, con incremento de la esperanza media de vida.
  2. Degradación ambiental por el deterioro de la calidad del aire, el suelo y el agua, derivado de las concentraciones ambientales de contaminantes, y de otras actividades y procesos impactantes.
  3. El aumento del nacionalismo entre las poblaciones y los líderes políticos, lo que afecta a las posiciones políticas y económicas de los países.

MEDIA incidencia

  1. Cambios en el paisaje de la gobernanza internacional, con la pérdida de peso o incremento de la ineficiencia de los acuerdos o redes de instituciones mundiales o regionales (por ejemplo, la ONU, el FMI, la OTAN, etc.), asociado a la pérdida de confianza en las mismas, o a las políticas del nuevo Presidente de EEUU, lo que aumenta el vacío de poder mundial y la prevención de soluciones efectivas a los retos mundiales.
  2. Cambios en los focos del poder, por traslado de éste desde el poder estatal a los actores no estatales y particulares, de lo global a lo regional, y de los países desarrollados a los países de mercados emergentes y en desarrollo.
  3. Incremento de la urbanización, aumentando de forma sostenida el número de personas que viven en zonas urbanas, lo que resulta en el crecimiento físico de las ciudades.

BAJA incidencia

  1. Aumento de las enfermedades crónicas, que lleva al incremento de los costos a largo plazo de su tratamiento y amenaza las ganancias sociales en la esperanza y calidad de vida, significando cargas adicionales para los presupuestos de los países.
  2. El incremento de la clase media en las economías emergentes, por la creciente proporción de la población que alcanza los niveles relativos de ingresos de clase media en dichos países.
  3. Incremento de la movilidad geográfica de las personas y de las cosas, debido a las mejoras y rapidez de los medios de transporte y a la disminución de las barreras a dicha movilidad.

Como ya señalábamos en la consideración de anteriores Informes, no cabe duda de la pertinencia y vigencia de las anteriores tendencias señaladas en la dinámica global actual, pero sorprende la no consideración de otra serie de tendencias que complementan o matizan los anteriores, y a las que se ha hecho referencia reiterada en esta sección, por condicionar tanto, o en mayor medida, los Riesgos futuros de los procesos de cambio global actuales. Serían: la implantación cultural generalizada de apoyo a una economía basada en la supremacía del beneficio económico individual (que los conservadores defienden como paradigma de acción social), que ha implicado la subordinación de la economía productiva a la economía especulativa y la subordinación del interés general a la filosofía del enriquecimiento individual; la extensión de políticas públicas que favorecen la distribución regresiva del valor añadido producido, con menor peso no sólo de los sueldos y salarios (mayores desigualdades citadas) sino también de los impuestos para las administraciones públicas, lo que dificulta el incidir en la cohesión social; o las políticas de reducción de la fiscalidad sobre las herencias y sucesiones, lo que favorece la progresiva concentración de la propiedad de los recursos y capitales productivos.

Políticas, estas últimas, que son vistas con agrado por los ciudadanos porque benefician de forma inmediata a su bolsillo (véase el caso de Andalucía). No se dan cuenta que si ellos ganan 10, los más favorecidos ganan 1.000 o 10.000, perjudicando su posición social y colaborando a incrementar una situación con prejuicios crecientes para sus intereses.

Por último, señalemos que junto a lo sorprendente que resulta que temas tan destacados en el Foro de Davos, tanto en 2016 como en 2017, respecto a los riesgos sobre la desigualdad, el crecimiento de las posiciones “anti-establishment” de la población, y la posibilidad de incremento de nacionalismos autoritarios que pongan en cuestión el propio modelo de crecimiento actual, hayan sido de alguna manera relegados en 2018 y en el actual documento de 2019, con un optimismo asociado a que, con la recuperación del crecimiento económico, aún con su fragilidad, inestabilidad y problemas actuales, estos aspectos podrán ser abordados y minimizados. Lo que no es obstáculo para que el informe de este año 2019 incluya posibles impactos y Riesgos a considerar de forma más detallada en próximos Informes respecto a la computación cuántica, la manipulación del clima, el populismo monetario, la inteligencia artificial emocionalmente sensible, o las causas humanas y la gobernanza con niveles crecientes de tensión psicológica en todo el mundo. Pero esto queda fuera de la consideración de este artículo.