RIESGOS GLOBALES 2017 Y LA NECESIDAD DE UN URGENTE CAMBIO DE RUMBO

El artículo de 2016 con temática equivalente al actual -con el que suelo iniciar el año recogiendo las expectativas y riesgos que el Foro de Davos, el FMI, la OCDE u otros Organismos internacionales presentan- empezaba haciendo referencia a que las expectativas para España en 2016,vendrían condicionadas por la inestabilidad e incertidumbre global que iban a ser la pauta directora del año. Y hacía referencia a tres aspectos fundamentales: inestabilidad interna, política y económica; interdependencia global con creciente dependencia española del exterior; e incertidumbre e inseguridad creciente en la sociedad europea.

El año ha acabado con una cierta estabilidad y crecimiento macroeconómico en España, que no ha conseguido –ni mucho menos- resolver los graves problemas que afectan al tercio de población residente peor situada en la sociedad (riesgo de pobreza, desempleo, precariedad, empeoramiento de sus condiciones de vida y de acceso a los bienes públicos, …). Cara a 2017 los Organismos nacionales e internacionales prevén una continuación de la situación diferencial positiva que ha caracterizado durante los dos últimos años a la macroeconomía española. Pero la continua desautorización de estas previsiones a más de tres meses en cuanto surge algún “problema”, y los nuevos riesgos que aparecen sobre la economía global y española para 2017 –precio del petróleo; proteccionismo y guerras comerciales; incremento de la inflación y de los tipos de interés con grave repercusión en las economías muy endeudadas, como la española; desestabilización geoestratégica; etc.- a los que nos hemos referido en parte en artículos anteriores y señalamos con mayor detalle en párrafos siguientes, vaticinan que este año, número primo, puede ser particularmente especial y sorpresivo. Esperemos que para bien de la población.

Si consideramos el punto de vista político, en España existe una estabilidad condicionada, con un Gobierno con capacidad de convocar elecciones en cuanto el PSOE no se adapte a sus requerimientos, o en cuanto el bloque opositor en el Congreso presione en exceso para cambios no asumibles por el PP. Con un PSOE muy debilitado y dividido, un Unidos Podemos con claras luchas políticas entre tres enfoques nítidamente diferenciados, y un Ciudadanos con tendencia a la irrelevancia y potencial absorción por el PP, la capacidad de maniobra de este último es prácticamente total. Incluso para hacer pequeñas concesiones a Ciudadanos y a la rama más socioliberal del PSOE.

Si consideramos la perspectiva ambiental, en estas páginas se ha hecho reiterada referencia a los riesgos derivados para España como consecuencia del Calentamiento Global –y el Cambio climático asociado al mismo- que previsiblemente incrementará la frecuencia e incidencia de fenómenos climáticos extremos, con efectos progresivamente más graves tanto sobre nuestras costas y áreas de inundación como sobre la problemática hídrica –sequías, contaminación hídrica, sobreexplotación de acuíferos, etc.- y su negativa incidencia en los ecosistemas y en la biodiversidad de este país. A lo que necesariamente hemos de unir la creciente incidencia local de los negativos fenómenos globales de sobrepaso de la biocapacidad del planeta por la creciente huella ecológica de una sociedad de consumo capitalista que afecta a una población creciente.

Desde otra perspectiva, el enfoque de estos primeros artículos del año se suele centrar en la visión que anualmente se presenta en los documentos “Global Risk” preparados para los respectivos Foros de Davos, cuyo contenido para 2017 constituye la decimosegunda edición de los mismos; y en la que, de entrada, ya se hace referencia alos importantes cambios iniciados o producidos en 2016, quehan venido a incidir en una mayor desigualdad y polarización social, y en un auge de los nacionalismos económicos y políticos, que ahora están reflejándose de manera destacada en las mayores economías del mundo. Como consecuencia, las grandes tendencias que enmarcan la definición de los Riesgos globales para 2017 en el señalado Informe las centran en cinco grandes ejes:

  1. La principal se centra en el incremento de las desigualdades en la renta y en la riqueza. Un crecimiento lento del PIB, combinado con altos niveles de deuda y con el mantenimiento del crecimiento demográfico desigual entre los países desarrollados y el resto del mundo, lleva a una potenciación de los riesgos de aparición de Crisis financieras y genera, a su vez, un aumento de las desigualdades sociales.
  2. La corrupción omnipresente, favorecedora de los beneficios a corto plazo y en su incidencia en una distribución más desigual de los beneficios del crecimiento económico, ha dado lugar a un fuerte incremento de posiciones “anti-establishment”, contra el modelo económico capitalista, que llevan a que el simple crecimiento del PIB no será suficiente para corregir la creciente desafección social y harán precisas reformas del mercado capitalista.
  3. Fuerte incremento de la polarización social y del nacionalismo. La toma de decisiones está cada vez más influenciada por las emociones, en un mundo en el que la Globalización ha borrado las identidades personales, que ahora se tratan de reafirmar, y en el que la sociedad culpa a dicha Globalización del deterioro del empleo.
  4. La Cuartarevolución industrial está transformando las sociedades, las economías, y las formas de hacer negocios. Y aunque la innovación ha creado históricamente nuevos tipos de trabajos que sustituían a los obsoletos, este proceso creativo puede estar disminuyendo en la actualidad, colaborando con la pérdida de cohesión social y de la legitimidad de los políticos ante la fuerte incidencia disruptiva del cambio tecnológico que se está produciendo.
  5. El auge del nacionalismo y la transición hacia un orden mundial más multipolar está poniendo en tensión los sistemas de cooperación global, tanto en aspectos ambientales como en el trato a refugiados e inmigrantes, o en las amenazas a los Tratados Comerciales existentes o a los nuevos propuestos.

Como en años anteriores, en el Global Risk 2017 señalan el “Mapa de Riesgos del año” donde se recogen los riesgos más probables, y aquellos otros que pueden tener un mayor impacto e importancia global. Definen los “Riegos globales” como un suceso o condición que, si ocurre, puede causar impactos negativos significativos sobre varios países o sectores productivos durante los próximos 10 años. Se han elaborado, para 2017, a partir de una encuesta a 745 participantes (47% ligados a los negocios, 9% académicos, 12% ONGs, 11% Gobiernos, 5% Organizaciones internacionales, y 16% otros) a los que se les pregunta sobre un total de 30 riesgos globales (9 económicos; 5 ambientales; 6 geopolíticos; 6 sociales, y 4 tecnológicos) en el marco de las 14 tendencias globales que se consideran configuradoras de las pautas de cambio que pueden afectar a la intensidad o interrelaciones entre los riesgos globales. Trece de ellas reiteran las recogidas en anteriores Informes y se une una decimocuarta tendencia (Tecnologías emergentes) que se ha subdividido en doce elementos. Las tendencias consideradas son:

  1. El envejecimiento de la población en los países desarrollados y en vías de desarrollo, por la disminución de la fertilidad y de la mortalidad, con incremento de la esperanza media de vida.
  2. Cambios en el paisaje de la gobernanza internacional, con la pérdida de peso o incremento de la ineficiencia de los acuerdos o redes de instituciones mundiales o regionales (por ejemplo, la ONU, el FMI, la OTAN, etc.), asociado a la pérdida de confianza en la misma, lo que aumenta el vacío de poder mundial, y la prevención de soluciones efectivas a los retos mundiales.
  3. El cambio climático que altera la composición de la atmósfera mundial y modifica la variabilidad natural del clima (calentamiento global).
  4. Degradación ambiental por el deterioro de la calidad del aire, el suelo y el agua, derivado de las concentraciones ambientales de contaminantes, y de otras actividades y procesos impactantes.
  5. El incremento de la clase media en las economías emergentes, por la creciente proporción de la población que alcanza los niveles relativos de ingresos de clase media en dichos países.
  6. El aumento del nacionalismo entre las poblaciones y los líderes políticos, lo que afecta a las posiciones políticas y económicas de los países.
  7. El aumento de la polarización dentro de las sociedades, llevando a la incapacidad para alcanzar acuerdos sobre cuestiones clave dentro de los países, debido a las divergencias o a la aparición de posturas extremas en los valores, o en las opiniones políticas o religiosas. Una de sus consecuencias es el incremento del número de refugiados desplazados de sus países de origen, por motivos de conflictos militares, ambientales, económicos o sociales, alcanzando el record histórico de más de 60 millones de personas desplazadas, equivalentes a la población del vigesimocuarto país más poblado del mundo. La creciente presión de estos desplazados sobre el mundo desarrollado es una de las fuentes de inestabilidad que aparecen con fuerza en el horizonte.
  8. Aumento de las enfermedades crónicas, que lleva al incremento de los costos a largo plazo de su tratamiento y amenaza las ganancias sociales en la esperanza y calidad de vida, significando cargas adicionales para los presupuestos de los países.
  9. Aumento de la dependencia cibernética por el incremento de la hiperconectividad asociada al incremento de la interconexión digital de las personas y de las cosas. Asociado a esta tendencia se encuentra el aumento de los delitos en el ciberespacio, que se estima cuestan a la economía global del orden de 445 mil millones de US$, superando el PIB de muchas economías nacionales.
  10. Incremento de la movilidad geográfica de las personas y de las cosas, debido a las mejoras y rapidez de los medios de transporte y a la disminución de las barreras a dicha movilidad.
  11. Aumento de las desigualdades de renta por la disparidad creciente de ingresos entre ricos y pobres en los principales países o regiones.
  12. Cambios en los focos del poder, por traslado de éste desde el poder estatal a los actores no estatales y particulares, de lo global a lo regional, y de los países desarrollados a los países de mercados emergentes y en desarrollo.
  13. Incremento de la urbanización, aumentando de forma sostenida el número de personas que viven en zonas urbanas, lo que resulta en el crecimiento físico de las ciudades.
  14. Tecnologías emergentes:
    • Impresoras 3D. Las innovaciones en la impresión utilizando diversos tipos de materiales permiten ir más allá de la simple reproducción del prototipo, posibilitando aplicaciones de fabricación de productos y material médico y biológico,
    • Nanomateriales y materiales avanzados. La innovación en Química y Física permite la creación de nuevos materiales -materiales inteligentes, materiales 2D, etc.- con avances en sus propiedades termoeléctricas, mecánicas, magnéticas, etc.
    • Inteligencia artificial y robótica. Avances en procesos automatizados que inciden en la producción manufacturera, en la automoción (hasta vehículos sin conductor) o en los trabajos asociados al conocimiento. Los nuevos sistemas cibernéticos son más competitivos y pueden sustituir a los seres humanos en tareas asociadas al conocimiento, la multitarea y las habilidades motoras finas.
    • Biotecnología. Las innovaciones en la edición de genomas, terapias genéticas y otras formas de manipulación genética y de síntesis biológica –que llevan a la secuenciación genética de ADN de organismos, incluido los humanos- permiten la creación de organismos previamente inexistentes, y las modificaciones en microbios y organismos para uso médico, agrícola o industrial, o su integración en nuevas aplicaciones conjuntas con los avances electrónicos e informáticos.
    • Producción, almacenamiento y transmisión energética. Los avances en las tecnologías energéticas incluyen: baterías avanzadas y pilas de combustible; producción energética en órbitas solares, energías de mareas, viento y solar terrestre; bioenergía; avances en la fusión nuclear; sistemas de redes inteligentes; transferencia de energía inalámbrica; y fuertes mejoras en la eficiencia de fabricación de células solares.
    • Desarrollos criptográficos para seguridad de transacciones. Los desarrollos en sistemas criptográficos que gestionan y verifican transacciones distribuidas y el registro público de los datos, aumentan la transparencia y permiten garantizar registros inmutables, permitiendo desarrollos de nuevas “monedas” como el “bitcoin”, y la verificación de variedades detransacciones entre industrias, especialmente en tecnologías financieras (FinTech), posibilitando una mejor interconexión global.
    • Geoingeniería. Desarrollo de procesos tecnológicos que facilitan el uso ventajoso de sistemas geológicos y climáticos, que van desde la recuperación de tierras hasta la “siembra” atmosférica dirigidos a influir en patrones climáticos o en eliminar o secuestrar el dióxido de carbono.
    • Proliferación e interconexión de sensores recopiladores de información para los Big Data y para el Internet de las Cosas (IdC). Combinados con sofisticados análisis de datos a gran escala, permiten conectar y gestionar productos físicos, sistemas logísticos, redes de energía, etc., enviando y recibiendo datos sobre redes de infraestructuras digitales generalizadas.
    • Neurotecnologías. Creación de nuevos métodos para el conocimiento y control de la funcionalidad y procesamiento de las dimensiones del cerebro humano, permitiendo la capacidad de leer y comunicar la actividad cerebral a través de diversas dimensiones tecnológicas secundarias, tales como las drogas inteligentes, la neuroimagen, las interfaces bioelectrónicas, las interfaces máquina-cerebro y la descodificación y manipulación de ondas cerebrales.
    • Nuevas tecnologías computacionales. Innovaciones en materiales y ensamblajes utilizados para procesar o almacenar información digital, tales como la computación en la nube centralizada, la computación cuántica, el procesamiento de redes neuronales, el almacenamiento de datos biológicos y la computación óptica, incluyendo el desarrollo de nuevos programas informáticos, de la criptografía y de los procesos de seguridad cibernética asociados.
    • Tecnologías espaciales. Tecnologías que aumentan la capacidad de las entidades privadas para acceder, explorar y crear “nuevas formas de valor”. Entre ellas se encuentran los microsatélites, los cohetes reutilizables, los motores de cohete-jet integrados, las tecnologías ópticas y de imágenes, el desarrollo de sensores, la explotación de recursos, la tecnología láser y de comunicaciones, la exploración espacial y los desarrollos de hábitat, y los avances asociados a estas tecnologías que son transferibles al mercado.
    • Realidad Virtual y Aumentada. Basadas en el desarrollo de sofisticados entornos virtuales captables a través de pantallas “heads-up” y de lecturas holográficas que permiten combinar digital y físicamenteentornos y mundos e interfaces virtuales completos.

No cabe duda de la pertinencia y vigencia de las tendencias señaladas en la dinámica global actual, pero sorprende la no consideración de otra serie de factores que complementan o matizan los anteriores, y a los que se ha hecho referencia reiterada en esta sección, por condicionar tanto, o en mayor medida, las tendencias, riesgos e impactos de futuro de los procesos de cambio global actuales. A los dos básicos de alguna manera sí recogidos en los 14 anteriores, centrados en el incremento de la población mundial, que está en el origen de la inmensa mayoría de las tensiones derivadas de muchos de los problemas, y al fuerte proceso de mundialización de la economía, habría que añadir: la implantación generalizada de una economía basada en la supremacía del beneficio económico individual (que los conservadores defienden como paradigma de acción social), que ha implicado la subordinación de la economía productiva a la economía especulativa; la subordinación del interés general a la filosofía del enriquecimiento individual, a través de la desregulación, en particular en el mundo financiero; la regresión en los derechos del trabajador de los países desarrollados, tomando como referencia la situación de las sociedades menos avanzadas en sueldos y derechos, aduciendo que es necesaria esta regresión para asegurar la competitividad internacional en un mundo globalizado; la distribución regresiva del valor añadido producido, con menor peso no sólo de los sueldos y salarios (mayores desigualdades sí citadas) sino también de los impuestos para las administraciones públicas, lo que dificulta el incidir en la cohesión social, incrementándose las desigualdades sociales a nivel local, aunque las personas en riesgo de extrema pobreza a nivel mundial tiendan a disminuir por la mejora de su situación en los países en desarrollo; o la progresiva concentración de la propiedad de los recursos y capitales productivos en multinacionales y en distintos fondos de capitales (fondos soberanos, fondos de pensiones, bancos de inversión, etc.).

En todo caso, la clasificación de los Riesgos en el Global Risk 2017 destaca que, a lo largo de la última década, los Riesgos relacionados con el medio ambiente han tenido una posición muy importante por su probabilidad de ocurrencia y por la gravedad previsible de sus efectos en el conjunto de Riesgos considerados. De hecho, en este Global Risk 2017 estos Riesgos tienen una posición preeminente, tanto por ellos mismos como por su fuerte relación con los conflictos sociales y con las migraciones. Los Riesgos más significativos para 2017 pueden apreciarse en la Figura adjunta. Y, considerando los once riesgos que superan conjuntamente la media de la importancia y gravedad de sus impactos potenciales, junto a la media de la probabilidad que se asigna a cada uno de los riesgos, cabrían ordenarse atendiendo a:

  1. Sucesos climáticos extremos.En 2015 desapareció de los diez primeros puestos (6ª posición en 2014), y tampoco aparecía en 2016 por su estimado reducido impacto (aunque era uno de los riesgos de máxima probabilidad). Destaca la importancia que se le da en 2017, donde es el riesgo de máxima probabilidad y el segundo de más alto impacto.
  2. Desastres naturales. Es el tercer riesgo de máxima probabilidad y el cuarto de más alto impacto.
  3. Migraciones involuntarias de gran magnitud, generadas por conflictos bélicos, desastres o razones económicas o ambientales. En 2015 tenía una probabilidad media de ocurrencia pero se encontraba lejos en la magnitud de los impactos asociados respecto a muchos otros riesgos. En 2016 crece a la 4ª posición en cuanto a la magnitud de sus efectos, e incrementa fuertemente su probabilidad de ocurrencia (es el riesgo con mayor probabilidad de ocurrencia) evidentemente condicionado por lo acaecido en 2015 respecto a las migraciones a la UE. En 2017 es el segundo riesgo de máxima probabilidad y el sexto de más alto impacto.
  4. Ataques terroristas de gran escala. Es el cuarto riesgo de máxima probabilidad y el séptimo de más alto impacto.
  5. Es el quinto riesgo de máxima probabilidad y el decimotercero de más alto impacto.
  6. Fallos en los procesos de adaptación al Cambio Climático. Consideran como de máxima gravedad el riesgo de que los Gobiernos o empresas no desarrollen las medidas adecuadas para proteger y adaptar su evolución económica y social a las consecuencias derivadas del proceso de cambio climático. Lo consideran riesgo ambiental y en 2016 ganó importancia (primera posición) respecto a su posición en 2015 (era considerado el quinto riesgo en importancia). En 2017 es el octavo riesgo de máxima probabilidad, aunque el quinto de más alto impacto.
  7. Desastres ambientales producidos por el hombre. Es el octavo riesgo de máxima probabilidad y el decimocuarto de más alto impacto.
  8. Conflictos interestatales. El riesgo de conflictos interestatales (económicos, militares, cibernéticos, sociales o de cualquier otro tipo) que pueden tener consecuencias regionales o globales, como los de Palestina/Israel, Siria, Ucrania, Norte de África, etc. En 2017 es el décimo riesgo de máxima probabilidad y el noveno de más alto impacto. En 2016 se situó en decimocuarta posición por la importancia de sus efectos, aunque en cuarta posición por la probabilidad de su materialización.en 2015 crecieron en su importancia muy significativamente respecto a 2014, pasando a la cuarta posición del baremo de riesgos globales.
  9. Desempleo o subempleo estructural en la economía. En 2015 disminuyó su importancia y probabilidad respecto a 2014, cuando aparecía como el cuarto riesgo más significativo, pasando a la novena posición. En 2016 ocuparía la decimotercera posición, tras el riesgo de Crisis alimentaria, aunque con una mayor probabilidad de ocurrencia que en 2015. En 2017 es el decimosegundo riesgo de máxima probabilidad y el décimo de más alto impacto.
  10. Crisis hídricas. El aumento de la demanda de agua por una población creciente y las insuficiencias de agua de calidad para el abastecimiento y regadío aparecen como uno de los focos de conflicto con impacto potencialmente más grave (conflictos entre estados o territorios) en el mundo. Se considera como riesgo social. En 2015 aparecía en primer lugar. La probabilidad de este riesgo es muy alta.
  11. Fallos en la Gobernanza nacional. En 2017 es el undécimo riesgo de máxima probabilidad y el decimoquinto de más alto impacto.

Quedan fuera del grupo anterior, pero con aspectos significativos en su definición, los siguientes Riesgos:

  1. Las armas de destrucción masiva. La proliferación de armas nucleares, químicas, biológicas y el desarrollo de materiales y tecnologías radiológicos extiende el riesgo de crisis internacionales e incrementa los riesgos potenciales de grandes destrucciones. Se considera riesgo geopolítico. Ha incrementado la importancia de sus efectos hasta la primera posición, pero su probabilidad es muy baja respecto a la probabilidad media de los 30 riesgos considerados.
  2. Crisis fiscales globales. La caída de los precios de las materias primas, el fuerte incremento del endeudamiento público y privado, el fortalecimiento del dólar y la caída de la demanda global pueden dar lugar a crisis en la deuda pública y a crisis de liquidez de graves consecuencias sobre la sostenibilidad económica. Su impacto y probabilidad disminuyeron fuertemente en 2015 (octava posición) respecto a 2014, en que era el principal riesgo detectado. En 2016 volvió a subir posiciones, con una probabilidad superior a la media. En 2017 se encuentra por encima del impacto medio pero por debajo de la probabilidad media de ocurrencia.
  3. Colapso de ecosistemas y pérdida de biodiversidad. Incorpora las consecuencias irreversibles de las pérdidas de recursos naturales y de biodiversidad para la humanidad o para el sistema productivo (pesca, sistema forestal, farmacia, etc.). Se considera riesgo ambiental y también sufre cambios variables en su importancia en los Global Risk. En 2015 (décima posición) perdió importancia respecto a 2014 (séptima posición), volviendo a ganarla en 2016 por su alta relación con los riesgos ambientales asociados al cambio climático. La probabilidad que se asigna a este riesgo en 2017 es inferior a la media, aunque el impacto es superior al impacto medio.
  4. Expansión de enfermedades infecciosas. La experiencia del ébola hizo aparecer este riesgo en segundo lugar en 2015, en lo referido a su impacto potencial, bajando al 8º lugar para 2016. Su incidencia principal sería el incremento de la mortalidad y de la inseguridad social. Se considera riesgo social. La probabilidad de este riesgo en 2017 es baja, aunque su impacto es superior a la media.
  5. Burbujas de activos en las principales economías o regiones, que afecten a sobreprecios especulativos en materias primas, viviendas, etc., de las mismas. Este riesgo se situaba en decimosegunda posición en 2015, pero en 2016 ganó importancia en cuanto a sus impactos previsibles y probabilidad de ocurrencia. En 2017 se considera un riesgo económico con probabilidad de ocurrencia superior a la media, pero de impacto potencial inferior al medio.
  6. Profunda inestabilidad social. Presencia de fuertes movimientos de protesta con fuertes consecuencias sobre la estabilidad política y social, con fuertes impactos negativos sobre la población y la actividad económica. Situado por encima de la media en 2015 en cuanto a importancia de su impacto y su probabilidad, en 2016 incrementó ambos aspectos, situándose como el décimo riesgo de impactos más significativos. En 2017 se considera un riesgo social con impacto y probabilidad de ocurrencia por debajo de la media.
  7. Shock en los precios energéticos. Cambios bruscos o sostenidos en los precios energéticos que pueden tener incidencias significativas en la estabilidad de las economías y consumidores altamente dependientes desde el punto de vista energético. Riesgo tradicional que cambia con frecuencia de posición en estos Global Risk. Aumentó su importancia en 2015 respecto a 2014, tanto en cuanto a su impacto (6ª posición) como en relación a su probabilidad. En 2016 se le consideró de probabilidad inferior a la media. En 2017 se considera un riesgo económico situado en la vigesimotercera posición entre los 30 riesgos analizados.

De los contenidos anteriores cabe derivar varias consecuencias significativas respecto a la percepción del Global Risk 2017 -y del conjunto de empresarios, académicos, gobiernos e instituciones que colaboran en la elaboración del mismo. La primera conclusión es la importancia sistemática que se da a los Riesgos ambientales en los correspondientes informes.La segunda conclusión se asocia a una percepción intermedia de la situación socioeconómica que muestra el Informe de 2017 respecto a los tres últimos. En 2014 la Crisis Fiscal (1ª posición), el Desempleo/subempleo (2ª posición) las Desigualdades económicas (4ª posición), los fallos en la Gobernanza (7ª posición), la Crisis alimentaria (8ª posición), el fallo de los Mecanismos e Instituciones Financieras (9ª posición) y la Profunda inestabilidad política y social (10ª posición) definían un cuadro claramente asociado a la crisis del capitalismo en un mundo global y a la gravedad de sus consecuencias sociales. En 2015, 2016 y 2017 los riesgos económicos parecen haberse desdibujado o perdido importancia respecto a los ambientales, los militares o los sociales, aunque muchos de estos riesgos difícilmente se puedan separar de los primeros. Aumentan su importancia, sin embargo, los riesgos terroristas y los ligados a la cibernética, aunque sorprende que riesgos muy significativos de 2015, ligados a ambos, cayeran de importancia en 2016 y2017 aunque difícilmente pueden considerarse desaparecidos, como es, sobre todo, el Riesgo de Caídas críticas en la infraestructura de los sistemas de información. La afección o los problemas en internet, en el sistema de satélites de comunicación, etc. pueden producir muy graves consecuencias en los sistemas de producción, en los servicios o en las comunicaciones personales. Se considera riesgo tecnológico y mantenía relativamente su importancia y riesgo en 2015 (séptima posición) respecto a 2014, aunque aumentando su probabilidad de producción. En 2016 pasa a la decimosegunda posición y en 2017 pierde mucha más importancia relativa.

Visto lo anterior cabría preguntarse ¿cómo pueden influir estos riesgos globales en España? Con respecto a los riesgos ambientales, es evidente que al margen de las necesarias políticas ambientales de mitigación y adaptación al cambio climático, a las crisis hídricas, y al colapso de los ecosistemas y de la biodiversidad, sobre las que tan poco y mal ha actuado el Gobierno del PP, es imprescindible una nueva política que prevenga los efectos más negativos de estos riesgos sobre las costas –y por lo tanto el turismo- el balance hídrico, el sector primario y los ecosistemas, aprovechando al máximo la puesta en valor e internalización de sus servicios. Desde el punto de vista socioeconómico va a ser imposible mantenerse al margen de los problemas asociados a la presión migratoria derivada de conflictos militares o de las consecuencias económicas y ambientales del conjunto de riesgos previstos. Obviamente el tratamiento de las migraciones debe realizarse en el marco de la Unión Europea, al igual que deben considerarse en este marco, aunque generando también soluciones propias, los problemas asociados a ataques cibernéticos económicos o terroristas, la enorme incertidumbre y volatilidad macroeconómica y los elevados riesgos geopolíticos esperables, a los que hemos hecho referencia en artículos anteriores.

Pero no se puede olvidar que los riesgos ambientales que se destacan en los sucesivos informes son inherentes a la contradicción entre la sociedad de consumo y los recursos del planeta. La principal contradicción para el mantenimiento del sistema sigue estando en la inviabilidad de la generalización de esa sociedad de consumo a una población global fuertemente creciente, bajo un sistema socioeconómico que hace de la competencia, de la especulación y de la riqueza individual, las pautas básicas de su funcionamiento. Los riesgos económicos, sociales y geoestratégicos son inherentes a las contradicciones entre competencia/cooperación, beneficio individual/beneficio social, concentración de la riqueza/igualdad de oportunidades, etc. Las potencialidades (y también los riesgos) tecnológicos y la necesidad de suavizar riesgos por disminución de contradicciones que puedan acabar en catástrofes, exigen superar las pautas de la sociedad capitalista bajo nuevos principios basados en la solidaridad, en la concertación y cooperación y en el respeto a los equilibrios básicos ambientales del planeta. Las nuevas tecnologías lo permiten cada vez más si se cambian las pautas de poder y de decisión social. El no hacerlo nos lleva hacia un futuro no precisamente agradable para las próximas generaciones.