LUCHAR EFICAZMENTE CONTRA LA CORRUPCIÓN

La corrupción es uno de los problemas más graves para los españoles, después del paro y la crisis. Lamentablemente, las dos reacciones habituales ante este fenómeno han sido también las menos operativas. Una es la indignación estéril, que está alimentada desde posiciones populistas, y que no se traduce en propuestas concretas. La otra es la resignación ante un fenómeno que algunos consideran inevitable y ligado a la peculiar idiosincrasia española. La resignación ha ido a menudo acompañada de cierta permisividad y de ausencia de reproche social. No de otro modo se explica el escaso castigo que han tenido en las urnas los abundantes casos de corrupción que han pervivido durante años en determinados partidos y en algunas Comunidades Autónomas.

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