RESULTADOS ELECTORALES: QUÉ ESPERAR DESDE LA ECONOMÍA

somoza270616

Nuevamente las encuestas han fallado en sus pronósticos:el recuento de la cita electoral arroja un resultado sorprendente, desde todos los puntos de vista, y no solo porque no hubiera estado previsto, sino porque el electorado ha premiado la parálisis como forma de gobierno y no ha recompensado el esfuerzo realizado en los últimos meses. Podemos, con la repetición de sus resultados, no ha fructificado sus expectativas y pasa a ser un actor de irrelevancia.¿Y ahora qué? Este es un comentario de urgencia en la parcela económica.

Unos minutos después de la apertura de los mercados financieros en España las cotizaciones bursátiles avanzan en torno a un 2%, mientras que la prima de riesgo baja ligeramente y se sitúa en 161 puntos. Es decir, la primera reacción aplaude un futuro gobierno del Partido Popular pero también sabe de la necesidad de apoyos o abstenciones. Pero esto no es como empieza sino como finaliza la jornada. En la anterior consulta, el Ibex tuvo una caída del 3,6% aunque, no obstante, esta es la reacción tras unas elecciones, pues desde el nacimiento oficial del índice IBEX en 1992, el día después siempre ha sido bajista (siete elecciones y en siete ocasiones ha sufrido descensos en la jornada posterior), con independencia del resultado. Solo cabe recordar el dicho en los mercados “compra con el rumor vende con la noticia”.

Los inversores parecería que están descontando que los tiempos de parálisis pueden estar llegando a su fin. El dinero es temeroso y no le gustan los sobresaltos. Por eso un gobierno del Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos, pero también la abstención del PSOE sería su escenario favorito. La coalición de izquierdas entre Unidos-Podemos y PSOE parece hoy día imposible. No cabe duda de que sería el resultado final menos deseado por los inversores, sobre todo en un contexto de debilidad del PSOE (aunque no se haya producido sorpasso), por cuanto se interpretaría que una política fiscal de corte expansivo (mayor presión fiscal pero mayor gasto público) marcaría la agenda económica, en un momento en que desde la Comisión Europea se van a exigir medidas adicionales de reconducción del déficit de las cuentas públicas. Con la previsible composición del futuro Gobierno, parece que esta va a ser la tónica, ya avanzada, en cualquier caso, en la carta que hace unas semanas envió Mariano Rajoy al Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

Sin embargo, tras y como vimos en la última sesión del pasado viernes, la gran preocupación de los inversores es el brexit, que provocó la mayor caída en una sesión en la historia de la bolsa española, un -12,4%. Solo una victoria de Unidos-Podemos, no producida finalmente, hubiera supuesto un shock parejo.

Los desafíos de la economía española son los mismos que hace seis meses y no pocos (déficit público, desempleo, desequilibrio del sistema de pensiones, precariedad laboral…), quizá agravados ligeramente por la inacción política derivada de un gobierno interino. Si bien no se evidenciaron en un inicio impactos no cabe duda de que la prolongación de una situación de “agobierno” provocaría nuevos retrasos en decisiones de inversión y consumo, que se añadirían a la desaceleración que el crecimiento económico mundial viene observando en los últimos meses, y que el resultado del referéndum en el Reino Unido ha venido a enredar, debido al aumento de la incertidumbre. A corto plazo, esta incertidumbre se vislumbrará en una mayor volatilidad en los mercados financieros. No es descartable que a la fuerte caída del pasado viernes, se acumulen retrocesos adicionales en el precio de los activos a lo largo de las próximas jornadas. En el medio y largo plazo, mientras se van conociendo los resultados de las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea, en un proceso que podría alargarse durante al menos unos cinco años, flujos comerciales y de inversión podrían verse perjudicados. La respuesta de la Unión Europea para evitar mayores deterioros no puede quedarse en intervenciones técnicas por parte del BCE para evitar volatilidad en los mercados de divisas, sino una respuesta más categórica desde el ámbito político. No es fácil, debido a diferentes sensibilidades que, resumiendo, se traducen en Norte-Sur, pero Europa se ha construido en los últimos años a base de batacazos y soluciones.

Buena suerte.