REFLEXIONES ENERGÉTICAS 2017

INTRODUCCIÓN.

El 1 de febrero se publicaba el Second Report on the State of the Energy Union (COM(2017) 53 final), de singular importancia en el marco del proyecto -establecido como prioritario por la Comisión Europea (CE) en 2014- de lograr una “Unión Energética Europea”, con cinco dimensiones de intervención claramente interrelacionadas: 1) lograr la seguridad, solidaridad y confianza energética; 2) conseguir un mercado energético europeo plenamente integrado; 3) avanzar en una eficiencia energética que contribuya a la moderación de la demanda; 4) descarbonizar la economía; y 5) promover la investigación, la innovación y la competitividad energética. Dimensiones que la CE sistemáticamente liga no sólo a consideraciones de índole energéticas o climáticas, sino a la modernización y consecución de una economía europea baja en carbono en todas sus dimensiones, objetivo que considera crucial para proteger los intereses económicos y el bienestar de los ciudadanos europeos a largo plazo.

Entre los contenidos de este Segundo Informe destaca el reconocimiento del avance global del conjunto de la UE en la consecución de los objetivos establecidos para 2020, ya que: en 2014 su consumo de energía primaria estaba solo un 1,6% por encima del objetivo final para 2020, se había producido un considerable incremento –superior al 20%- en la eficiencia energética (energía consumida respecto al PIB) en relación a 2005, y se había producido una fuerte disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero (22% menores en 2015 que en 1990). Igualmente, las energías renovables significaron el 16% del consumo bruto final en 2014 (estimado el 16,4% para 2015), en línea con el 20% pretendido para 2020.

Y lo primero que hay que hacer es valorar esta evolución en un marco socioeconómico presidido por dos líneas maestras contradictorias: la primera, la reducción del consumo energético asociado a la crisis iniciada en 2008 (el consumo en la UE28 pasa del máximo de 1.192 millones de ton equivalentes de petróleo, en 2006, a 1082 ton equivalentes de petróleo, en 2015). La segunda, la evolución seguida por los precios del petróleo Brent en la UE, que pasa de unos precios medios anuales de unos 55 $/barril, en 2006, a más de 100 $/barril, entre 2011 y2013, para luego caer a unos 50 $/barril entre 2015 y 2016. Evolución con una influencia depresora de la demanda en la primera fase de la crisis, como consecuencia del alza de precio; e incentivadora de ésta en la segunda fase (2013-2016) como consecuencia de la caída de precios.

LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO COMO CONDICIONANTE AL LOGRO DE LOS OBJETIVOS DE LA UE.

La evolución de los precios energéticos y las razones implícitas a dicha evolución se han analizado en las páginas de esta Sección de Políticas de la Tierra en ocasiones anteriores, destacando los elementos fundamentales que, en cada fase, han intervenido en la evolución de precios del petróleo, que es fundamental para entender la evolución de los precios energéticos en su conjunto.

Cara al período 2017-2020 los factores a destacar son: por una parte, el esperado crecimiento de la demanda energética mundial, asociado al crecimiento de población y al incremento del consumo medio energético por persona, y, por otra, los esperados costes crecientes de acceso a esa energía, en gran parte presididos por la evolución del precio del petróleo, cuyo coste medio de extracción es creciente a precios constantes, ya que hay una continua reducción de las reservas de petróleo de extracción más barata y una necesidad de acudir a ofertas de coste creciente de obtención.

Sin embargo esta dinámica también ha estado presente entre 2014 y 2016 y no ha tenido como consecuencia el incremento de los precios del petróleo, sino que han sido motivos políticos, estratégicos y especulativos a medio plazo (tanto al alza como a la baja) los que han dado lugar a bajadas (en 2015/2016 el precio del barril Brent se ha llegado a situar por debajo de 30$/barril, un 70% más barato del Escenario mínimo definido por la prospectiva de mercado) normalmente asociadas a sobre-excesos de la oferta en relación a la demanda.

Sobreoferta explicada en gran parte por consideraciones geoestratégicas/político/militares de Arabia Saudí -debilitamiento de los países islámicos chiíes- y de recuperación del control de la oferta, que depende en más de un tercio de su producción, si el precio está por debajo de 30$/barril. Y no vista con desagrado por el G7 como consecuencia de sus efectos de debilitamiento de la posición de países ofertantes de petróleo con Gobiernos no afines (Rusia, Venezuela, Estado Islámico, Brasil, Ecuador, etc.), sobre los que la reducción de precios del petróleo tienen fuertes efectos desestabilizadores; aunque también incide sobre otros Gobiernos que sí eran afines (Nigeria, México, etc.) o sobre las propias multinacionales de la energía (en 2015 y 2016 en el sector del petróleo el efecto acumulado de la caída forzada de precios ha sido mortal para algunas de estas multinacionales, tanto sobre sus ventas como sobre su beneficio por acción e incluso supervivencia en algunos casos, propiciando su absorción por las más resistentes).

En todo caso, la reducción del precio ha devuelto gran parte del control de la producción petrolífera a la OPEP, y puesto en cuestión:

  • A la rentabilidad de la producción de petróleo no convencional (necesita precios del orden de 70€/barril).
  • A las nuevas exploraciones e inversiones petrolíferas (exigen precios superiores a los 100€/barril).
  • A la política de sustitución de la demanda por energías renovables o alternativas a los combustibles derivados del petróleo, como mecanismo de lucha contra el cambio climático y la dependencia energética.
  • Adelanta el final de los recursos petrolíferos de extracción barata conocidos (el peak oil de este tipo de recursos convencionales), sobre cuya dimensión y momento de producción existe una amplia divergencia.

Sin embargo, esta situación de mantenimiento forzado de una sobreoferta de petróleo barato era difícilmente sostenible a largo plazo, tanto porque algunos de los países de oferta significativa en este petróleo de extracción barata están inmersos en importantes conflictos o presentan una fuerte inestabilidad que dificulta la explotación normal de sus recursos, como porque los efectos de la disminución de precios en los países que sostenían la sobre-oferta han generado crisis fiscales que les han obligado a reconsiderar su postura (cosa que ha ocurrido incluso en Arabia Saudí, país con histórico déficit presupuestario y deuda pública muy reducido, pero que le ha visto más que duplicado con la reducción de precios del petróleo, generando tensiones político-sociales internas importantes). El resultado ha sido que ya a finales de 2016 se establecieron los acuerdos entre la OPEP y Rusia necesarios para cambiar la dinámica hacia precios del orden de los 50 $/barril, devolviendo la evolución de los precios del petróleo a una dinámica más racional, en línea con lo que se recoge en la Figura siguiente.

En todo caso, la dinámica de precios va a venir también marcada por la viabilidad de explotaciones que entran en producción a medida que los precios alcanzan un determinado valor. El Cuadro siguiente nos da una idea de esa potencial evolución y cómo cambia la estructura de la oferta para distintos niveles de precios.

 

¿SON ALCANZABLES LOS OBJETIVOS DE LA UNIDAD ENERGÉTICA EUROPEA?

De las cinco dimensiones establecidas para estos objetivos (lograr la seguridad, solidaridad y confianza energética; conseguir un mercado energético europeo plenamente integrado; avanzar en una eficiencia energética que contribuya a la moderación de la demanda; descarbonizar la economía; y promover la investigación, la innovación y la competitividad energética) el primero (seguridad, comprometido por la fuerte dependencia energética europea) y el quinto (competitividad) vienen fuertemente condicionados por la dinámica de la oferta y demanda global energética, sobre la que la UE tiene una incidencia crecientemente limitada.

Los elevados precios del petróleo generados desde 2007 hasta 2015, llegaron a convertir a EEUU en el primer ofertante mundial de petróleo no convencional. La dinámica de globalización y los cambios estructurales demográficos y económicos asociados a esta globalización están conduciendo a que los centros de demanda global de petróleo se vayan desplazando desde la OCDE hacia Asia. La UE no ya solo en la oferta, sino que también en la demanda va pasando a jugar un papel menos significativo, aunque con necesidad de un volumen de importaciones que permanece relativamente constante en el tiempo si atendemos a las previsiones de la Agenda Internacional de la Energía para 2040 (Outlook 2016).

Veíamos en el artículo anterior que los poderes económicos y los sectores institucionales y científicos encuestados para la elaboración de los Global Risk 2017 no contemplaban el precio de la energía como un factor relativo preocupante, ni en lo que se refiere a su probabilidad de ocurrencia ni en lo que se refiere a los impactos ligados para los próximos diez años, en parte porque se supone que va a ser difícil que se mantengan acuerdos en el seno de la OPEP consistentes y porque ante nuevos incrementos de precios, la entrada en producción de nuevas fuentes, incluidas las renovables, y la mejora de la eficiencia energética en la economía (intensidad energética) permitirá respuestas adecuadas ante posibles intentos de manipulación en la dinámica de precios energéticos.

La dinámica que se refleja en la figura siguiente parece avalar estas tendencias, si bien hay que considerar con precaución algunos de los aspectos que refleja como, por ejemplo, la caída de los costes en el petróleo y gas que se debe a que la demanda se ha venido cubriendo en gran parte con extracciones baratas al quedar fuera de su viabilidad de producción las fuentes más costosas por la caída de los precios del mercado.

En todo caso, es importante señalar que la madurez de las energías renovables y su rápida curva de aprendizaje (la energía solar dobla su relación rendimiento/precio cada 11 meses y los precios de las baterías para acumular energía se reducen drásticamente) debería llevar a una ´consideración más activa en su participación en el mix energético global, si bien sin olvidar que el balance del ciclo de carbono de la energía renovable producida respecto a la energía consumida, si se incluye la fabricación e instalación de las renovables, puede estar asociado a una Tasa de retorno energético (TRE) reducida. No obstante la caída drástica de los costes de explotación, junto a los beneficios externos de sus efectos ambientales, justificarían la actuación.