RAJOY NO HACE DEBATES

noguera271115

Que Rajoy no quiera debatir en las elecciones generales no me sorprende. Me preocupa porque, una vez más, el Presidente del Gobierno debilita la representación democrática hurtando el debate a la ciudadanía, no dando la cara, y escondiéndose para no verse en situaciones comprometidas.

No me sorprende su decisión porque Rajoy es así: escurridizo y huidizo, desde las ruedas de prensa a declaraciones a programas de entrevistas, y mucho más, si se trata de debatir. Lo que indica también una gran debilidad y falta de confianza en sí mismo y en la gestión que está realizando.

Pero no sólo indica su propia debilidad sino la debilidad del PP.

El PP sabe perfectamente que estas elecciones son completamente diferentes a las de hace cuatro años. El escenario político es otro, los partidos políticos han cambiado y los líderes son nuevos.

En escena aparecen dos partidos nuevos que llegan pisando fuerte, Ciudadanos y Podemos, y de los partidos que repiten, como PSOE e IU, sus candidatos son nuevos. Es decir, que el PP sabe perfectamente que la imagen de Rajoy no aporta ahora mismo experiencia y confianza, sino que está situado en el pasado. Rajoy es pasado: representa la ineficacia, el Gobierno de Aznar, los casos de corrupción, la mala gestión, la época que nos ha llevado a la crisis.

Por eso, el PP sabe que necesita sacar una imagen nueva al debate. No sólo es que Rajoy no quiera o no se atreva, sino que Rajoy se ha convertido en una rémora para el partido. La imagen nueva la representa la vicepresidenta; Soraya es activa, eficaz, joven, dinámica, y baila en El Hormiguero, algo que sería incapaz de hacer Rajoy. Pero el PP no está preparado para hacer su renovación completa.

Si vemos bien, Rajoy ha ido eliminando lastres a medida que la corrupción iba cercándolo. Figuras como Camps, Arenas, o similares, han ido despareciendo del panorama, al tiempo que Rajoy ha ido poniendo en su estructura orgánica a jóvenes lobatos del estilo de Pablo Casado.

La única figura que ha quedado del ayer y que “rechina” en el nuevo panorama político es el propio Rajoy. Ahora bien, por qué no se atreve el PP a sustituir a su cabeza de lista, aún sabiendo que se juega el resultado electoral, es algo que sabremos más adelante, cuando el PP no revalide su mayoría y no pueda gobernar, y entonces Rajoy se verá solo y sin nadie que cubra sus secretos.