¿QUIÉN DEBE FORMAR GOBIERNO? ¿EL PARTIDO QUE HA ALCANZADO MÁS ESCAÑOS, EL QUE HA OBTENIDO MÁS VOTOS O EL QUE PUEDE FORMAR MEJORES ALIANZAS?

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Cuando faltan veinte días para la celebración de la nueva convocatoria electoral los partidos, conscientes de la dificultad de alcanzar una mayoría absoluta y aún una mayoría simple holgada (como venía ocurriendo desde 1977), empiezan a lanzar señuelos a ver si van calando las opciones que más les conviene después de las elecciones del día 26 de junio.

Digo señuelo, es decir, según la cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia, “cosa que sirve para atraer, persuadir o inducir, con alguna falacia”. Pues con falacias están empezando algunos partidos a vendernos las opciones que les conviene como si fueran verdades absolutas. Veamos esos señuelos y, en contraposición, lo que aconseja el sistema parlamentario de que se dotó España en 1978.

No debe extrañarnos que todos los partidos vayan avanzando los criterios de formación de Gobierno que interesa a cada cual. Sus expectativas de participar en el Gobierno son diferentes y cada cual percibe sus intereses y luego los teoriza con más o menos claridad y hasta honestidad.

El Partido Popular, ya a finales de 2015 o comienzos de 2016, consciente de la dificultad de formar Gobierno con sus solos escaños o en alianza con otro partido, empezó a lanzar la idea de que debería formar Gobierno el partido que más escaños hubiera alcanzado en las elecciones de 20 de diciembre de 2015. Lo defendió con mucho entusiasmo, como si fuera la verdad revelada (yo mismo traté de mostrar esa falacia en “Mitos sobre la investidura”, El País, 2 de enero de 2016) pero montar una coalición con otros partidos o alcanzar al menos los votos de otros partidos comportaba un esfuerzo que el Presidente Rajoy no estaba dispuesto a afrontar. De modo que cuando el Rey le propuso intentar formar Gobierno el Presidente Rajoy prefirió “declinar”.

Sin embargo, al día de hoy el Partido Popular empieza a lanzar la especie de que debe “permitirse” formar Gobierno al partido que más escaños haya alcanzado. De modo que el ABC del pasado 30 de mayo ofrecía el siguiente titular: “Pablo Casado [Vicesecretario de Comunicación del Partido Popular] pide respeto a la lista más votada el 26-J”. Como el joven dirigente popular lanzó esta propuesta el día del Corpus en Toledo, no se sabe si era oferta política o un deseo a los dioses. Pero en todo caso, el Partido Popular vuelve a remover las ideas que lanzó los días subsiguientes a las elecciones del 20 de diciembre y que luego Rajoy no se atrevió a mantener ante el Rey. Porque el Presidente del Gobierno y su partido saben que, aun cuando sea el partido que más escaños tenga en el Congreso, el Partido Popular sólo puede gobernar en una coalición en la que intervenga el PSOE, o con la abstención de éste último, ya con gobierno en solitario o en pequeña coalición con Ciudadanos. De modo que oiremos a los dirigentes del Partido Popular que gobierne el partido que más escaños obtenga, que es tanto como mendigar la abstención del PSOE (en el supuesto de que el PSOE no obtenga más escaños que el Partido Popular, lo que no es imposible).

Por su parte, Podemos ha armado también su propia teoría para gobernar. Como nos están vendiendo una mercancía irreal, que es que van a alcanzar más votos que el PSOE pero probablemente menos escaños, se han inventado una teoría asamblearia (impropia de un sistema parlamentario) en la que valen más los votos que los escaños. Y con esos escaños, querrían ocupar el papel que ha desempeñado Pedro Sánchez y hasta comparecer ante el Congreso de los Diputados a impetrar la investidura.

Como decíamos hace algunas semanas (“La coalición electoral Podemos–Izquierda Unida”, Sistema Digital, 16 de mayo de 2016), no es seguro que la nueva coalición sume los votos de Podemos y de Izquierda Unida pero en el partito de Iglesias Turrión, que manejan como nadie las técnicas de comunicación, ya están vendiendo la piel del oso engordado con la adición de los dos partidos. Aun así, sus expertos electorales, fogueados en contiendas tan competidas como Venezuela y Ecuador, les deben decir que la nueva coalición electoral no va alcanzar más escaños que el PSOE, lo que parece probable porque la fidelidad de votos está desigualmente repartida en las provincias españolas. De ahí que se han inventado la teoría de que debe intentar formar Gobierno el partido que más votos obtenga. Yo creo que lo intentarán de darse esa circunstancia (que no creo que se produzca) y hasta pondrán al Rey en la tesitura de valorar el ofrecimiento que formulará Podemos, a sabiendas que sólo puede gobernar con los suyos y con los independentistas de toda pelaje (menos de cien escaños). Pero Iglesias Turrión y su gente necesitan desempeñar el papel de “Reina por un día” y acudir al Congreso a solicitar una imposible investidura. Deben estar atentos los demás partidos ante esa maniobra.

En cambio, Ciudadanos y PSOE no han difundido ningún señuelo porque no lo necesitan. Han sabido firmar un pacto de investidura y han mostrado a la opinión pública que saben llegar a alanzas y no rehuir esfuerzos. Por eso PSOE y Ciudadanos ocupan ahora una posición central, pues saben que no es necesario disfrazar de verdades absolutas lo que no son sino legítimos intereses de partido. Y lo que acuerden, por separado o de consuno, no se disfrazará de reglas sociales universales.

El Partido Popular y Podemos saben que, por situarse en los extremos de las opciones programáticas, por su dificultad real de llegar a acuerdos con otros partidos, han de forzar los supuestos institucionales del régimen parlamentario. Con el régimen parlamentario, especialmente con el parlamentarismo racionalizado como es el español, no hay un derecho natural a formar Gobierno. Lo forma quien tiene la habilidad de aliarse con otros partidos, para obtener de éstos un apoyo parlamentario o unos Ministros coaligados. Eso es lo que difícilmente conseguirán los populares y Podemos por lo que han de lanzar diversos señuelos a ver si alguien les compra la mercancía averiada.

Tras las elecciones volveremos sobre estos temas con más concreción, pero antes de conocer los resultados debería quedar claro que sólo gobierna quien tiene apoyos parlamentarios. Lo demás son pequeñas trampas que ocultan, precisamente, la incapacidad de algunos partidos para poder asegurarse apoyos parlamentarios suficientes y estables.