PSOE: RECUPERAR EL SENTIDO DE PERTENENCIA

En 1887, Pablo Iglesias, escribió en El Socialista, un artículo titulado “El Poder del Socialismo”, en el cual decía que “la importancia, pues, del Socialismo en los momentos actuales, si grande es por el número de sus adeptos y con la facilidad con que gana las masas desheredadas, lo es mucho más por la unidad de miras que domina en sus huestes.” UNIDAD DE MIRAS. Eso es lo que necesita el PSOE en estos momentos.

En la historia del PSOE se han producido momentos muy convulsos, de luchas internas y divisiones, a los que habrá que incluir lo ocurrido el pasado fin de semana en el Comité Federal, que acabó con la dimisión del secretario general, después de un espectáculo televisivo de autodestrucción difícilmente imaginable. En estas divisiones, tanto las producidas en los años treinta durante la República, como las ocurridas en los setenta, durante principios de los noventa del pasado siglo o ahora, siempre han existido una amplia variedad de motivos entremezclados. Causas, que van desde la inquina personal a diferencias estratégicas de fondo en lo que debe ser y representar el PSOE en España.

Pero estas situaciones de división el PSOE las ha sabido superar y ahora también debe ser así. Por eso, la clave está en recuperar el sentido de pertenencia y el respeto a las decisiones colectivas, una vez debatidas. Y por qué no, recuperar la doble votación que existió en otros tiempos en el partido, donde en una primera votación cada militante apoyaba el planteamiento con el que estaba de acuerdo. Y en una segunda, todos ratificaban la propuesta que había ganado la primera votación, para fortalecer la unidad.

Los sentimientos de muchos militantes, simpatizantes y votantes todavía están muy a flor de piel. Y en esta coyuntura, nos podríamos distraer en realizar un concurso de quien es más culpable y porque, dependiendo de las afinidades, filiar y fobias o planteamientos políticos. Pero realizar ese ejercicio de autodestrucción solo beneficiaría a las élites económicas y políticas en detrimento de la mayoría de los españoles. Y llevaría al PSOE al rincón de la historia, previa lucha interna sin cuartel.

Por el contrario, lo que corresponde ahora, es pasar rápidamente de un PSOE que, según palabras de Javier Fernández, Presidente de Asturias y de la Gestora del PSOE, corre el riesgo de sufrir un enfrentamiento en todos los niveles; a un PSOE, que se conduzca hacia una mayor fortaleza para servir a los españoles. ¿Cómo hacerlo? Con serenidad, prudencia, diálogo y claridad en las decisiones y en los planteamientos. Porque de lo que se trata, es de decidir qué papel debe jugar el PSOE en la sociedad española.

El PSOE tiene la obligación democrática de ofrecer soluciones a las necesidades más acuciantes de los españoles, como siempre ha hecho. Y al mismo tiempo, tiene que ofrecer seguridad y confianza a los ciudadanos. Para que éstos, le apoyen o no con su voto, vean en esta formación política una garantía de igualdad para los españoles, y una garantía de estabilidad para la democracia en España.

Por ese motivo, son tan importantes las primeras declaraciones realizadas por Javier Fernández cuando frente al desafío independentista catalán ha dejado claro que “con los independentistas no tenemos nada que hablar”, frente a un temor que en los últimos tiempos había arraigado en la sociedad española. O cuando ha afirmado que “la organización necesita diálogo, necesita hablar”.

Que el PSOE tiene muchos problemas es obvio. Pero después de años de debates ideológicos, después de años de divisiones mal resueltas, el principal problema interno del PSOE es volver a ser una organización habitable en lo interno, donde a la gente no se la arrincone por no decir amén a lo que diga el secretario o la secretaria general de turno, ya sea de una agrupación local o a nivel federal. Es volver a ser una organización abierta, un espacio de confianza al que regresen los miles y miles de socialistas que se han ido porque el clientelismo la había hecho irrespirable. Es ser creíbles y coherentes entre lo que se dice y se hace.

Estos meses de incertidumbre han matado muchas esperanzas. Es hora de reaccionar y que colectivamente el PSOE decida qué es lo que debe hacer en las próximas semanas y meses. Desde su autonomía, pero poniendo el interés general de España y del PSOE por encima de cualquier interés personal.

Volviendo la vista a la historia del socialismo español, deseo que podamos volver a decir aquello de hemos llegado “a un resultado lo más cercano a la perfección que permitían las circunstancias”