PSOE: DE ACCESORIO A NECESARIO

frutos240616

Llegar al final de la campaña es un gran alivio, no vamos a negarlo, aunque si celebramos elecciones generales cada 6 meses y además en el comedio se celebran las autonómicas, locales, europeas y algún referéndum que otro, lo iremos interiorizando en la cotidianidad. Los programas de televisión y redes sociales tendrán, además de famosos de vida intranscendente, actores y cantantes que presentan nuevas series y discos, futbolistas y personajes exóticos, a los políticos como protagonistas. Ello no quitará importancia a los procesos electivos pero sí valor a su significado real como procedimiento democrático de encauzar los problemas y las soluciones de los ciudadanos. No podemos decir que la causa sea una crisis de la representación en España y en Europa, tiene que ver más con una crisis en el modelo de convivencia y de los valores que nos han regido en las últimas décadas.

La transparencia, la profundización en la democracia, la disposición de las políticas públicas al servicio de la mayoría y la preservación del interés general es evidentemente otra cosa muy diferente de en lo que vamos convirtiendo la democracia, que como sabemos es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás.

Los bienintencionados estamos convencidos de que los políticos, los que lideran las ofertas de gobierno que se presentan a la sociedad, con independencia de sus credos y pensamientos que les inspiran (aunque hay algunos que no es que muden de ideología es que soportan todas como el estante de la librería) van a hacer un ejercicio de responsabilidad y centrar su objetivo en que España tenga con premura un gobierno que se ponga a trabajar y con él toda la sociedad que parece haberse quedado para ver qué pasa.

Ahora bien, no cabe cualquier gobierno, pues cada día es más imperioso tomar medidas para evitar que el sistema se continúe desangrando. Se ha perdido un tiempo maravilloso, que es lo único que el ser humano no puede recuperar, para enfoscar las paredes desconchadas del edificio. Tengo la esperanza de que los ciudadanos hagan pagar por ello a los culpables de tal desatino. Esperar no es confiar, pues la frivolización de lo político ha terminado convirtiendo lo esencial en el resultado de un partido de baloncesto (dos puntos arriba, uno abajo, un triple) y no en saber cómo se va a capitalizar la seguridad social ante la pérdida de la calidad y cantidad del empleo y una notable bajada de la natalidad, por ejemplo.

La única solución posible, sea cual sea el resultado, es la formación de un Gobierno de cambio integrado por el mayor número de formaciones políticas que tengan como objetivo entrar en un proceso de regeneración de la vida pública en general, poniendo contenidos y calendario a las reformas urgentes y estabilice el panorama. Eso, evidentemente, está lejos de políticas de bloques, frentistas y de nominalismos ideológicos. Muy brutos, ciegos, sordomudos, torpes y testarudos, como en la famosa canción de Shakira, hay que ser para pensar que existe otro camino. Los millones de votantes que tuvo Podemos en diciembre tienen que ser conscientes de que no es el momento de pataleos y revanchismos y menos aún de referéndums que pueden debilitar, más aún, institucionalmente a nuestro país en este momento. Para la mayoría de los ciudadanos es más efectivo tener posibilidad de reformar el todo que revolucionar la nada. Si hay una cosa evidente es que Rajoy, y con él su partido que le seguirá hasta la muerte, no va a hacer nada para dignificar lo público y ponerlo al servicio de los españoles, el caso Fernández Díaz es el botón de la muestra, tendrán que pasar por un profundo proceso de repensar: su idea de España, de la política y, sobre todo, de cómo se ejercitan las potestades públicas. Esta evidencia también tiene que obrar para Rivera y Ciudadanos, pues tras las elecciones va a ser imposible sentar en torno a la mesa a PP y PSOE para formar gobierno como viene insistiendo hasta la saciedad. Rajoy no va a cejar ni un solo instante en su intención de presidir el Gobierno, sabe que bajarse del caballo le puede suponer terminar en el banquillo, lo sabe y por ello dramatizará la situación del Gobierno hasta convencer de que solo él es el camino.

Puede parecer un absurdo, o una opinión interesada, pero solo un PSOE con una fortaleza suficiente puede garantizar a los demás sus posiciones. Me explico. Si el PP se emperra en gobernar y el PSOE o Ciudadanos, por dar salida a un Gobierno, se abstienen o le vota favorablemente, en el caso de Rivera, va a sufrir en la legislatura lo indecible y terminará por arrepentirse de su tozudez. Ciudadanos necesita un PSOE que se situé por delante de Podemos para poder garantizar un Gobierno reformista y sin sobresaltos. Podemos tiene su única opción de ser futuro y de no convertirse en un partido de tránsito en que sean los socialistas los que lideren un Gobierno de cambio que pueda visibilizarlos como algo más que un partido resistencialista de eterna oposición.

Así las cosas, puede que al final del proceso electoral los que salen como perdedores se conviertan en los artífices de la solución, nuevamente.