PROTEGER A LOS INFORMANTES

PROTEGER A LOS INFORMANTES

Uno de los fenómenos más nocivos para la hacienda pública y el Estado del bienestar es el fraude y la elusión fiscal. Si bien no se trata de algo nuevo, la globalización financiera y la muy débil estructuración política más allá del ámbito nacional del proceso conocido como mundialización, con la sola excepción de la Unión Europea, ha dado alas a estas prácticas ilegales, cuyo impacto en pérdida de recaudación tributaria de estima en cientos de miles de millones de euros.

Gracias a la existencia de las llamadas jurisdicciones no cooperativas, comúnmente denominados como paraísos fiscales, empresas y fortunas trasladan sus activos a países en los que no se pregunta de dónde viene el dinero ni, hasta hace poco, se compartía la información con terceros, con la sola y exclusiva finalidad de no pagar impuestos.

Por supuesto, en la propia Europa algunos países han jugado a ser un paraíso fiscal en distinto grado, bien no compartiendo la información (Suiza hasta hace poco), jugando a la competencia fiscal desleal en el impuesto de sociedades para atraer la domiciliación de empresas (lo que todavía practica Irlanda) o, con la misma finalidad, la suscripción de resoluciones tributarias opacas (en inglés tax rulings) que eximían del pago de impuestos en favor de las multinacionales (Luxemburgo, caso conocido como LuxLeaks).

Las revelaciones de LuxLeaks causaron tal escándalo que la Comisión Europea propuso y el Consejo aceptó, modificar la Directiva de Cooperación para extender el ámbito del intercambio automático de información, más allá de las cuentas bancarias, para incluir la obligatoriedad de compartir estas resoluciones relativas a los pagos tributarios de las empresas.

Ahora bien, este colosal abuso no se hubiera conocido si no fuera por la acción desinteresada en favor del interés general del informante Antoine Deltour, antiguo empleado de la conocida consultora, y cooperadora necesaria de estas prácticas, Price Waterhouse Cooper, al filtrar a la prensa los miles de documentos que probaban las mismas.

Sin embargo, y aun cuando el Parlamento Europeo le concedió el Premio del Ciudadano Europeo, el señor Deltour no solo no tiene empleo ni perspectiva de tenerlo, sino que además fue condenado por la justicia luxemburguesa por revelación de secretos tanto a instancias de su antigua empresa como, lo que es más grave, del propio ministerio fiscal. El 15 de marzo de 2017 se supo que el Tribunal Supremo de Luxemburgo le rebajaba a Deltour la pena a seis meses de cárcel, que no cumplirá, y una multa de 1.500 euros[1]. En todo caso es inconcebible, a pesar del carácter simbólico de la condena, o precisamente por eso, que quien ha revelado un caso flagrante de injusticia fiscal que ha derivado en un cambio de la legislación anti-elusión, y que por tanto ha hecho un servicio a la sociedad, sea perseguido y condenado por el sistema judicial de un Estado miembro, Luxemburgo para más inri.

Esta noticia pone de relieve la necesidad urgente de aprobar una norma europea para la protección de informantes y denunciantes, cuando actúen en favor del interés general, de modo que estén protegidos desde todos los puntos de vista, no solo ya a salvo de persecución judicial, sino también desde la perspectiva de la seguridad física (suelen estar amenazados de muerte) y de su sustento económico (ninguna empresa del mismo sector estará normalmente interesada en contratar a quien puso en evidencia a su antiguo empleador). Ese es el caso en España de Ana Garrido, la proba funcionaria del Ayuntamiento de Boadilla del Monte que destapó la trama de la Gurtel, quien tuvo que abandonar su puesto de trabajo por acoso, y que a día de hoy sigue sin empleo ni cuenta con una pensión o indemnización por parte del Estado que le permita vivir con dignidad[2]. Este tipo de situaciones no deben caber en un Estado social y democrático de derecho, y de ahí la urgencia de proteger a estos héroes ciudadanos.

[1] Véase http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/los-informantes-del-caso-luxleaks-condenados-finalmente-seis-meses-prision-5899947

[2] Véase http://www.eldiario.es/la-cafetera-de-radiocable/Ana-Garrido-denunciante-Gurtel-Ahora_6_569453054.html