PROCRASTINAR

espelosin061016

El diccionario de la RAE define este término como “Diferir, aplazar”, se suele aplicar al retraso en la toma de decisiones y se refiere a lo que se suele conocer como “dejar las cosas para mañana”.

No tengo el dato científico de cómo nos comportamos los españoles en el ejercicio de la procrastinación en relación con los oriundos de otros países, pero intuyo que debemos estar muy arriba en el ranking internacional. Junto con la toma impulsiva de decisiones, la otra modalidad que se nos da bien, esto de procrastinar, parece que va con nuestro carácter. Como digo, pura intuición, dejaré para mañana el hacer el estudio.

Pero, ¿cuáles son las razones para procrastinar? Sigo intuyendo: en primer lugar, se aplica a decisiones que no son fáciles de tomar y entre cuyas alternativas no hay ninguna que sobresalga por su evidente bondad. En caso contrario funcionaria el mecanismo del primer impulso.

En segundo lugar, probablemente, se espere que el día de mañana, ese momento para el que se pospone la adopción de la decisión, amanezca con un panorama más propicio o nos encuentre más lúcidos que el día de hoy.

Y, en tercer lugar, suelen encontrarse otras actividades con las que, no solo, ocupar el tiempo mientras tanto, sino justificar por qué no ha llegado el momento de adoptar la decisión que quiere posponerse.

No creo que falte, en muchos casos, el temor de que, cualquiera que sea la decisión que se adopte, nos hará pasar a una situación peor que la actual por lo que, cuanto más tarde se produzca, será mejor.

El problema es que, según estudió Edward A. Murphy Jr. en 1949, las malas situaciones suelen empeorar cuando no se acometen a tiempo. Este hecho empírico no solo suele desconocerse sino que se niega para esperar que el tiempo resuelva lo que no somos capaces de arreglar nosotros.

Toda esta larguísima introducción viene a cuento del hecho de que alguien en el PSOE considere como solución el celebrar unas terceras elecciones generales en España en diciembre de 2016.

Más allá de que las encuestas pudieran (ya se sabe que una encuesta bien encargada puede predecir cualquier cosa) decir lo que dijeran sobre el resultado posible e, incluso, más allá del resultado probable de dichas elecciones, punto arriba, punto abajo, ¿Alguien, de verdad, cree que pueden cambiar la actual situación de España, de la izquierda española, del PSOE, de la Comisión Ejecutiva saliente, de la Comisión Gestora entrante o de alguien?

Y, sin embargo, se plantean, todavía, dos alternativas que, aún siendo legítimas, conducen a unas terceras elecciones. Tanto el votar en contra de que el Partido Popular llegue al gobierno, ejercicio de una absoluta coherencia incluso con la historia del PSOE, como el intentar la formación de un gobierno alternativo, son dos formas de actuación que, en sí mismas, no deberían extrañar a nadie si las utilizara el PSOE.

Lo que tampoco debería extrañar a nadie es que el PP no consiguiera investir a su candidato ni que el PSOE, en estos momentos, formara una alternativa a ese gobierno del PP. Más bien, y sin necesidad de tener la clarividencia de un tertuliano, esas parecen las posibilidades más ciertas.

Por eso, intentar esos caminos es una modalidad de procrastinación que llevan al PSOE a dilatar su decisión, sus decisiones, hasta más allá de las próximas elecciones de diciembre.

Me gustaría, por último, señalar que no siempre me parece malo el procrastinar. Por ejemplo, creo que al PSOE le vendría bien hacerlo, ahora, con la búsqueda de un nuevo líder (utilizo el masculino neutro). Si hubiera elecciones en diciembre, muy probablemente, el partido se podría ver obligado a desnudar un santo (autonómico) para vestir otro (nacional). So pena de reconocer que se presenta ya vencido de antemano. Por ello, evitar esas elecciones y foguear un nuevo líder en el próximo Congreso de los Diputados no le vendría mal a un partido donde le puede venir mejor tener 85 diputados conocidos que, cualquiera sabe cuántos, por conocer.

Claro, que, entre esos 85 actuales diputados puede que no haya algún posible candidato a liderar el partido. ¿Puede ser esa la clave del asunto?