POR UNA AEMET INDEPENDIENTE

El conocimiento del clima y la meteorología es esencial para muchísimos aspectos de la vida social y el contar con unos datos precisos sobre ello puede determinar multitud de decisiones económicas y, aún, políticas. Y, por supuesto, vuelvo a repetir, sociales incluso en nuestra vida cotidiana.

En la agricultura es tan evidente esta importancia que resulta ocioso insistir en ello. La antigua imagen del agricultor mirando al cielo se ha sustituido por la de su hijo escrutando en su ordenador los datos suministrados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Y, ¿qué decir de nuestra primera industria, el turismo? En ella, el clima es tan influyente como la previsión de la meteorología o, incluso, menos. Un pronóstico meteorológico puede hacer cambiar un periodo de vacaciones de mucha gente, influir en la ocupación hotelera de un destino turístico e, incluso, modificar en alguna medida la economía de la región afectada.

Pero es que, sectores como la pesca, la construcción, el textil, la energía y hasta la venta de coches están influidos por el clima. Y la sanidad, ya que hay dolencias y enfermedades de las personas relacionadas con unas u otras condiciones meteorológicas. Puede afirmarse que no hay, apenas, ningún sector de la actividad humana que no esté afectado por estas circunstancias ambientales.

Por ello es tan importante la AEMET. No porque pueda cambiar el clima, sino porque puede hacer previsiones sobre la meteorología e influye con ello en infinidad de decisiones de las personas. De hecho, la web de la AEMET recibe, diariamente, más de 12.000.000 de visitas, es decir cerca de 150 por segundo.

Para tener una idea de lo que esto significa, baste decir que el número de visitas diarias a la web del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es del orden de la décima parte de la cifra del AEMET, lo que significaría un menor interés y, probablemente, una menor influencia social del CIS que de la AEMET.

Y, sin embargo se da una paradoja: Mientras que el puesto de Presidente del CIS se acaba de cuestionar por ser ocupado por un dirigente socialista, el nombramiento del Presidente del Consejo Rector del AEMET ha pasado sin pena ni gloria. Y ello, con independencia de las personas nombradas que, en ambos casos cumplirán, estoy seguro de ello, las más altas exigencias de idoneidad profesional.

Algo parecido podría decirse del nombramiento del Director General de RTVE, si comparamos la audiencia de este medio que para si quisiera una audiencia diaria ni de lejos parecida a la de la AEMET. Sin embargo no es de extrañarse de la diferencia entre estos casos ya que, en el caso del nombramiento de los dirigentes de RTVE las críticas vienen, fundamentalmente, de los medios de comunicación y estos saben muy bien cómo va eso de la información y la independencia de los medios.

Es lógico que preocupe la posibilidad de que se pueda proporcionar una información sesgada a la población española sobre los contenidos propios de RTVE, el CIS o el Instituto Nacional de Estadística, por ejemplo. Lo extraño es que no preocupe la independencia de que debe gozar el AEMET en todos sus niveles, incluidos sus máximos dirigentes para evitar que esta Agencia pueda ser influida en función de los intereses de cualquier partido político.

Por ello, propongo que los cargos del Consejo Rector y del Director General de la AEMET sean incompatibles para cualquier afiliado a un partido político ya que, como en el caso de la mujer del Cesar, no basta con ser independiente, sino que hay que parecerlo.
La próxima semana estudiaremos el caso de la Dirección General de Pesca y, la siguiente, el de la propia Presidencia del Gobierno.