POR PRIMERA VEZ…

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España se encuentra en un momento de incertidumbre y de grandes cambios, donde de las decisiones que se tomen en las urnas, dentro de unos días, va a depender que se consolide una sociedad dual o, por el contrario, podamos construir entre todos un nuevo contrato social que tenga el bienestar de las personas como objetivo central civilizatorio.

Las perspectivas que se ven en el horizonte no son muy halagüeñas, pero es preciso que los partidos políticos y sus candidatos estén a la altura de los acontecimientos y lleguen a acuerdos para formar un Gobierno estable. Y cuando digo un Gobierno estable, me refiero a uno que pueda realizar su labor. No a la trampa de permitir elegir un Presidente en su investidura para luego tener paralizado y patas arriba el país, porque no cuenta con apoyos en el Congreso.

España debería tener ya un Gobierno de cambio, liderado por el PSOE, que estuviera trabajando en la tarea de reconstruir una sociedad muy castigada por la crisis. Lamentablemente, en Podemos primó más su afán de poder que el bienestar de los españoles. Lamentablemente en Podemos primó el escorpión de la fábula, es decir, “su naturaleza”, que el bienestar de los ciudadanos a los que dicen representar.

A la velocidad que van los acontecimientos políticos en plena campaña electoral, es bueno destacar que durante los últimos seis meses en España estamos utilizando mucho la expresión “por primera vez”. Y lo hacemos con una asiduidad que viene a reflejar los cambios profundos que se han producido en nuestro país. Unos cambios que a veces son para bien y otros para mal.

Por primera vez en la democracia española, un candidato a la presidencia del Gobierno de España justifica con claridad, aunque luego lo niegue, que recibió financiación de un país extranjero, que además es una dictadura teocrática, para lanzar su carrera política y para desestabilizar a sus adversarios. Me refiero a Podemos y su candidato, que como recoge Okdiario, en una reunión con militantes aludió a las críticas que había recibido por cobrar de Hispan TV diciendo: “A los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y España un mensaje de izquierdas para desestabilizar a sus adversarios, ¿lo aprovechamos, o no lo aprovechamos?… Mira, la geopolítica es así, no vamos a ser los únicos imbéciles que no hagamos política, cuando todo el mundo hace política… quien haga política tiene que asumir cabalgar contradicciones, nosotros estamos dispuestos a cabalgarlas”.

Por primera vez en la democracia española, tras unas elecciones generales, el partido que gana las elecciones, es decir, el Partido Popular y su candidato y presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, deciden que no van a presentarse ante el Congreso para intentar conseguir los apoyos para ser nombrado nuevamente Presidente. Un ejemplo de tacticismo político, que antepuso el interés del PP por permanecer en el poder por encima del interés de España. Para lo cual, ellos interpretaron que eran necesarias unas nuevas elecciones que finalmente han llegado.

Por primera vez en la democracia española, el Rey de España encarga la formación de Gobierno a un candidato que no había ganado las elecciones. El resultado, ya conocido, es que se consiguió el apoyo de Ciudadanos pero Podemos se opuso, con su voto en contra, al Gobierno del Cambio liderado por el PSOE.

Por primera vez, en la democracia española se tienen que repetir unas elecciones generales ante la imposibilidad de formar Gobierno. Dos fueron los motivos principales. Uno, el aislamiento de un PP acorralado por la corrupción e identificado con los recortes y el sufrimiento de la gente. Dos, el envejecimiento prematuro de unos nuevos partidos, que en el caso de Podemos, y siguiendo al PP, primó más su estrategia interna que una nueva agenda social para España que proponía el PSOE.

Por primera vez en la democracia española, se celebra un debate a cuatro entre los principales candidatos a la presidencia del Gobierno. Un acto muy positivo, que vieron 10,5 millones de españoles. Un acto importante en un momento donde un tercio de los ciudadanos, que dicen que van a votar, todavía tienen dudas de a quién hacerlo. Pero, un debate que hay que mejorar en cuanto a eliminar los monólogos y permitir las réplicas y contrarréplicas. Un debate, que hay que mejorar también en un aspecto que puede parecer secundario pero no lo es: la hora de celebración. Los cuatro partidos políticos presentes en el debate hablan mucho de conciliación y aceptan ir a un debate que comienza más allá de las diez de la noche y acaba pasadas las doce y media de la madrugada en un día laborable. La virtualidad de los debates es que los vea cuanta más gente mejor, para que la información antes de votar sea la mayor. Por eso, en otros lugares, como EEUU, los debates comienzan a las ocho y media de la noche para que tengan más repercusión.

Pero frente a los“por primera vez”, hay un hecho a destacar en la campaña que es preciso despejar porque es central en un momento donde nadie va a tener mayoría para gobernar solo: ¿Con quién se va a pactar? ¿Para qué se va a pactar? Una cuestión clave que los distintos partidos políticos siguen sin precisar y deben hacerlo con nitidez, antes de que los ciudadanos vayan a votar, porque puede hacer cambiar el voto hacia un sitio o hacia otro a ese treinta por ciento de españoles que dice que va a votar pero todavía no sabe a quién.

Nos encontramos en una época de grandes acontecimientos, esperemos que no de pequeños hombres.