PODIUEMOS

La batalla encarnizada por el liderazgo en Podemos, y por decidir qué tiene que ser como partido político en los próximos años, ha vivido el pasado fin de semana un episodio estelar, cuyas consecuencias las vamos a ver durante los próximos meses y años hasta que se convoquen nuevas citas electorales, donde a lo mejor aparece algún nuevo actor político como desenlace final de los resultados producidos en este Vistalegre II.

La primera afirmación que puede hacer un observador externo, es que acabó la II Asamblea Ciudadana de Podemos, pero no el culebrón. Porque, a pesar de los gritos de ¡Unidad, Unidad! que se escucharon en las gradas desde el inicio del Congreso, y de las declaraciones de Pablo Iglesias en la clausura del mismo llamando a la “unidad y la humildad”, las cabezas de los perdedores, es decir, Errejón y sus seguidores, van a empezar a rodar. Ahora solo falta ver cuándo y con qué celeridad. Y cuál será el grado de inteligencia a la hora de hacerlo.

Por tanto, finalizado un episodio de la batalla fratricida, pero quedando nuevos capítulos, ya se pueden observar algunos resultados:

1.- Partido cesarista: el que gana se lleva todo el poder. Con el apoyo del 89 por ciento de los participantes, es decir, 128.700 votos, Pablo Iglesias ha sido reelegido secretario general. Un porcentaje y una participación que legitima su modelo cesarista de partido político por decisión directa de sus inscritos. No solo en cuanto a su figura y sus funciones, sino en cuanto al modelo organizativo y de estratega para los próximos años.

Su amplio respaldo también se ha producido en su lista a la dirección, donde con 112.099.345 puntos, controlará 60 por ciento del Consejo Ciudadano Estatal con 37 consejeros. Frente a los 57.030.904 puntos de Errejón, que obtiene 23 consejeros, y los 5.182.134 puntos de los Anticapitalistas, que entran en el Consejo Ciudadano Estatal con dos representantes.

2.- Vencedores y vencidos: la ruptura continúa. A pesar de las palabras del Secretario General, donde señalaba “unidad y humildad para construir justicia social, para que la gente y pueblos recuperen la soberanía, para defender el derecho a decidir y defender los derechos humanos frente al fascismo que llega a Europa. Unidad y humildad para combatir todas las violencias machistas, para decir que España no es una marca, son sus pueblos y sus gentes. Unidad y humildad para hacer patria con las trabajadoras, las paradas, las autónomas y las exiliadas. Para construir un gran movimiento popular y un bloque histórico que empuje hacia el proceso constituyente. Unidad y humildad para llevar las demandas de la sociedad civil y demostrar que somos los mejores del Parlamento. Para gobernar con nuestros hermanos en los Ayuntamientos del Cambio. Para seguir siendo la oposición al PP. Y para ganar las elecciones al PP, gobernar más ayuntamientos y comunidades autónomas. Para gobernar y cambiar España con sus gentes y sus pueblos.”; la cultura política de muchos de los vencedores va a hacer pagar caro, como algunos de ellos dicen, la traición de los que han osado plantar cara al líder.

En este sentido, son evidentes tanto el tono como el contenido de las declaraciones de unos y otros tras conocer los resultados. Mientras, Errejón no da un paso atrás y afirmaba que “ha habido una fuerza que sale con clara mayoría, pero hay un mandato claro de pluralidad”. Los afines del Secretario General, como Monedero, pedían el mismo domingo a Errejón que sea él quien dé un paso atrás: “Errejón tiene que tomar una decisión y sería bueno que la tomara él. Pablo expresó que si ganasen los documentos de Errejón y la línea política de Errejón, él no se vería capacitado de representarlo. En esa misma línea, Errejón tiene que asumir ahora si él quiere ser portavoz de la nueva línea política o entiende que tiene que representarla otra persona… Sería bueno que la decisión la tomara él y no cualquier otro órgano, porque ayudaría a rebajar la tensión”. O Irene Montero, cuando auguraba, en sus declaraciones, a Errejón un “papel fundamental”, como los que tienen los cofundadores del partido Carolina Bescansa y Juan Carlos Monedero, ambos fuera de la dirección.

3.- Escoramiento a la izquierda. Los documentos y las estrategias políticas aprobadas en este congreso representan un cambio de estrategia política de Podemos. De la tan repetida transversalidad se pasa a un planteamiento más clásico de izquierda más radical. La consecuencia a medio plazo es que Podemos se puede convertir en la nueva IU de los próximos años. Hay que tener en cuenta que los ciudadanos ya sitúan a Podemos en una escala izquierda (1) derecha (10) en el 2,18. Y en España los españoles que se auto-sitúan entre el 1 y el 3 representan el 23,2 por ciento de la población. En el uno, un 4,1 por ciento; en el dos, un 5,2 por ciento; y en el tres, un 13,9 por ciento.

4.- Futura relación con sus aliados. La victoria del actual secretario general afianza la alianza con la IU de Garzón. Aunque, al mismo tiempo abre interrogante ante otras formaciones que sintonizaban más con las tesis políticas y estratégicas que marcaba Errejón en sus documentos.

Veremos qué ocurre en los próximos días y meses. Pero de momento Podemos ya ha copiado algo genuino de IU: la tensión como estado permanente, que decía Anguita.