PODEMOS, TIC-TAC

A Podemos se le acaba el tiempo. O, mejor dicho, las decisiones que tome en las próximas semanas van a ser decisivas para su supervivencia como formación política en la sociedad española. El momento que viven es muy complicado, pero parece que están ensimismados en el espejismo de lo que pudieron ser y no han sido.

En el libro de los Cinco anillos, Miyamoto Musashi, decía “que cuando tú y tu adversario libráis un combate que se va prolongando y no se ve el final, es crucial que se te ocurra una técnica completamente diferente. Al refrescar la mente y las técnicas mientras continúas combatiendo a tu rival, encontrarás un ritmo apropiado con el que vencerlo. Siempre que tú y tu contrincante os quedéis estancados, debes emplear de inmediato un método diferente de enfrentarlo a fin de superarlo”.

Eso debió pensar el líder de Podemos, cuando en medio de la negociación para la investidura del nuevo presidente del gobierno, escribió un articulo en La Vanguardia donde reclamaba al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que sometiera en el Congreso una investidura con un gobierno de coalición del PSOE y Podemos.

Como la respuesta negativa del PSOE ya la conocía, en ese artículo insistía de nuevo en los sillones para él y sus amigos, pero de una forma diferente. Vamos a la investidura con un gobierno de coalición y si no sale revisamos nuestra postura. Concretamente, afirmaba que sí la propuesta integral para un programa y un ejecutivo de coalición es rechazada en el Congreso y «se verifica la hipótesis del PSOE, nosotros nos comprometemos a revisar nuestra posición».

La ceguera por el poder que tienen en Podemos, como hipotético bálsamo para tapar sus fuertes divisiones internas y su pésimo resultado electoral, no les permite reconocer que los ciudadanos con sus votos les han colocado en una posición subsidiaria, pero importante. Los españoles han decidido que quieren que gobierne el PSOE.

Un PSOE que ha ganado claramente las elecciones. Pero un PSOE, que frente al resto de fuerzas políticas toma hoy sus decisiones desde la unanimidad interna. Una situación, que le lleva a explicar su negativa a un gobierno de coalición con el argumento de que no desea «dos gobiernos en uno». Y, además, las diferencias de fondo con Podemos sobre Cataluña y el hecho de que la fórmula que proponen haría recaer la gobernabilidad y la investidura en los independentistas, es un escenario que no se puede asumir.

Pero como señalaba Miyamoto Messi, el PSOE ha empleado de inmediato un método diferente. Por una parte, está dispuesto a analizar propuestas que le haga Podemos sobre personas independientes de reconocido prestigio que estén próximas a esta formación política, pero sin carne. Con esta estrategia, se acaba de un plumazo con la posibilidad de dos gobiernos en uno, y al mismo tiempo, Pablo Iglesias y su equipo de confianza, quedan fuera del Consejo de ministros.

Por otra parte, y como desde el PSOE señalan que quieren a Podemos como socio preferencia en el Congreso, le proponen que gente de esta formación política pueda estar en cargos intermedios de la administración y en empresas públicas.

Una propuesta sensata, que se ha terminado de cerrar con la iniciativa de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE de poner encima de la mesa una propuesta programática para mejorar la vida de los españoles los próximos años. La respuesta de Podemos, continúa igual tras la última reunión mantenida: están más preocupados por sus sillas que por las políticas a desarrollar.

Pasan los días. Queda menos tiempo para el debate de investidura y sería bueno para España y los españoles que Podemos tuviera responsabilidad de Estado y responsabilidad con los ciudadanos a los dice representar.

La política española ha cambiado mucho en el último año. Y ahora, depende de Podemos que siga cambiando aún más en talante, actitud, comportamiento y políticas. De ellos depende, y los españoles están muy atentos.

Por si acaso, recordarles que ya se ve el final.