PODEMOS, CÓMO SE TRANSFORMA LA TRANSFORMACIÓN

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PODEMOS es un movimiento social con vocación transformadora de dimensión universal que, posiblemente, tenga como objetivo último el alumbramiento de una nueva era redentora para la humanidad.

Sin embargo, su camino hacia ello ha de ser necesariamente pedestre. Aunque tenga la luz de un líder mesiánico, al tener su origen en la gente necesita transitar, encarnado en un partido político, siguiendo el tradicional método de la democracia representativa, con elecciones, urnas, campañas electorales y programas de gobierno previos. Y, hay que decirlo enseguida, esto lo bordan en PODEMOS.

Son muy conocidos los gags que utilizan para atraer el foco sobre ellos en cualquier escenario, con cualquier ocasión y sea cual sea el personaje con el que compitan en la misma escena.

Pero es menos conocida su trayectoria programática a lo largo de sus escasos dos años de vida electoral. Y es una lástima porque aquí, su vocación transformadora es tan intensa que no paran de transformar sus propias transformaciones. Veamos cómo han evolucionado en este terreno y qué es lo que hay tras el papel cuché de su último Programa-Catálogo (sic).

Hay en él 394 productos (sic), muchas más medidas que espacio tenemos aquí para analizarlas, pero veamos algunos de los ejemplos más significativos y cuál ha sido la evolución de esas propuestas en los programas que han redactado hasta ahora, Elecciones Europeas (mayo 2014), Borrador de Programa Económico (noviembre 2014), Elecciones Autonómicas y Municipales (mayo 2015), Elecciones Generales (diciembre 2015) y Elecciones Generales (junio 2016). Verán como, cada seis meses, evoluciona el pensamiento de PODEMOS. Gente moderna.

DESHAUCIOS

Parar los desahucios era una de las estrellas del ideario de PODEMOS desde el primer momento. Un best seller.

En su primer documento programático, el Programa Colaborativo de 2014 (llamémosle mayo 2014), con el que se presentaron ante el cuerpo electoral para las Europeas de ese año, PODEMOS proponía, para garantizar el derecho a una vivienda digna, la “Paralización inmediata de todos los desahucios de primeras viviendas y de locales de pequeños empresarios”. Dada la confusión que pueda haber sobre la nomenclatura empleada, deberemos recordar que, según el Diccionario de la Lengua Española, desahuciar, referido al ámbito de un inmueble, significa: “Dicho de un dueño o de un arrendador: Despedir al inquilino o arrendatario mediante una acción legal”. Es decir, el ejercicio del derecho de propiedad de un dueño o arrendador de inmuebles está regulado por ley desde 1956 (con Franco) cuando la Ley del Suelo de ese año proclamaba el “sentido social de la propiedad”. Desde entonces, varias leyes, ya democráticas, han consagrado ese principio. Por eso, esa prohibición, con inmediatez y todo, quedaba francamente somalí (me he resistido a citar a Venezuela).

Quizás por ello, cuando Juan Torres y Vicenç Navarro redactan su Borrador de Programa Económico (noviembre 2014), hablan, al menos, de la Ley. Concretamente proponen la elaboración de una Ley de Vivienda para, entre otras cosas, “evitar inmediatamente que sigan produciéndose los desahucios y las situaciones de injusticia flagrante que se están viviendo”. Es decir, sigue apelándose a la inmediatez pero ya no para paralizar desahucios sino para evitarlos y, sobre todo, invocando la Ley. Algo se había adelantado.

En mayo 2015, con ocasión de las elecciones Autonómicas y Municipales, el asunto se matizaba más. Exactamente, decía: “En estos casos (situaciones de riesgo social), se instará a la autoridad judicial para que paralicen los desahucios que no cumplan con los estándares internacionales de derechos humanos en materia de desalojos forzosos hasta que la Administración Pública encuentre una solución…”. Bueno, esto ya era otra cosa, aunque, francamente, complicaba la vida a los jueces, ya que los “estándares internacionales” en esta materia son muy variados y, refiriéndonos solo a los países con Estado de Derecho, el desalojo forzoso se hace con intervención judicial en algunos casos y con la sola presencia policial en alguno de los más, o el que más, importante del mundo.

Y llegamos a las generales de 2015 (diciembre 2015) y a las de 2016 (junio 2016). En ambos programas dice ya que “Promoveremos una ley orgánica de protección del derecho a la inviolabilidad del domicilio y prohibición de los desalojos forzosos sin alternativa habitacional, de modo que en ningún caso se podrá realizar el desalojo o desahucio de personas en situación de vulnerabilidad, ya sea por impago de alquiler u ocupación en precario motivada por la falta de vivienda”. A observar la elegancia con la que se refiere a los antiguos okupas pero, sobre todo, la evolución de la inmediatez con la que había que hacer estas cosas hace dos años. Ahora ya no solo había que hacer una nueva ley, sino que tenía que ser orgánica que, como se sabe, tiene una cierta tramitación, con quórum especial del parlamento, etc.

En el último programa de junio 2016 se incorporan, a este respecto, dos novedades. Una: “Modificar el procedimiento de desahucio arrendaticio para garantizar el derecho de defensa de los inquilinos” y dos: “Promoveremos la despenalización del uso de viviendas vacías y abandonadas” que, junto con otra propuesta que reza así: “Promoveremos una declaración de inembargabilidad e inejecutabilidad de la primera y única vivienda, de ocupación permanente”, invita a atrincherarte en casa y no salir de ella ni en vacaciones como única manera de que no te la embarguen, ni el Estado ni siquiera un precarista despenalizable.

Mientras tanto, PODEMOS ha tenido la oportunidad de pasar de las musas al teatro. Concretamente en Cádiz, Barcelona y Madrid, donde gobiernan. Con experiencias diversas: mientras en Cádiz su Alcalde tuvo como primer acto de gobierno el acudir como piquete a evitar un desahucio, enfrentándose a la propia policía municipal, la Alcaldesa de Barcelona ha tenido que hacerse cargo de un problema de ocupación de un local, que por su triste fama me ahorraré el detallar, del que ha tenido que dimitir de su solución al reconocer su impotencia para negociar con los okupas, es decir con los ocupantes en precario. Que negocien con los vecinos del barrio, ha dicho. Mientras, en Madrid, el Ayuntamiento ha anunciado la clausura de la Oficina de Intermediación Hipotecaria (conocida como la oficina anti-desahucios), porque llegaban pocos casos.

RENTA BÁSICA PARA TODOS

Otra de sus grandes propuestas ha sido, durante este tiempo, la implantación de una renta económica para todo el mundo.

En mayo 2014, PODEMOS reclamaba el “Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza”. No valoraba el coste de la satisfacción de este derecho aunque planteaba su “Financiación a través de una reforma progresiva del IRPF y de la lucha contra el fraude fiscal”.

(Como recordatorio, diré que el Instituto Nacional de Estadística informaba de que el umbral de la pobreza en 2014 había sido de 7.961 €/persona/año y que la población de España en ese año era de 46,77 millones. Yo, por mi parte, añado que el producto de multiplicar esas dos cifras arroja la cifra de 372.335 millones de euros. Obtener el porcentaje del PIB, dada la facilidad que supone dividir esto entre, aproximadamente, un billón de euros, se lo dejo al lector).

Pues bien, en el Programa Económico (diciembre 2014) dicha Renta pasa de Básica a Mínima cuyo sistema de establecimiento debería ser el objetivo de un “gran Pacto estatal contra la pobreza y la exclusión social…”. Dicho pacto debería incorporar, abundaba luego, “planes de urgencia destinados a proporcionar ingresos mínimos de subsistencia a familias y personas en exclusión o en riesgo de estarlo”. Pero ya no había ningún dato que permitiera hacer una multiplicación como la que he hecho en el párrafo anterior. Al fin y al cabo, Torres y Navarro son economistas. Pero la renta, básica o mínima, ya no era para todos al final de ese año de 2014.

Hasta la elecciones generales de 2015 (diciembre 2015) no vuelve la renta básica a la letra impresa de los programas de PODEMOS. Y lo hace con el nuevo apellido de Garantizada. Concretamente, se propone un Programa de Renta Garantizada como “un programa de renta diferencial (complementaria de los ingresos existentes) para todos los hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza…”. La cuantía inicial se fija entre los 600 y los 1.290 € mensuales según el número de miembros de la unidad familiar e “incluirá todas las prestaciones que se encuentren por debajo de ese umbral”

En la Memoria Económica valoran un incremento en el gasto público por Protección Social (que incluye el Programa de Renta Garantizada) a 45.000 millones en cuatro años, que para poder comparar con el anual que salía en 2014 supone unos 11.250 €/año. Bueno, aquí ha habido un fuerte recorte del 97 %. Para que luego hablen de recortes. Esta valoración ha desaparecido en el programa último de junio 2016, el que puede verse en la web de PODEMOS, aunque, al parecer, se encuentra en el Programa-Catálogo que, al constar como agotado, no he podido comprobar.

DEUDA PÚBLICA.

La deuda pública ha sido algo así como la bestia negra de PODEMOS ya que la devolución de esta deuda “a los mercados” la ha señalado como la causa última de los recortes sociales del Gobierno.

Por eso, en mayo 2014, propugnaban una “Auditoria ciudadana… para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago”. Sin embargo, en noviembre 2014, en el Programa Económico de Torres y Navarro, habían pasado a “plantear en Europa que la reestructuración de las deudas, especialmente de los países de la periferia, no es una propuesta caprichosa” y a una “estrategia de replanteamiento de las políticas europeas que asfixian a las economías y a los grupos sociales más débiles”. Ni una palabra sobre auditar la deuda ni, mucho menos, hablar de quitas o impagos. Todo lo contrario, señala como “una de las prevenciones más importantes que debe tener PODEMOS es la de garantizar la mayor estabilidad política generando la máxima certidumbre y confianza en la gestión que llevaría a cabo”. Todo lo más, negociar con Europa una “Flexibilización del Pacto de Estabilidad”.

Nada dijeron sobre el particular con ocasión de las Autonómicas y Municipales de 2015 (mayo 2015) pero sí para las Generales del mismo año (diciembre 2015). Ya se habían olvidado de las recomendaciones de Torres y Navarro y volvieron a apostar por la auditoria de la deuda, aunque ya dejaba de ser “ciudadana” y pasaba a ser “parlamentaria”. Su utilidad, al parecer, se basaba en determinar quién iba a pagar esa parte de la deuda vinculada a las ayudas al sector bancario, prescribiendo que fuera este sector quien cargara finalmente con esas obligaciones, una vez, eso sí, “que se hayan recapitalizado”. Dejaban claro que no se trataba ya de alterar plazos de devolución ni intereses.

Del resto de la deuda pública no decían nada, excepto que había que auditarla, como ya hemos recordado, y que había que derogar la modificación de 2011 del artículo 135 de la Constitución. Cualquiera puede imaginarse para qué querían no asegurar a los prestamistas la devolución de sus préstamos, pero, es el caso, que no lo aclaraban. Ahora vuelven a repetir, literalmente, estas prescripciones sobre la deuda pública en su programa para las Generales de 2016 (junio 2016).

Así pues, lo que va de ayer a hoy, el tema del pago de la deuda pública parece quedar en el ya veremos, con lo que es posible que ello haya tranquilizado a los mercados, ya que, al menos, ha desaparecido la palabra “impago” de sus programas más recientes.

RECUPERACIÓN DEL CONTROL PÚBLICO EN LOS SECTORES ESTRATÉGICOS DE LA ECONOMÍA.

Como último ejemplo analizaremos cuál era la culminación de la revolución propuesta por PODEMOS para conseguir que lo que anunciaban, el mundo entero al alcance de todos los españoles, fuera posible.

Lo formulaban, en mayo 2014, de esta forma “la adquisición pública de una parte de los sectores estratégicos de la economía: telecomunicaciones, energía, alimentación, transporte, sanitario, farmacéutico y educativo” para “garantizar una participación mayoritaria en sus consejos de administración y/o creación de empresas estatales que SUMINISTREN ESTOS SERVICIOS DE FORMA UNIVERSAL” (sic).

Nada de esto aparece en el programa económico de Torres y Navarro (noviembre 2014), ni siquiera nada que se pueda parecer a ese nuevo INI que preconizaban unos meses antes. Sí que asoma algo que, más adelante, reaparecerá en el campo energético. Se trata de la “creación de centrales de compras participadas por el sector público, tanto estatal como autonómico o local”. Eso y la “creación de banca pública y bancos ciudadanos de interés público” son los restos de la ocupación de sectores estratégicos que se propugnaba solo unos meses antes.

Efectivamente, en mayo 2015, textualmente, se proponía: “Se estudiará la creación, por parte de cada comunidad autónoma, de una empresa comercializadora de electricidad de titularidad pública para asegurar, entre otras políticas, el rescate energético de las personas aquejadas de pobreza energética”.

Pero ya en el programa de diciembre 2015 esa presencia del sector público daba paso a todo lo contrario: un “Refuerzo de la competencia en sectores estratégicos”, refiriéndose al sector energético, financiero y de telecomunicaciones, para “provocar un abaratamiento de la actividad productiva a escala nacional” (medida 24 de junio 2016). ¿Se les habría colado un círculo liberal en la organización? Pues parece que sí, ya que en otra medida (la 18 de junio 2016) dicen que “En todo caso, la reindustrialización no puede basarse en una apuesta por la competitividad a través de los precios”. Bueno, cosas de la democracia participativa.

El tema de la banca pública sí que ha permanecido, ya que aparece, con baja intensidad, en mayo 2015; han de decir que las “Comunidades Autónomas deben apostar por impulsar instituciones bancarias públicas” como, sobre todo, en diciembre 2015 y junio 2016, con motivo de las dos elecciones generales. Aquí sí que apuestan por constituir “una potente y eficaz banca pública a partir de las entidades nacionalizadas Bankia y Banco Mare Nostrum”. Solo dos observaciones: una, que esta propuesta es incompatible con los objetivos de que la deuda pública derivada de estos rescates las paguen otros que no sea el Estado, o sea todos, y otra que, potente, potente no parece que fuera esa banca y, sobre todo, ¿dónde queda el antiguo objetivo de controlar el sector financiero, entre otros estratégicos de la economía?

¿Cuál es el truco de todo esto? Pura ciencia política, genuina técnica propagandística y depurados métodos de semiótica. El primer programa, llamado Colaborativo (mayo 2014) se hizo, efectivamente, mediante el listado de los deseos de múltiples colaboradores en el mismo. Personas que, probablemente, piensen que sus deseos siguen vivos en los sucesivos documentos de PODEMOS. ¿Por qué? Pues porque una vez que reciben las mismas señales, fundamentalmente visuales, que recibían desde el primer momento, creen que se mantiene también el compromiso programático inicial. Y, por supuesto, no se leen los programas y sustituyen con la fe el conocimiento de cómo van a lograr que no haya desahucios ni pobres, cómo no pagar las deudas o cómo hacerse con el control de la economía, no solo española, sino europea y mundial.

Porque, la espuma, lo que se ve, se mantiene en superficie, aunque, al contener una gran proporción de aire, se va modificando sin variar su aspecto general. La casta inicial ha dejado de serlo para pasar a ser lo antiguo, lo que hay que cambiar. Parte de ella, el PSOE, ha dejado de ser enemigo irreconciliable para pasar a ser aliado al que se le tiende la mano, siempre, claro, que se arrepienta de la cal viva. Incluso es capaz PODEMOS de extraer del PSOE su esencia socialdemócrata para perfumarse con ella, aunque, eso sí, en un frasquito más moderno.

Un consejo: Yo no insistiría en el tema de Venezuela. Al fin y al cabo nadie escarmienta en cabeza ajena. Así como el talón de Aquiles del PP ha sido el cabreo por sus políticas y el del PSOE el desencanto de parte de su electorado, no se puede dudar de que el de PODEMOS será la decepción. Pero tiene que pasar un tiempo para ello.

Y una esperanza. La misma que abriga John McCain, el digno adversario republicano de Obama en 2008, para justificar su actual apoyo a Donald Trump. No se preocupen, en el peor de los casos no van a poder hacer las cosas que dicen que harán. La Constitución y la mayoría del Congreso se lo van a impedir.

Pero, sobre todo, el tiempo. Materialmente no tendrían tiempo de hacer las 6 reformas constitucionales, las 57 nuevas leyes y las 49 modificaciones y derogaciones de otras ya existentes que, junto a las que salgan como resultado de los 73 planes nacionales, programas y pactos y de las 9 grandes auditorías que proponen, las iniciativas legislativas de PODEMOS pueden ascender a algunos cientos en el próximo cuatrienio. Y eso sin contar la creación de 51 nuevos organismos (desde Ministerios a Observatorios) sin que propongan, o al menos yo no lo he visto en su programa, la supresión de ninguno existente. Hay hasta 25 iniciativas a la Unión Europea y a Naciones Unidas, incluido el nombramiento de una mujer para su Secretaría General.

Aunque, como diría José Mota ¿pero, y si sí?