PERSPECTIVAS DE FORMACIÓN DE GOBIERNO QUE SE ABREN TRAS LAS ELECCIONES

gfdez270616

Tras la celebración de las elecciones, la formación de un Gobierno parece algo más próxima que en diciembre de 2015, pero no está aún asegurada. El horizonte más probable es que Rajoy se ofrezca al Rey para formar Gobierno. Para ello necesitaría el acuerdo de Ciudadanos (ciento sesenta y nueve votos en el Congreso) y la abstención del PNV y de Coalición Canaria. Pero podría ocurrir que los restantes partidos votaran en contra, lo que suman ciento setenta y cinco. Es decir, el Partido Popular debería obtener o bien el voto afirmativo del PNV y de Coalición Canaria o la abstención del PSOE. Pues se supone que Podemos, los independentistas catalanes o los independentistas vascos siempre votarían en contra. Luego, la formación de Gobierno no está tan fácil, aun cuando Ciudadanos se entregara al Partido Popular ¿a cambio de algún Ministerio?

A diferencia del 20 de diciembre de 2015, Rajoy cuenta con catorce Diputados más y la imagen del vencedor, cosa que no tenía el año pasado. Al final todo desemboca en la abstención del PSOE. Todos los poderes fácticos nacionales e internacionales se van a volcar sobre la dirección socialista para arrancarle la abstención y se entiende esa presión porque la alternativa son otras elecciones en uno de los momentos más complicados de la Unión Europea. Serán la dirección del PSOE y quizá sus militantes los que acaben decidiendo, pero entre todo y nada hay salidas intermedias.

Ya es difícil, como pensaban antes muchos militantes del PSOE y de Ciudadanos, exigir la retirada de Rajoy, que ha dado un respiro a su partido. También parece impensable, hoy por hoy, un Gobierno de coalición Partido Popular–PSOE (no así una coalición Partido Popular–Ciudadanos) pero es posible un pacto de legislatura Partido Popular–Ciudadanos con el PSOE. Ese pacto de legislatura podría basarse en los siguientes puntos:

  • Presidencia del Congreso de los Diputados para un socialista.
  • Compromiso de Rajoy de someterse a una cuestión de confianza en un plazo de dos años.
  • Acuerdo sobre políticas públicas de reforzamiento del Estado Social y sobre la devolución de los derechos laborales a los trabajadores.
  • Acuerdo sobre el tipo de ajuste que debe ofrecerse a la Unión Europea.
  • Acuerdo sobre la reforma constitucional inmediata (dejando preparada la reforma agravada que afecta al Título II de la Constitución).
  • Acuerdo sobre criterios para la renovación de los órganos constitucionales que hayan de producirse en los próximos dos años (Tribunal Constitucional, etc.).
  • Acuerdo sobre las medidas que se deben adoptar acerca de Cataluña.

Si se llegara a este programa de legislatura breve, el PSOE podría abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy, porque sus electores podrían ver, casi palpar, las políticas públicas positivas que el Gobierno popular se vería obligado a ejecutar.

No es imposible, sin embargo, que Ciudadanos se sienta derrotado por las elecciones y prefiera aliarse con el PSOE para consolidar su imagen de partido de gobierno. En ese caso estaríamos ante la repetición de la investidura votada en marzo, pero con menos apoyos para Sánchez (ciento diecisiete frente a ciento treinta), lo que exigiría también el voto afirmativo de una parte de Podemos para remontar los ciento treinta y siete votos negativos del Partido Popular. Parece improbable esa opción pero tampoco es absolutamente imposible.

Al final, el PSOE tendrá que valorar si un pacto de legislatura permite desplegar políticas que ayuden a los ciudadanos a salir de los ajustes que propició el Gobierno popular. Es toda una paradoja, pero política y paradoja son conceptos mucho más entrelazados de lo que parece.