P de POLÍTICA o de PEROGRULLADAS

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Nuestros políticos se han contagiado de las series televisivas y multiplican los episodios desde diciembre pasado. Pero se han olvidado que en la dichosa pantalla las series que aburren suelen desaparecer antes de que se termine el guión previsto.

Primero sentemos las bases proclamadas por los protagonistas para la formación del Gobierno de España, antes de las últimas sesiones de investidura.

Rajoy dice que ha ganado las elecciones -es cierto pues no sólo ha obtenido más votos y diputados que los otros partidos, sino que los ha aumentado en relación a diciembre- por lo tanto reclama gobernar, pero sin prisas.

Sánchez dice que votara No a Rajoy, y su partido ha afirmado que el pueblo les mandó a la oposición.

Iglesias no votará a Rajoy pero acusa al PSOE de tener intención de permitir que Rajoy gobierne.

Rivera, que mantenía que no quería a Rajoy, ha aceptado finalmente apoyarle a cambio de concesiones, sobre la lucha contra la corrupción entre otras.

Añadiré que el Parlament se aprovecha del caos en Madrid para provocar, que están convocadas para setiembre elecciones en Euskadi y Galicia. Como no se puede negar el impacto que pueden tener en estos comicios lo que ocurre en Madrid estamos inmersos en un lío padre hasta que llegue el otoño. Entonces las hojas de los arboles caerán bailando y quizás ocurra lo mismo con las papeletas de voto en las Cortes.

Aritméticamente estamos estancados. Aunque…

-La única votación que ha tenido lugar en las Cortes ha confirmado que existió una mayoría de derechas para elegir a Ana Pastor de Presidenta. Fue con papeleta secreta. A lo mejor si tal sistema se extendiera a la investidura no tendríamos problemas para encontrar Gobierno. Pero ningún nacionalista va a prestar su voto a Rajoy en vistas de los comicios vascos y gallegos.

-Rajoy de momento trata la investidura como trató el Prestige. Si se hubiera retirado la solución hubiera sido menos difícil. En realidad nuestros políticos deberían darse cuenta que el habilidoso gallego tiene todos los triunfos en la mano.

-Primero sabe que no hay alternativa posible a su candidatura: el pacto PSOE-Ciudadanos no solo está olvidado, sino que los electores no lo han refrendado. Una posible candidatura de izquierdas no tiene posible salida: Ciudadanos no quiere saber nada de Podemos en un Gobierno y vice versa. Esto ya se demostró en febrero. Además tenemos la evidencia: la derrota de Patxi Lopez para la Presidencia de las Cortes presupone lo que ocurriría con una nueva candidatura de Pedro Sánchez.

-Si se mantuviera el PSOE en lo que afirma, Rajoy no obtendrá la investidura y se convocarán nuevas elecciones. Si los socialistas corren el listón de un tramo: de oposición a abstención, entonces será Presidente. Hoy es improbable. Pero puede que esto no le preocupe a Don Mariano porque tiene un plan B.

¿Cuál es ese plan B? Sencillamente nuevas elecciones: los electores, hartos, siguiendo la pauta de las segundas, le dan más votos y diputados -ya que se abstendrá más la gente de izquierda, cabreada que la de derecha- hasta quizá roce la mayoría absoluta. Además es posible que cepille otros veinte por ciento de votos a Ciudadanos, con lo cual liquida prácticamente a Rivera y está tranquilo para cuatro años.

No deberían ni Sánchez, ni Iglesias despreciar tal posibilidad. Entonces lo mejor sería cortar la posibilidad del plan B. Lo que supone que Rivera siga diciendo Sí a Rajoy, Sánchez no le diga No y se abstenga, Iglesias no eche aceite al fuego, para esto Garzón sería útil, pero ¿dónde está Garzón?

Rajoy gobernaría, desde luego no es una buena noticia, pero en minoría y la oposición podría inteligentemente condicionar su poder. Recordemos otra perogrullada: para que haya Oposición tiene que haber Gobierno. Además ¿por qué no negociar la abstención?, por ejemplo a cambio de un plan concreto de emergencia social y de una reforma abierta de la Constitución.

No estamos en época de los pactos de la Moncloa, aunque las lecciones del pasado deben servir. Nuestro país puede hoy hundirse en una crisis institucional mayor con sus consecuencias económicas y sociales. El valor que tuvieron entonces los oponentes políticos también se necesita hoy.

Por fin recordemos que hace diez meses fueron a votar quienes sufren a diario situaciones de miseria, de urgencia social. Esperaban algún cambio. Desde entonces nada, absolutamente nada se ha hecho en su favor, ni siquiera propuesto, porque no sólo no hay Gobierno responsable, sino que tampoco hay Parlamento activo. Se perdió una gran ocasión en febrero, y todos conocen al responsable de ello. ¿Estamos dispuestos a decir a los millones de desdichados de nuestro país: esperar unos meses más? De regalo os ofreceremos para Reyes algún debate sobre vuestra miseria, si conseguimos ponernos de acuerdo. Aunque si seguís sin darnos una mayoría clara con vuestro próximo voto, nosotros estamos dispuestos a alargar esto por fidelidad a nuestros principios, con vuestro perdón.