NI UN PASO ATRÁS EN LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Este 25 de noviembre del 2019 pasará a la historia, pero lamentablemente será por las declaraciones mezquinas y aberrantes de los dirigentes de Vox.

En pocas cosas se ha conseguido un consenso social y político como en el tema de la violencia de género, porque es un asunto innegable. Los asesinatos a mujeres se producen porque son mujeres, por una cuestión de género, por una cultura impuesta y educada durante veinte siglos en la que se produce una dominación del hombre sobre la mujer. Así lo han enseñado las diferentes filosofías y religiones, que han inculcado la desigualdad, que no es lo mismo que la diferencia. Nuestros procesos educativos individuales surgen de la sociedad en la que vivimos y de la cultura que aceptamos. Y modificar lo “social y políticamente correcto” es la gran revolución que cuesta centenares de años en hacerse realidad, y que además recibe mucha incomprensión social como se está viendo.

La desigualdad es un producto social y cultural. Y por culpa de esa educación, el hombre se ha convertido en un maltratador para la mujer. Así, se ha repetido durante siglos, sin que nos causara alarma, la frase “la maté porque era mía”. Efectivamente: por dominio, por posesión.

Vox ha venido a reventar utilizando además mentiras y exaltando sentimientos. Esto no es un ataque contra los hombres, es una defensa de las mujeres.

Los datos de la última memoria del Consejo General del Poder Judicial de 2018 atestiguan que una mayoría de los condenados por violencia de género no pisan la cárcel. Según esta memoria, en 2018, se dictó 34.994 sentencias condenatorias, pero solo un 11%, es decir, 3.940 ingresaron en prisión.

Al mismo tiempo, hay que considerar que el 92% de la población reclusa son hombres y el 8% mujeres.

Pero Vox sigue negando estos datos, incluso alarmando con la falsedad del sistema judicial, incluso político. Acusa además de que las penas por asesinar a una mujer son mayores que el asesinato de un hombre. Dice la fiscal Susana Gisbert que la pena es la misma, “la pequeña diferencia está en el delito de amenazas”, un agravante que impone la ley contra el maltrato  la mujer, “igual que es más grave agredir a un funcionario o que un delito sea cometido por un político o funcionario”.

Es verdad que sigue existiendo violencia de género, que es una lacra que parece no terminar nunca, pero cuando se aprobó la ley integral contra la violencia de género en 2004 fueron 94 las mujeres asesinadas. En 2018 esa cifra se redujo a 44. En lo que llevamos de este año 2019, casi 35.000 mujeres han tomado la decisión de denunciar un caso de violencia de género o agresión sexual. Aunque la gran mayoría de las víctimas mortales de este año no denunció a su agresor. Y 52 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España. Se puede contar más cruelmente, cada semana hay una víctima.

Y todas esas víctimas tienen nombre, rostro, sentimientos, familias y la mayoría hijos.

Vox ha conseguido romper el consenso, impedir que las declaraciones de las instituciones autonómicas y municipales se aprueben por unanimidad.

Es una miopía decir que esto es una guerra entre hombres y mujeres. No es así, es un sistema de dominación cultural del hombre sobre la mujer. Y repito SER DIFERENTE no significa SER DESIGUAL.

Como tampoco es solo una lucha de mujeres, una manifestación de mujeres, porque los hombres nos acompañan. Solo hombres y mujeres (absolutamente incomprensible el comportamiento de las mujeres de ultraderecha) de Vox, de la ultraderecha, se quedan fuera de esta lucha social.

No es la izquierda quien debe combatir a la ultraderecha. Es la propia derecha. La que representa el PP y Ciudadanos, que le han dado oxígeno, que los han hecho crecer, que han blanqueado sus mentiras y barbaridades ideológicas, que los necesitan para mantener gobiernos. Que ayer, avergonzados ante el comportamiento de Vox, se separaron de ellos. Pero no puede ser acción de un día, porque cuando lleguen los presupuestos, Vox pedirá que se retiren las ayudas contra la violencia de género, incluso que se anule la ley. ¿Dónde estará entonces el PP y Ciudadanos?

Ayer fue un día lamentable, pero mañana puede ser peor. Cuando baje la presión mediática, cuando baje el furor y la indignación social, cuando el PP y Ciudadanos no estén ante los focos de la prensa, cuando no hayan víctimas con un micrófono para afear el comportamiento de Vox, ¿qué ocurrirá?