LOS EMPRESARIOS PIDEN ELECCIONES

El domingo 27 de enero la primera plana de El País Negocios se titulaba, como se titula el presente artículo, “Los empresarios piden elecciones” y esta expresión servía de entrada al “Barómetro” realizado por la empresa Deloitte, en el que se formulaba la pregunta “¿Considera necesario un adelanto electoral?”.

Ante esta pregunta, el 59 % de los encuestados respondía afirmativamente y el 25 % lo hacía en contra, con un 16 % de encuestados que no sabe o no contesta. En esa misma encuesta, el 42 % de los preguntados cree que la economía permanece igual, el 30 % considera que mejoró y sólo un 28 % considera que ha empeorado. Otra pregunta del “Barómetro” se refería a la valoración de los principales impuestos y de la cotización a la Seguridad Social, donde la mayoría consideraba adecuados esos tributos.

No debemos desdeñar el significado de este deseo empresarial de adelantar elecciones. Pueden invocar razones muy atendibles sobre la conveniencia de que haya un Gobierno estable y una legislatura larga pero la realidad es que quienes piden elecciones están pensando (y deseando) en que el PSOE no pueda formar Gobierno y vuelva a gobernar la derecha, ahora con el simpático apoyo de Vox. Ese es el trasfondo de la petición de elecciones, desalojar de Moncloa al Presidente Sánchez.

Además, el día anterior a la publicación del “Barómetro·, dos diarios nacionales, El País y El Mundo, publicaron sendas entrevistas al nuevo Presidente de la CEOE, Antonio Garamandi, donde se mostraba crítico y distante con la política del Gobierno, rechazando incluso, por razones ideológicas, los convenios de sector. El señor Garamendi defendía con convicción el acuerdo de la CEOE de abonarle trescientos mil euros anules, siguiendo la práctica de Cuevas que no repitieron los restantes Presidentes de la organización patronal.

Ambos informaciones nos llevan a una reflexión. Muchos empresarios y probablemente su organización representativa nacional, prefieren un Gobierno de la derecha, y esa preferencia quizá se extienda a Vox partido al que seguramemnte no harían ascos si participara en un Gobierno o lo apoyara. El lector dirá con razón que estoy descubriendo la pólvora por segunda vez pues los empresarios son, por conciencia de clase, de derechas y rechazan incluso los Gobiernos y las políticas socialdemócratas. Pero si conectamos esta verdad de Perogrullo al hecho de que el nuevo Presidente del Partido Popular no sólo está derivando hacia la extrema derecha sino que ha asumido un lenguaje destructivo hacia el Gobierno y, especialmente, a su Presidente, hemos de llegar a una conclusión preocupante.

La conclusión preocupante es que, al igual que la tradicional derecha española, una parte importante de los empresarios prefiere un Gobierno de derecha (y si hace falta, con Vox) antes que el pacto social que representa un Gobierno socialdemócrata. No es nada nuevo pues, otra vez igual que toda la derecha política, los empresarios vivieron encantados con la dictadura que les proporcionaba el necesario aparato represivo para encuadrar y vigilar a sus trabajadores. No se dan cuenta de que sin políticas socialdemócratas la situación social actual, tras la crisis, puede derivar a crisis promovidas bien por la extrema izquierda bien por la extrema derecha. No les vendría mal a los empresarios disociar sus legítimas aspiraciones políticas personales de la neutralidad que se debe exigir a los actores de la economía nacional.