LOS BACTERIÓFAGOS Y LA(S) POLÍTICA(S): REFLEXIONES CONVERGENTES CON YUVAL NOAH HARARI

Introducción

Desde diversas plataformas y bajo distintas perspectivas se viene señalando que vivimos en una sociedad que es espejo de rayos de complejidad e incertidumbre. Por citar solo un hecho: los cambios de nombre que ha experimentado la caracterización de esta sociedad a lo largo de las últimas décadas, desde la sociedad del riesgo de Ulrich Beck (1986) a la sociedad líquida de Bauman (1999 hasta 2017 en diversas facetas) pasando por conceptos como: modernidad, información, conocimiento (s), pos-social o posverdad.

Tales situaciones caracterizadas, tanto de indefinición como de inusitada velocidad de transformación social, han colocado a muchos analistas más o menos ilustrados ante dificultades analíticas y argumentativas. Lo que ha  acarreado una admiración inusitada por la ciencia política y los supuestos expertos, los politólogos. En muchos de los periodistas importantes, profesional y mediáticamente hablando, ha llegado hasta la idolatría pero con riesgo para los admirados: ser invocados como oráculos de Delfos es siempre arriesgado para quien milita o pretende limitar en el bando de la ciencia[1].

Por ello, esta extraordinaria velocidad de cambio en lo que se dice, lo que se hace, lo que se propone o lo que se vota está dirigiendo al esplendor de la ciencia política a un breve fulgor, o dicho más sencillamente a una pérdida de fuelle. Lo creemos así no por mayor capacidad o sabiduría, sino sencillamente porque hemos nacido y nos hemos desarrollado como científicos experimentales y por lo tanto como defensores y practicantes del método científico. Los que reflexionamos sobre el valor de este método apreciamos que su valor se acrecienta en momentos como los dibujados anteriormente. Tal que así lo ha expuesto con su lucidez habitual María Novo, catedrática de la UNED y titular de la Cátedra Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible y una extraordinaria representante de la esfera de la interdisciplinariedad como revela su currículo[2]. En una sugerente intervención, en un acto celebrado en Caixa Fórum el 17 de noviembre de 2018[3], María Novo ha apuntado que una de las razones del éxito del método científico para transitar por la complejidad y las incertidumbres ha sido su adaptación desde el paradigma mecanicista a la incorporación de las visiones y avances del mundo cuántico, un salto evolutivo que no han experimentado por el contrario las ciencias humanas y sociales en sus programas de investigación. El método científico ha evolucionado satisfactoriamente desde la visión clásica del mundo a la visión cuántica y probabilística que caracterizan a todas las descripciones que han venido tras el trabajo de Max Planck.

Como científicos profesionales de generaciones que si bien están muy separadas temporalmente comparten el método científico, proponemos  y recurrimos al  análisis interdisciplinar y a compartir perspectivas multidisciplinares para realizar las siguientes aportaciones.

Propuestas

Toda esta larga introducción tiene su justificación en el “shock” producido por los resultados electorales en Andalucía el 2 de diciembre de 2018. Tras ese terremoto, muchas cuestiones han saltado por los aires o están en álgidos debates: las estimaciones de votos de las encuestas electorales, las interpretaciones con monovisión o la agobiante unilateralidad y sesgo de muchos de los tertulianos y comentaristas ¿políticos? Bajo una perspectiva multilateral y plurifactorial nos aventuramos a proponer una serie de concausas: I) la cuestión catalana en su complejidad con varios factores  intrínsecos a la misma; II) la brusca reaparición en Europa con variados orígenes de un movimiento al que politólogos de distintas capas  buscan definir sin acierto pleno: populismo, nacionalismo, supremacismo; III) la evolución geopolítica como fruto del anterior movimiento: EEUU, Brasil, Alemania, Francia, Países nórdicos, Austria, Países Bajos, Bélgica, etc.; IV) el descontento de quienes  han perdido junto al orgullo acaparador de quienes han ganado en la crisis; V) la campaña españolista del PP y Ciudadanos en contraste con las campañas planas de andalucismo, confrontado de Susana Díaz y Adelante Andalucía y VI) como estrambote, el preocupante y creciente problema de la migración que ha sido y está siendo tan mal gestionado desde una multilateralidad desfalleciente. Como referencia puntual, y por lo tanto anecdótica, nos complace señalar que en la parte final del Programa “Hoy por hoy” de Cadena Ser el día 5 de diciembre de 2018 haya aparecido el filósofo político, Daniel Innerarity, para abundar en la multiplicidad de causas y argüir en contra de la unicidad.

De todas formas, nuestra propuesta fundamental es ofrecer una relación entre este resultado y la decidida intervención de las fuerzas políticas de extrema derecha desde Trump a Le Pen y Salvini planeando un asalto victorioso a las instituciones europeas para liquidarlas desde dentro. Dicha estrategia, más que a un caballo de Troya, se asemeja mucho a la de unos viejos conocidos de la microbiología: los bacteriófagos.  Éstos, también conocidos como fagos o virus bacterianos, son sencillamente eso, virus que infectan bacterias (aunque muchos también infectan arqueas) para multiplicarse. No vamos a ahondar en los distintos  tipos de bacteriófagos existentes, pero sí en uno de sus mecanismos de replicación, el ciclo lítico. Durante el mismo, un bacteriófago reconoce una especie de puerta específica en la superficie de una bacteria, a la cuál inyecta literalmente sus mensajes de propagación en forma de material genético. Estos mensajes o genes víricos toman el control de la maquinaria molecular bacteriana rápidamente, produciendo copias más o menos fieles del bacteriófago inicial y que conducen a la lisis (destrucción) bacteriana con la consiguiente liberación de miles de partículas víricas que constituyen la progenie.

Traslademos ahora el símil del bacteriófago a la inoculación del discurso del odio: unos pocos bacteriófagos que aumentando su progenie e infectando nuevas bacterias se deciden a asaltar la Europa que todos conocemos. Más preocupante aún es que a veces las copias de los bacteriófagos no son exactamente fieles al virus inicial, sufriendo variaciones que incrementan su virulencia y que ayudan a la colonización de nuevas bacterias. No nos negarán que la expansión del discurso de extrema derecha resulta paradójicamente similar a la expansión de bacteriófagos que, con muy poquitos genes, son capaces de propagarse de manera exponencial. Asimilando genes a mensajes, ¿puede sembrarse el odio, el caos y la incertidumbre en una sociedad con 10 mensajes bien estudiados y dirigidos? La respuesta es que sí, mensajes como “deportación de migrantes legales e ilegales”, “suspensión de autonomías”, “ilegalización de partidos” o “impulsar un nuevo tratado Europeo” se han expandido de forma tan virulenta que comienzan a sacudir los cimientos no sólo de Europa, sino de la democracia que entre todas las personas hemos construido durante los últimos 40 años en España.

Pero no todo está perdido, también en la propia ciencia se encuentran posibilidades de beneficiarse de estos bacteriófagos. Éstos son a veces tan específicos de una bacteria que pueden utilizarse para combatir la resistencia a los antibióticos que tanto alarman a las autoridades sanitarias. Por tanto un bacteriófago bien diseñado y seleccionado puede dirigirse con éxito a la difícil tarea de responder al creciente aumento de resistencia ante los errores de uso de los mismos por parte de la sociedad. Por si fuera poco, la ciencia también permite actuar genéticamente sobre las bacterias con el fin de conferirles resistencia a bacteriófagos portadores de mensajes mal intencionados. Existe una tecnología de candente actualidad, con el sello de su descubridor español, que se denomina CRISPR y en la que justamente unas secuencias de ADN muy específico presentes en el propio genoma de las bacterias les sirven como primitivo pero efectivo sistema inmunitario para defenderse del ataque de los bacteriófagos. Tal es la especificidad de esta técnica que este sistema bacteriano, aislado y modificado, puede utilizarse para alterar específicamente genes en organismos tan alejados de las bacterias como somos los propios mamíferos. Ser o hacer inocuos a otras personas al contenido de ciertos mensajes, de ciertos bacteriófagos, es toda una tarea digna de la más precisa de las técnicas de biología molecular.

En todo este batiburrillo microbiológico y molecular que esperamos no perturbe al lector, sino que le atraiga y hasta le apasione, nos quedaría pendiente el tema de las bacterias oportunistas, que aprovechan la bajada en las defensas inmunitarias para atacar y prosperar, y que se identifica claramente con uno de los partidos implicados en el “shock” electoral andaluz. Dejemos este tema para otro artículo.

Coda

Insistiendo en sus objetivos, y como miembros de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), recordamos la riqueza de vías y estrategias que ofrecen el método científico y la sólida cultura científica para que una persona se construya una opinión crítica y por qué no, se inmunice contra determinados mensajes. Si la ciudadanía se acerca a esos temas con voluntad de educarse, podrá sacar provecho y disfrute al resarcirse con inteligencia de evidentes daños colaterales que resultan del uso exclusivamente emocional y a veces visceral de las tecnologías de la información. El ejemplo de los bacteriófagos y del CRISPR es uno de los muchos que confiamos que surjan en esta plataforma como reveladoras enseñanzas del potencial que presenta la biología en toda su amplitud de objetos de estudio desde los organismos y sistemas a lo nanomolecular y que se reflejan en variadas aplicaciones y estrategias. Una biología que, como ciencia, está ausente de cualquier argumentario de derechas, y si no échenle un ojo a los 37 puntos que dan lugar al acuerdo entre Vox y el PP (https://bit.ly/2FwzKKd) ¿ven ustedes que aparezcan los términos “ciencia, investigación, innovación o tecnología”… o incluso términos más generales como “futuro” o “progreso”? ¿no verdad?

No podemos desaprovechar esta oportunidad para no recurrir al apoyo que por serendipia – término científico y frecuente en la historia de las ciencias, reconocido por la Real Academia de la Lengua aunque todavía en no se encuentra Google- nos ofrece  el artículo de Yuval Noah Harari, aparecido en El País el 6 de enero de 2019[4] . Podemos entresacar lo siguiente: “… En lugar de investigar lo que nos aguarda más allá del libre albedrío, la gente está retrocediendo en todo el mundo para refugiarse en ilusiones… remotas. En vez de enfrentarse al reto de la inteligencia artificial y la bioingeniería, la gente recurre a fantasías  religiosas y nacionalistas que están… más alejadas que el liberalismo de las realidades científicas de nuestro tiempo. Lo que se nos ofrece, en lugar de nuevos modelos políticos, son restos reempaquetados del siglo XX o incluso de la Edad Media”.

Estas reflexiones compartidas o confluyentes con un autor de culto como Noah Harari – lo que uno de nosotros ha llamado “convergencia evolutiva intelectual “ [5] – son un regalo de Reyes que no podíamos imaginar. Hemos promovido la AEAC en el año 2018, y la AEAC ha nacido para ayudar en estas líneas de pensamiento y acción. Formar parte de ella es muy sencillo y les aseguramos que puede enriquecer científica y técnicamente.

* Emilio Muñoz es Profesor” ad honorem”  y Borja Sánchez es científico titular del CSIC y ambos socios promotores de la AEAC

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[1] En el curso de la elaboración de este texto, ha llegado a nuestras manos el libro “El príncipe moderno” (Debate2018) de Pablo Simón. El autor, es uno de ellos. Reconocemos el valor y dignidad intelectual de este texto y sobre todo la modestia que se refleja en la nota introductoria.

[2] http://www.ecoarte.org/MARIANOVO_cv.html

[3] https://www.youtube.com/watch?v=aBNGzkg1XB4#action=share

[4] Yuval Noah Harari; “Somos animales pirateables”; El País, Suplemento Ideas, En Portada,págs2-4, seis de enero de 2019 .

[5].https://www.google.es/search?source=hp&ei=3xM6XJipF6vSrgSIn7WADQ&q=emilio+mu%C3%B1oz%2C+convergencia+evolutiva+intelectual&oq=Emilio+Mu%C3%B1oz%2C+co&gs_l=psy-ab.1.0.35i39j0l2j38j0i22i30l6.1464.7006..10904…0.0..0.449.3667.0j8j7j0j2……0….1..gws-wiz…..0..0i131.PhRokL0RVsA