LIBERTONIA COMO PARÁBOLA

En la película Sopa de Ganso, de los inefables hermanos Marx, Rufus T. Firefly, el personaje que interpreta Groucho, llega a ser presidente del país Libertonia, gracias a una crisis política por la corrupción del anterior presidente y con la ayuda de algunas personas influyentes. Para ello, recluta a antiguos colaboradores del país enemigo, Sylvania, y se aprovecha de que, al parecer, no existe una oposición organizada en Libertonia ya que le ofrecen la presidencia a él, Rufus, una persona que viene de fuera y que destaca, especialmente, por su verborrea. ¿Les suena? Por cierto, Sopa de Ganso es la traducción literal de Duck Soup, modismo cuyo significado en argot es “algo fácil de hacer“, lo que aquí diríamos “eso está chupado“.

No me cabe duda de que Pablo Iglesias Turrión conoce esa película. Es el autor de un libro titulado “Maquiavelo frente a la gran pantalla. Cine y política” (Ediciones Akal) y el hecho de que no la cite en su libro podría ser, incluso, una prueba de que, subrepticiamente, quiere seguir los pasos de Rufus (the Rufus way), y convertirse en presidente de su Libertonia soñada ocultando las pistas que le puedan delatar. Eso, que se llama tao de simulación, lo ha podido leer en el Arte de la Guerra, del maestro Sun Tzu, aunque creo que algo posiblemente escrito hace 2.500 años le parecerá, obviamente, viejo.

¿Es posible eso? ¿Lo era que un cabo austriaco llegara a reinar en Alemania y a invadir Europa? ¿O que un histriónico empresario norteamericano ganara a los dos principales partidos norteamericanos (a los dos) para convertirse en presidente democrático de su país? Hoy, la primera de estas dos preguntas parece cómica y las otras dos retóricas, pero ambas están hechas desde la improbabilidad inicial de que esos hechos fueran predecibles. Por tanto, y conocidos los éxitos de los predictores políticos, lo mejor sería no olvidar las enormes dosis de contingencia que, como la vida, tiene la política y estar preparados para cualquier posibilidad, incluido un gobierno de un país europeo que pretenda romper con normas comúnmente admitidas solo porque pertenecen a la vieja política.

Realmente, es muy complicado predecir el futuro de una formación política que quiere aprovecharse de una indignación generalizada, mediante una ideología transversal que va desde Jorge Verstringe hasta José Luis Rodríguez Zapatero pasando por Lenin cuando se quiere conquistar el cielo o por el innombrable si se quiere repetir mil veces una mentira para convertirla en verdad.

Por eso, estudiar el caso de Libertonia como parábola no es más que recordar que la realidad imita al arte, aunque alguien habrá que piense que estas cosas no hay que tomárselas a broma. Y menos, gente como Errejón, al que Iglesias Turrión parece querer enmudecer para que haga el papel de Harpo en la película.

En el caso, no de Libertonia, sino de España, Unidos-Podemos aparece en las encuestas como la segunda fuerza política desbancando al partido que más tiempo ha gobernado desde la transición política y que, en las circunstancias anteriores, debería ser la alternativa al actual Gobierno de la derecha. Es decir, de momento, ya es la alternativa de la alternativa, como en su momento lo fueron el cabo austriaco y el empresario norteamericano. Que, de esa posición pasen al primer puesto en el podio, depende, en primer lugar, de esa alternativa a la que quieren desbancar, como dependió, en su momento, del DPA y de Hindenburg o del Partido Republicano respectivamente.

 

Ahora depende del PSOE.