LAS TIC Y EL HOGAR INTELIGENTE EN RELACIÓN AL SECTOR DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

La discapacidad está presente en muchos ciudadanos y hogares en nuestro país. La evolución seguida en las últimas décadas pone de relieve una tendencia in crescendo de las personas con discapacidad. Según la última Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de dependencia del año 2008, existen 3.800.000 personas con discapacidad (el 8% de la población y el 20% de los hogares españoles), de las cuales el 59,8% son mujeres, el 58% supera los sesenta y cuatro años y más de 700.000 padecen “discapacidad severa”

Un factor exclusógeno que les apremia es su mayor propensión hacia el aislamiento social. A lo que habría que añadir que si la discapacidad se presenta en un entorno con pocos recursos económicos y bajo nivel formativo, se complejiza y puede arrojar al sujeto, en particular, y a su familia hacia la exclusión social. De hecho el riesgo de pobreza entre las personas con discapacidad supera el 30%, más de cinco puntos por encima del resto de la población y, en particular, la pobreza severa es muy superior en su caso (14,73% versus 9,64%).

De lo anterior se infiere que la discapacidad implica la vivencia de numerosas limitaciones al tiempo que serios obstáculos a la hora de ejercer derechos de ciudadanía. Nos instalamos en el modelo de Derechos Humanos a la hora de afrontarla, es decir considerando a las personas con discapacidad como sujetos titulares de derechos.

Los valores en los que se sustentan los derechos de las personas con discapacidad son básicamente cuatro: la libertad, la igualdad, la justicia y la no discriminación.  La igualdad vinculada a la discapacidad nos sitúa ante la Accesibilidad Universal, ligada al movimiento de “vida independiente”. De igual modo la discriminación se relaciona con la Accesibilidad Universal, pues la mayor parte de las discriminaciones que soportan se derivan de su inaccesibilidad a entornos, a productos y a servicios.

El pasado año la Fundación Adecco y Keysight Technologies Spain presentó el Informe Tecnología y Discapacidad, en donde analizaba el impacto que estaban teniendo las  nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC) en la calidad de vida e inclusión de las personas con discapacidad. Los resultados no dejan lugar a dudas, para el 84% de los encuestados éstas habían mejorado sus vidas. Las personas con discapacidad visual eran las que más las empleaban (77%), seguidas de las que tenían discapacidad auditiva (73%), física (65%) e intelectual (50%). Los encuestados destacaban que gracias a las adaptaciones tecnológicas podían desempeñar sus trabajos (50%), a pesar de que  el 63%  tenía problemas a la hora de acceder a las mismas, en su mayor parte por razones de tipo económico, a la par que la gran mayoría (80%) estimaba que estos avances no habían ido acompañados de otras medidas de Accesibilidad (https://fundacionadecco.org/wp-content/uploads/2016/07/Informe-Tecnolog%C3%ADa-y-Discapacidad.-Fundaci%C3%B3n-Adecco-y-Keysight2017.pdf)

Hay una conciencia social sobre las excelencias de las TIC, asociadas en el imaginario colectivo con el progreso y  la comodidad, que puede ser muy beneficiosa para este sector de población, concretándose entre otras opciones de cara al futuro en la idea del hogar electrónico, el hogar inteligente, el hogar domótico…

La terminología de hogar inteligente tiene dos acepciones, una primera asociada a la utilización de herramientas que faciliten las tareas que se realizan en el espacio privado del hogar, y una segunda que lleva a profundos cambios de los mismos, en la línea de su redefinición como espacios sociales multifacéticos, con capacidad para facilitar a sus moradores la realización de numerosas actividades en su ámbito.

En el caso de las personas con escasa movilidad es una demanda, que haría posible que vivieran bajo niveles de bienestar de mayor alcance, al tiempo que con una conexión permanente con el exterior y una atención personalizada hacia sus requerimientos.

El hogar inteligente, reconfigurado con sistemas informáticos permitiría el control de todos los aparatos y tecnologías del hogar con sistemas de teleaviso, teleformación, teletrabajo, telecompra, teleasistencia, telediagnóstico, teleocio, etc. De especial significación tendría para estas personas su conversión en espacios físicos privados adaptativos, en donde pudieran anticiparse sus solicitudes en virtud del análisis de sus hábitos cotidianos. Por otro lado, se trataría de espacios físicos atentos, en donde las actividades y localización de sus ocupantes y objetos dentro del hogar estarían monitorizados y la información se emplearía para el control de la tecnología y la predicción de  los comportamientos de sus habitantes.

Destacamos en este contexto la “telepresencia” que involucra las formas de aprendizaje y de trabajo es muy útil para las personas con problemas de movilidad y la teleasistencia sanitaria, pues las TIC han hecho posible los diagnósticos y seguimientos médicos a distancia.

La Fundación ONCE puso en marcha en 2016 un proyecto que ha demostrado la viabilidad de construcción y dotación de mobiliario en una casa inteligente, accesible y sostenible para atender a las personas con discapacidad, ofreciendo alternativas técnicas y tecnológicas a los problemas de accesibilidad. Las distintas habitaciones muestran las posibilidades de construcción y equipamiento de una vivienda que responde a las  necesidades de sus residentes. Y para ello cuenta con dispositivos interconectados en el hogar, que facilitan la realización de sus actividades diarias,  mejoran su autonomía, independencia y calidad de vida, con pantallas táctiles con locución, transcripción al lenguaje de signos, texto rotulado y en formato Braile, etc… (https://www.fundaciononce.es/es/noticia/la-casa-inteligente-y-accesible-de-fundacion-once-recorre-otras-16-ciudades-espanolas).

Si las TIC, y sus aplicaciones específicas que han hecho posible el hogar electrónico, el hogar inteligente, el hogar domótico… es una realidad que ya está entre nosotros y beneficiaría extraordinariamente a las personas con discapacidad, independientemente de sus altos costes, los poderes públicos deben ocuparse sin restricciones de favorecer su implementación desde la perspectiva de los Derechos Humanos y disponer de cuantos mecanismos sea menester con el objetivo de que  participen en plenitud en la vida política, económica, cultural y social.