LA VOZ A TI DEBIDA

Este texto empieza ya derrotado. A quién se le ocurre emparejar su título con Garcilaso, Cervantes o Salinas. Pero es de obligado cumplimiento que, puestos a hablar de los medios de comunicación de masas del siglo XXI, les pensemos a la faena: “más con la lengua muerta y fría en la boca, pienso mover la voz a ti debida”. Y como es más fetén la literatura que la música, por eso esto no se llama “La voz de su amo”. Un poco de contexto, por favor. El siglo pasado, diseñando un cuestionario en el ya desaparecido Zentrum für Umfragen, Methoden und Analysen (ZUMA) propuse incluir la ubicación ideológica de diferentes medios de comunicación en Alemania. Recuerdo a su director Peter M. afirmando, con seriedad alemana, que eso no era pertinente desde un centro público de investigación dado que los medios son presuntamente neutrales y su deber constitucional era facilitar información objetiva. Preguntar por sesgos ideológicos era ofender su dignidad (la de los medios).

Y hete aquí que los norteamericanos de los Estados Unidos de América, en América, van y preguntan (Fundación PEW, en primavera de 2017), que posición ideológica percibían los españoles en varios medios de comunicación de España. Dicho en plata, y no en fraseo de oro metodológico, qué sesgos, de qué van, cómo explican el mundo y sus alrededores estos medios. Por no comerme el espacio, y liberar tiempo, aquí incluyo solamente cuatro de ellos. El 1 es la extrema izquierda, 4 el centro y 7 la extrema derecha.

Queda claro que los españoles tienen identificados para que iglesia predican estos medios. Y que sus informaciones llueven sobre mojado editorial. En España, los medios con más medios son los medios conservadores, mientras que los progresistas sobreviven a media luz con dos velas en el ángulo oscuro. Los medios tradicionales hablan con una lengua moribunda, enfebrecida por lo digital. Aun así, persisten en decir qué y opinar sobre. Son la voz a ti debida, sirviendo a quién. Dinero rodando en forma de palabras redondas y opiniones rotundas. Sin embargo, por los parámetros discursivos que practican pueden circular trenes muy distintos.

El debate del lunes confirmó lo peor. La derecha es una, la derecha es trina y está por ídem. Después del “yo también en las autonómicas y locales”, el hijo prodigo ahora es “uno de los nuestros”. Tiene un discurso con un potente veneno populista que nadie se detiene a refutar. Ya no es solamente aguiluchos y trompetas. Han ampliado el campo de tiro construyendo falsos dilemas del tipo “cañones o mantequilla”. “Sacamos a Franco del hoyo o terminamos con el paro”, “Pensiones o autonomías”, y tira que va. Ya tenemos la fábrica para diseñar silogismos torticeros. Este mecanismo retórico simple y disyuntivo que compara sistemáticamente “el culo con las témporas” necesita una respuesta política por parte de los actores democráticos. Después vendrán “Trabajo o inmigrantes”, “familia o feminismo”, “recentralización o caos” y ya será un no parar, paso a paso, hasta el “patria o muerte”. Paletada a paletada serán los fogoneros de un incendio que prende fácil en una sociedad distanciada de la política. Sus monólogos liberan al demonio de la botella. Podría pensarse que, a falta de cordón sanitario, de censura democrática, es mejor ignorarlos. Que responderles les fortalecería. Eso fue, quizás, cierto ayer. Hoy tienen su propia guía de estilo y un PP y Ciudadanos que les ayudan a pasar páginas sobre lo poco honesto y decente que legó el siglo XX. Vera, le devolverán 1000 euros suprimiendo impuestos. Según dicen, el dinero está mejor en su bolsillo de usted. Ya sabe “dinero en el bolsillo frente al estado derrochador”. Ahora, cuando necesite un tratamiento médico que cueste 1001 euros usted se las apaña. A menos que le llegue otro sobre de los que no habla Casado.

Lo interesante es que los españoles lo tienen muy claro. Otra vez los datos de la Fundación PEW 2017. Alguien debe explicar (la derecha ya se sabe que no) que es lo público y que lo privado. Al menos, hay que recordar que al falangista “los ricos no tienen patria” le corresponde “los que no son ricos solo tienen lo público al estar privados de bienes”. Un 68% de los españoles cree que el gobierno tiene el deber protegerles. El 31% que cada cual busque su cómo. ¿Y usted qué piensa? ¿Impuestos o talego al talego como dice Casado?