LA SOBREPROTECCIÓN A LA RELIGIÓN EN ESPAÑA

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En la misma semana han coincidido dos noticias, conectadas ambas al Ayuntamiento de Madrid, que señalan cómo en este país las religiones están sobreprotegidas, con un nivel de protección impropio de un Estado aconfesional.

La primera noticia, conocida el 18 de marzo, fue la condena a Rita Maestre, Concejal del Ayuntamiento de Madrid y Portavoz de éste, por el delito contra los sentimientos religiosos, tras haber intentado asaltar una de las capillas católicas abiertas en el campus de la Universidad Complutense de Madrid.

Dejando aparte la tosquedad de la actuación de la ahora Concejal (que denota que estos nuevos grupos de extrema izquierda están más próximos a la mentalidad de los rebeldes primitivos que estudió Hobsbawn que a una visión política de izquierdas), lo destacable del juicio y subsiguiente condena es la existencia en el Código Penal de tipos delictivos como los que recogen los artículos 522 a 525, que castigan el impedir a un miembro de una confesión religiosa practicar los actos propios de su creencias, concurrir a actos de culto, perturbar actos, funciones y ceremonias de las confesiones religiosas, ejecutar actos de profanación en un templo o, en fin, ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa.

En una sociedad democrática, la libertad ideológica es un derecho fundamental que ha de ser protegido por el ordenamiento por todos los medios que sean precisos, incluida la vía penal y nuestra Constitución se preocupa de proclamar esa libertad en el artículo 16. Pero llama mucho la atención que el Código Penal dedique una Sección a los “delitos contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y el respeto a los difuntos” pero en los cinco artículos que contiene esa Sección sólo encontramos cuatro preceptos dedicados, como hemos visto, a diversas expresiones contra sentimientos religiosos y un artículo sobre el respeto a los difuntos.

Es decir, el Código Penal sólo persigue los delitos contra la libertad de conciencia bajo la veste de los sentimientos religiosos. ¿Acaso sólo se lesiona la libertad de conciencia cuando se lesionan los valores y sentimientos religiosos? Si se celebrara una conferencia para destacar los valores del materialismo (o del idealismo, que tanto da), si en un acto académico dedicado a exaltar los valores del positivismo lógico o del neescolasticismo irrumpiera un grupo contrario a esas visiones filosóficas y se mofara de sus seguidores, ¿qué protección penal tendrían? O, todavía mucho más sencillo, si en una concentración de ateos, irrumpiera un grupo de deístas e injuriara a los ateos, ¿cómo se podría perseguir esos actos? ¿Y la gran cantidad de veces que en medios de comunicación se critican con mofa los simples sentimientos políticos de las personas?

En una sociedad democrática todos los sentimientos, convicciones e ideologías merecen la tutela del ordenamiento. La religión también, porque en muchas ocasiones ha sido objeto de persecución. Pero no se entiende que en esa sociedad democrática los sentimientos religiosos disfruten de un plus de protección mucho más elevado que las convicciones y sentimientos no religiosos. ¿Acaso el legislador acepta implícitamente que los sentimientos religiosos son más dignos de protección porque conectan directamente con los dioses? ¿Quizá el Código Penal asume la superioridad moral de los sentimientos religiosos frente a otras convicciones no trascendentes?

Por discriminatorios, por negar protección a las convicciones no religiosas, los artículos 522 a 525 del Código Penal son dudosamente constitucionales pues la norma penal sólo debería configurar tipos amplios en donde el bien tutelado (las convicciones y toda ideología y creencia) correspondiera a cualquier convicción, sin privilegiar a las religiones.

También del Ayuntamiento de Madrid procede una noticia que difundió El País, en su edición madrileña del 15 de marzo, según la cual el Ayuntamiento de la capital va a ceder el cementerio de Carabanchel Alto a los musulmanes, para que sea un cementerio específico de esta religión. La noticia no es totalmente nueva, porque durante la campaña electoral municipal el candidato socialista a la Alcaldía, Carmona, ya prometió esa medida. Pero no por expuesta anteriormente, la noticia, si se confirma, es preocupante.

Es conocido como la Iglesia católica, al amparo de Órdenes ministeriales de 1861 y de 1890, ha gestionado los cementerios con fines estrictamente proselitistas, en su cruzada permanente por imponer sus convicciones a todos los seres humanos, aunque no se respetasen los deseos de los difuntos o de sus familias. ¿Cuántos suicidas no se han podido enterrar en cementerios añadiendo un dolor adicional a sus deudos? Por eso hubo que crear cementerios civiles o cementerios religiosos no católicos, para que los familiares de los difuntos no católicos no sufrieran vejaciones. Y también por eso la Segunda República dictó, primero con el Decreto de 9 de julio de 1931 poniendo los cementerios municipales bajo la autoridad de los Ayuntamientos, y, después, la Ley de 30 de enero de 1932 que estableció que los cementerios serían comunes a todos los ciudadanos, sin distinción de convicciones religiosas.Cuando faltaban pocos meses para acabar la Guerra Civil el Dictador aprobó la Ley sobre secularización de cementerios de 15 de diciembre de 1938 que devolvía a la Iglesia católica el control de cementerios, y así se mantuvo hasta los comienzos de la democracia cuando se aprobó la Ley 49/1978, de 3 de noviembre, de enterramientos en cementerios municipales, que volvió a impedir discriminar por razones religiosas.¿Cómo casa esa cesión con el artículo 1º de la Ley 49/1978, de 3 de noviembre, que prohíbe discriminar por razones religiosas en los cementerios?

Porque una cosa es que con la liberalización de los cementerios sea posible crear cementerios privados y otra muy distinta ceder bienes de dominio público para una actividad que tiene como efecto la discriminación por razón de religión. Es más, si este Ayuntamiento cede cementerios a una determinada religión, ¿Cómo se podrá impedir, si vuelve a gobernar la derecha en el Ayuntamiento de Madrid, que aquella ceda suelo para cementerios católicos? Y así volveríamos a otorgar a las diversas religiosas el dominio sobre los cementerios.

La tentación de la extrema izquierda que domina el Ayuntamiento de Madrid es tratar de mostrar que son abiertos y tolerantes y, en definitiva, buenos chicos. Por eso la Alcaldesa Carmena acudió a la celebración de la Almudena, siguiendo la estela de Aba Botella. Pero esa izquierda no debería olvidar que no hay cesiones gratuitas a las religiones, que todas tienen efectos, pues ayudan a consolidarse en posiciones muy poco tolerantes. Después de la cesión de un cementerio a una religión muy poco tolerante, ¿qué cesiones hará el Ayuntamiento quebrantando la libertad religiosa y de conciencia?