LA PRESIÓN SOBRE PEDRO SÁNCHEZ

noguera080916

Resulta bochornosa la presión política y mediática que se está ejerciendo sobre Pedro Sánchez y sobre el PSOE.

Es “el partido del bloqueo”. Como si dependiera de Sánchez exclusivamente que hubiera un Gobierno presidido por el PP. No sólo se está ejerciendo una presión vergonzante, sino además claramente injusta.

En primer lugar, es verdad que Rajoy y el PP han cosechado más votos en la segunda elección, pero no suficientes para gobernar, por lo que no vale la frase “los españoles quieren que Rajoy gobierne”. Hay muchos más españoles que no quieren que gobierne, como así se ha visto en el resultado electoral y en el Parlamento. Es la lista más votada, algo que resulta inconcebible viendo el calendario judicial, los chanchullos y los nombramientos indecentes entre “amiguetes” (como el caso Soria), el miedo y la presión que ejerce el PP, y la propia incompetencia económica de Rajoy; pero no tiene suficientes apoyos para gobernar. Así que, corrijamos afirmaciones taxativas dando por hecho lo que “los españoles quieren”.

En segundo lugar, el PP pudo hacer lo mismo que le solicita ahora al PSOE cuando Pedro Sánchez se presentó, es decir, abstenerse. Si Rajoy no tuvo agallas de aceptar el reto entonces, y dejó el espacio abierto, bien podrían haberle presionado a él de la misma forma que le presionan hoy a Sánchez. Pero no están por la labor los medios de comunicación, ni siquiera El País (que parece haber tomado partido claramente).

En tercer lugar, el PP no hace ni el más mínimo gesto de “enmendar” pecados. ¡Vaya si los tiene! Hay que recordar que el PP ha sufrido también una bajada electoral importante (puesto que perdió su gran mayoría absoluta) debido a la insatisfacción de su gestión. Pero también hay que añadir que ya está bien de equiparar los votos al perdón judicial o ético. El PP se ha comportado como una “organización criminal” (así está dicho por fiscales y policía) por sus comportamientos deshonestos, corruptos, desleales, y largo etcétera. Y eso no se perdona con votos, sino que el dinero robado, estafado, o engañado se paga con las condenas judiciales.

En cuarto lugar, la mayor incoherencia la están protagonizando los partidos nuevos, autollamados “del cambio”. Podemos tiene sus propios problemas y la dificultad de organizar un partido y un grupo parlamentario que, no sólo muestre diversidad, sino también represente lo que simbolizó su nacimiento.

Y Ciudadanos ya no se sabe bien qué es, aunque ellos mismos se llamen “patriotas”. Lo cierto es que empezó con un no radical a Rajoy para ahora suplicar y perseguir al PSOE para que facilite el Gobierno. Y ese cambio abismal lo han hecho sin conseguir que el PP mueva una ceja ni se despeine, es más, se burla directamente a la cara nombrando a Soria a ese magnífico puesto regalo, recién firmado al pacto anti-corrupción.

Pero lo más incoherente es que ambos vinieron a “regenerar” la vida política, a hacerlo de forma diferente, a negociar y consensuar.

Y el bloqueo no está con el PSOE, sino entre los dos nuevos partidos que uno a otro han levantado un muro infranqueable. Claro que es difícil negociar entre ambos cuando representan perfiles ideológicos diferentes, pero su puesta en escena NO recuerda a una Segunda Transición (como se empeñan en decir), sino a la más casposa de las Españas.

Conclusión: es cierto que estamos ante un proceso político nuevo. Ya no es el bipartidismo el que predomina, sino que hay cuatro partidos pugnando por repartirse el parlamento. Pero la división no es entre “nuevo/viejo” como se empeñaron en hacernos creer, sino entre “derecha/izquierda”.

Y si esa es, una vez más, la división, nadie puede obligar al PSOE a claudicar. El PSOE no es responsable de la gobernabilidad de Rajoy por una cuestión de principios y por una cuestión de ética política.

El PSOE no puede votar el modelo de España que representa Rajoy, ni su corrupción, ni las mentiras, ni la desigualdad, ni la economía que nos ha llevado a la crisis, ni tantas y tantas acciones que están enfrentadas al adn socialista. Pero además el PSOE es quien representa la alternativa a ese modelo.

España no tiene cultura de “Gran Coalición”. Cierto. Pero el problema no es tan solo la gran coalición, sino los actores que la representan.

¿Es Rajoy quien debe seguir al frente del gobierno? ¿No debe el PP regenerarse, eliminar corruptos y vicios, y presentar un partido de derechas pero sin trampas?

Si el PP no está dispuesto a renunciar a nada, ni siquiera su actor principal, Rajoy, que es quien debe asumir las responsabilidades políticas de todo lo que ha hecho su partido, porque ha sido y es parte importante en esas decisiones, entonces habrá que buscar otra alternativa.

Y si en eso están de acuerdo el resto de partidos, incluidos Ciudadanos y Podemos, y dándose el caso de que resulta imposible sentarlos a la misma mesa a formar gobierno, y ambos se excluyen mutuamente imposibilitando cualquier pacto o negociación, tiene razón Pedro Sánchez al plantear un gobierno en minoría.

El PSOE tiene un problema. Así es. Como lo tiene el PP, Podemos y Ciudadanos, ni más ni menos. Todos deben retratarse votando: si nadie quiere a Rajoy como Presidente del Gobierno ni tampoco las políticas del PP, con una abstención ante la presentación de Sánchez solucionarían el “bloqueo” institucional.

Veremos qué pasa.