LA IMPORTANCIA DE UN VOTO PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

LA IMPORTANCIA DE UN VOTO PARA LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

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En estas elecciones generales, confieso que en la circunscripción de Madrid voy a votar la lista del Partido Socialista encabezada por Pedro Sánchez al Congreso, confiando en que haya una mayoría de diputados de esta fuerza política en el próximo Parlamento.

Es evidente que la gestión de la economía varía en función de si gobierna la derecha, o gobierna la izquierda. El balance del Partido Popular está a la vista de todos: precarización del empleo y reducción de la fuerza de trabajo, paro del 20 por ciento de la población activa, política fiscal errática y pérdida de credibilidad en Europa, deterioro del Estado de Bienestar, y la reducción a la mitad del fondo de reserva de la Seguridad Social, todo ello un marco de crecimiento del Producto Interior Bruto del tres por ciento, derivado de la favorable coyuntura internacional (abaratamiento del precio del petróleo, política monetaria ultra-expansiva en la zona del euro, etc.) que hace aún más incomprensibles estos malos resultados económicos. Como si esto no fuera suficiente, la derecha se presenta a estas elecciones con promesas disparatadas, tales como bajar los impuestos a la vez que la Comisión Europea reclama nuevos ajustes fiscales por la desviación del objetivo de déficit público para 2015, cifrada en no menos de 10.000 millones de euros.

Hay sin embargo varias alternativas económicas. En la legislatura anterior, la más corta de la democracia, los partidos moderados tales como el PSOE y “Ciudadanos” acordaron un programa económico progresista, que incluía entre otras medidas transformar el sistema productivo (de lo que tampoco se ha ocupado la derecha gobernante), reducir la temporalidad en el empleo, recuperar la negociación colectiva y subir los impuestos a los grandes patrimonios. Esta posibilidad se vio frustrada por “Podemos” y sus satélites, un conglomerado más preocupado por volver a las urnas con la finalidad de mejorar su resultado electoral que de ayudar al país a tener un nuevo gobierno, que aplicara una política económica solvente y al servicio de las clases medias y asalariadas. Tan es así que IglesiasTurrión y sus conmilitones fueron incapaces de indicar una sola medida de entre las pactadas por socialistas y liberales que les impidiera dar su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez como presidente del gobierno, ni quisieron negociar ningún aspecto programático. A estos nuevos políticos les bastó con etiquetar a “Ciudadanos” como un partido de derechas para negarle su apoyo a un socialista para presidir el ejecutivo, uniendo su voto eso sí al Partido Popular, en una clara re-edición de la pinza de Aznar y Anguita (hoy en las listas electorales de “Podemos”) contra Felipe González en los años noventa.

Pues bien, hay que decir sin riesgo de caer en la exageración, que los diputados de la coalición controlada por Iglesias Turrión, así como los de Izquierda Unida, hoy fagocitada por “Podemos”, traicionaron a la clase trabajadora al votar contra un candidato socialista a presidente del gobierno y contra un programa económico progresista favorable a los intereses de los asalariados y los pequeños autónomos. En consecuencia, es importante que los sectores sociales que forman la mayoría social del país, trabajadores, mujeres, inmigrantes y emigrantes, parados y pensionistas, respalden con claridad en estas nuevas elecciones al Partido Socialista, y no premien el electoralismo y la falta de responsabilidad y coherencia de una sopa de letras que ha demostrado preferir votar con la derecha y prorrogar su gobierno, que apostar por mejorar las condiciones de vida de las personas que peor lo están pasando.

Este apoyo al proyecto socialista es todavía más necesario cuando el jefe de “Podemos” es un declarado partidario de sacar a España de la zona del Euro, de suspender el pago de la deuda y de aplicar un programa de gasto público inconsistente con el estado de las finanzas públicas y con normas de estabilidad presupuestaria de la Unión Europea.

De esta manera, también en política económica hay que escoger en estas elecciones entre el inmovilismo y el abismo. Espero sinceramente que la mayoría social de nuestro país no yerre el tiro el próximo 26 de junio de 2016 y dé su confianza al cambio seguro, solvente y europeísta que representa el Partido Socialista Obrero Español.