LA IGUALDAD SALARIAL DE LAS MUJERES VALE LA PENA

iglesias240216

Las mujeres en España cobran 6.160,91 euros menos que los hombres de salario medio anual. Este hecho lamentable, significa, que en nuestro país por ser mujer cobras un 24 por ciento menos que un hombre, la diferencia más alta en los últimos seis años. Así, mientras el salario medio anual de las mujeres fue, en el año 2013, de 19.514,58 euros, el de los hombres fue de 25.675,17 euros. Esto quiere decir, que una mujer tiene que trabajar 80 días más que un hombre para ganar lo mismo que él.

Una injusticia salarial que no es homogénea y depende mucho del tipo de contrato y del sector. Una injusticia, que llega hasta una diferencia salarial del 30 por ciento en relación a las trabajadoras no cualificadas, y a un 14,79 por ciento de las trabajadoras cualificadas de la salud y la enseñanza, según los datos del informe elaborado por UGT, La Igualdad Salarial, un objetivo pendiente.

La discriminación salarial, es decir, que dos personas por realizar el mismo trabajo cobren distinto por el mero hecho de que una de ellas es mujer y la otra persona hombre, evidencia una inequidad y una arbitrariedad atroz. Pero también, que nuestra legislación es insuficiente, que las mujeres ocupan puestos con bajos salarios y que el acceso a los puestos de mayor responsabilidad y salarios todavía es insuficiente en contraste con la formación que tienen.

Ante estos datos, nadie puede negar que este sistema de relaciones laborales sigue infravalorando tanto el trabajo como las capacidades de las mujeres. A lo que hay que sumar, la hipocresía de una sociedad que no se cansa de hablar de conciliación de la vida familiar, laboral y personal, pero que a la hora de la verdad no solo no la fomenta sino que la castiga como demuestran las vidas cotidianas de millones de españolas.

Esto, en pleno siglo XXI, es inadmisible y es urgente corregirlo. Porque “una mayor igualdad entre hombre y mujeres produciría beneficios para la economía y para la sociedad en general. La eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres contribuiría a reducir los niveles de pobreza y a aumentar los ingresos que reciben las mujeres a lo largo de su vida. No solo se evitaría el riesgo de que las mujeres cayeran víctimas de la pobreza a lo largo de su vida laboral, sino que también se reduciría el riesgo de pobreza tras la jubilación”, como señala el documento Como combatir a brecha salarial entre hombre y mujeres en la Unión Europea, de la Comisión Europea.

Pero, en este periodo de incertidumbre e interinidad política, ¿qué es lo que proponen las distintas fuerzas políticas en este campo? Y especialmente, ¿qué propone el partido que en estos momentos tiene el encargo de formar gobierno? En este sentido, es importante que se conozca la propuesta socialista de impulsar una ley de igualdad salarial entre mujeres y hombres, que entronca con otras leyes aprobadas por gobiernos socialistas anteriores, como la Ley de Igualdad que obligaba a negociar planes de igualdad en las empresas.

Que los socialistas quieran impulsar esta ley si gobiernan, es básico para construir una sociedad con mayor igualdad. Y debe ser conocido y reconocido. Y que, dentro de esa ley de igualdad salarial, se quiera: reforzar la actuación de la Inspección de Trabajo y de Seguridad Social en este ámbito; imponer la obligación empresarial de disponer de un registro actualizado en el que figuren, desagregadas por sexo, todas las retribuciones y por todos los conceptos que perciben los trabajadores y trabajadoras de la empresa; incidir en la necesidad de garantizar la igualdad en el empleo y la formación; combatir los efectos discriminatorios que generan los contratos a tiempo parcial y los temporales, así como las interrupciones de la vida laboral por motivos de cuidado de hijos o personas dependientes, en el salario, las prestaciones y las pensiones de las mujeres; y ampliar y concretar las obligaciones respecto de la elaboración de diagnósticos y aprobación de Planes de Igualdad en las empresas, entre otras medias. Evidencia, un modelo social donde las personas son lo primero. Evidencia, un modelo de justicia social y progreso. Evidencia, más igualdad y por tanto más democracia. Evidencia, en definitiva, la necesidad de ser apoyado.

Vale la pena.