LA ENCRUCIJADA POSTELECTORAL

pulso_T260

Como era de esperar, los resultados de las elecciones del 26 de junio han arrojado un panorama político y parlamentario complejo muy similar al del 20 de diciembre. Por lo cual, seis meses después, los españoles nos encontramos prácticamente igual que estábamos al principio, por mucho que se intente convencernos que el PP ha sido el ganador inequívoco de los comicios. El hecho cierto es que ningún partido político, por sí solo, tiene votos y escaños suficientes como para imponer a los demás su liderazgo, su programa y sus concepciones e interpretaciones para solucionar el reto de la gobernabilidad de España. Problema que no es una broma y que nos exige esfuerzos para evitar el riesgo de caer en un bucle político-electoral repetitivo que solo lleva acarreadas disfunciones, tensiones y problemas para un futuro mejor de la sociedad española. Sociedad que tiene planteadas dificultades y carencias que exigen capacidad para pensar –y priorizar– el interés general, y voluntad para ceder y aproximar posiciones, especialmente, entre aquellos que se encuentran más cerca del común denominador electoral que en este momento define lo que realmente quieren los españoles que se haga.

Ver artículo completo en pdf