LA CREACIÓN DE UN MINISTERIO DE CIENCIA

La prosperidad, la calidad de vida y el desarrollo de un país puede basarse en cómo obtiene recursos para sus ciudadanos. Estos recursos pueden sacarse de materias primas como el petróleo, dando servicios en su territorio (a través del turismo) a ciudadanos foráneos, o en los países más desarrollados, a partir del conocimiento y de descubrimientos científicos. En cualquiera de los casos, hay que invertir en infraestructuras petrolíferas, en hoteles o en instituciones científicas. Para organizar estas inversiones a un alto nivel se pueden crear Ministerios del Petróleo (los Ministros de los diferentes países con esos Ministerios se suelen unir para optimizar sus inversiones), se pueden crear Ministerios de Turismo (creo que en España, con Gabriel Arias-Salgado y después con Manuel Fraga, hubo Ministerio de Información y Turismo, antes que de Ciencia), o se pueden crear Ministerios de Ciencias (generalmente con algo más).

Como se ha indicado, diferentes gobiernos, en diferentes países dan diferentes prioridades a los modos de obtener recursos. En los países desarrollados, como EE.UU o los de la Unión Europea, la gestión de la Ciencia depende directamente del Presidente de la República, o esta representada en el más alto comité ejecutivo del Estado, el Consejo de Ministros. El actual gobierno de España ha declarado que la base futura para la obtención de recursos es la ciencia (y su aplicación) y, siendo coherente, ha establecido un Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Se ha nombrado primeramente a la Ciencia, que es la base del aspecto translacional, la innovación. Pero también se indica la importancia del aspecto formativo, la educación universitaria, como requisito imprescindible para realizar una buena investigación científica. Además, la existencia de un nuevo Ministerio da lugar a efectos colaterales, como por ejemplo, la creación de una Comisión Parlamentaria de Ciencia.

Decía Mao que “el primer paso es esencial cuando se va a llevar a cabo una marcha de 10.000 km”. Con la creación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades se ha dado el primer paso. Ahora necesitamos que se lleve a cabo correctamente la marcha, con una buena gestión y unos recursos adecuados. Suele ser aconsejable que los gestores científicos, aparte de conocer gestión, sepan de ciencias. Si saben también de innovación, como los ingenieros, mejor que mejor. Tenemos que esperar y ver, cómo se lleva a cabo esta gestión. Sobre los científicos, sobre los que habrá, en algún momento, que escribir un artículo solo para ellos, tenemos en la profesión un reflejo de lo que es la población española y de lo que se encuentra en otras profesiones. Afortunadamente, hay algunos muy buenos, que esperamos no sigan emigrando y otros con buenas virtudes, conocimiento, pasión por el trabajo, profesionalidad, … Otros con los pecados capitales de los españoles: soberbia, envidia, etc. Habrá que hablar más de ello. Por otra parte, existe una buena posibilidad de innovación y la mayoría de las universidades públicas son más que aceptables. Estamos pues, en camino de realizar, a nivel gubernamental, una buena marcha por la ciencia, la innovación y la educación universitaria. Sin embargo, conviene tener en cuenta los problemas o enemigos que pueden encontrarse por el camino. Por ello, habrá que estar alerta para poder llegar al destino deseado, que no es otro, como se indicó al comienzo, que la mejora de la calidad de vida de nuestros prójimos, es decir de los que viven en el Estado Español y nuestro entorno. Por otra parte, creo que habrá también ayudas y confío, como ejemplo de ellas en la AEAC, sus componentes y simpatizantes que seguro serán de los que apoyen  esta marcha.