LA APUESTA FEDERAL DE JUNCKER

LA APUESTA FEDERAL DE JUNCKER

El pasado 13 de septiembre de 2017, el presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker anunció ante el Parlamento Europeo un programa económico de corte claramente federal[1].

De entrada, cabe destacar que el presidente de la Comisión ha propuesto que todos los asuntos relacionados con el mercado interior, fiscalidad incluida, pasen a decidirse por mayoría cualificada. En efecto, la unanimidad es paralizante, ineficaz y poco democrática, pues permite el secuestro de la voluntad mayoritaria por parte de una minoría, incluso reducida a un solo Estado miembro. Este cambio es posible sin reforma de los Tratados, si bien para aplicar esta pasarela, es preciso que los Estados miembros lo acuerden unánimemente;  es decir, estamos ante la pescadilla que se muerde la cola.

En cuanto a la unión monetaria, Juncker se ha mostrado favorable a introducir reformas de importante calado, incluyendo una dotación presupuestaria específica para la Eurozona, la transformación del Mecanismo Europeo de Estabilidad en un verdadero Fondo Monetario Europeo, y que el Comisario de Asuntos Económicos y Financieros sea el Ministro de Economía y Hacienda del euro, además de presidir el Eurogrupo. Es también importante el recordatorio explícito que ha hecho el presidente relativo a que todos los Estados miembros menos dos tienen la obligación de adoptar el euro, así como la creación que se ha propuesto de un instrumento financiero para apoyar este proceso.

En efecto, es importante relanzar la ampliación de la Eurozona, pues aunque para adherirse a la unión monetaria es preciso cumplir varias condiciones macroeconómicas, es evidente que muchos Estados miembros del centro y del este de Europa no están acometiendo esta tarea, como si pudieran quedarse sine die en una suerte de limbo. Es preciso establecer un calendario, siquiera orientativo, para acabar con la asimetría entre mercado interior y unión monetaria. Cuando se consume la salida del Reino Unido de la Unión, solamente Dinamarca tendrá derecho, según lo establecido en los Tratados, a mantener su moneda nacional.

Por último, es positiva la propuesta de concretar la idea de la Europa social en la creación de un servicio europeo de inspección laboral, si bien hay que ir más allá, con el establecimiento de derechos sociales comunes, incluyendo el salario mínimo europeo.

Con todo, el presidente de la Comisión ha propuesto un ambicioso programa federal realizable a corto plazo sin reforma de los Tratados. Corresponde ahora a los gobiernos de los Estados miembros superar los reflejos nacionalistas y dar cumplimiento a esta agenda positiva en beneficio de todos los europeos, pues tanto el ejecutivo comunitario como el Parlamento Europeo llevan muchos meses, sino años, de acuerdo en lo que hay que hacer.

[1] Véase http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-17-3165_en.htm