IRRESPONSABILIDADES

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Hemos cambiado de año, pero no se nota en nuestra política. En ella dominan los irresponsables. Es decir, quienes actúan sin darse cuenta de las consecuencias de sus palabras o gestos. Calificarlos de irresponsables no supone afirmar que estén equivocados en el fondo, al menos en su fondo. Pueden creer que tienen razón, que el camino que han escogido es el bueno para el pueblo o los pueblos que quieren representar, y que con ello basta para justificarse. Pero no miden su responsabilidad en el daño que están provocando y los efectos a medio y largo plazo de su supuesta justa posición. La finalidad no siempre justifica los medios. Por ello son irresponsables. Su catálogo es desgraciadamente abultado hoy en nuestro país. En la breve lista que sigue no hay clasificación cronológica, ni de valoración. Van como se me ocurre.

La lista la encabeza Arturo Más. No ha obtenido la fumata blanca de la CUP y su empecinamiento en ser Presidente de su soñada República Catalana provocará muy probablemente nuevas elecciones en Cataluña. Sólo ha conseguido desacreditar la opción independentista y, por lo tanto, ha obrado en contra de su propio campo político, planteando una incógnita mayor.

Le sigue Mariano Rajoy. Aunque el PP haya sido el partido más votado en las últimas elecciones está claro que los ciudadanos españoles han manifestado su voluntad de verle beneficiarse de la jubilación. Perdió su mayoría absoluta, pero sobre todo una cantidad de votos y escaños suficientemente significativa como para aconsejarle que deje paso a otra persona de su Partido que reivindique la Presidencia del Gobierno. Pero está dispuesto a pactar con quien sea con tal de mantenerse. Se entiende que prevea que con una situación tan nueva y estancada, de imposible solución, opte por nuevas elecciones, en las que presentaría a su Partido como la única posibilidad de estabilidad de gobierno; y esto puede hacer mella en el espíritu de muchos electores. Pero, ¿no sería tal posición más eficaz proponiendo él mismo otro candidato de sus filas?

Pablo Iglesias Jr. puede competir con cualquiera en la competición por ser el más irresponsable. Ha creado un Partido con siglas alentadoras, aunque venidas de la otra ribera del Atlántico: Podemos. Hoy está demostrando que lo único que puede hacer es provocar la impotencia de la izquierda. Cuando esta es mayoritaria en votos, está haciendo todo lo que puede para que los progresistas no puedan gobernar, planteando exigencias que sabe inaceptables para el PSOE. Conjugar, en política, el verbo poder puede dar sabrosas sorpresas. Algunos han visto en la trayectoria política del grupo de universitarios madrileños que imaginaron el nuevo partido algunas similitudes con las que recorrieron los sevillanos de la foto de la tortilla antes de alcanzar el poder en el PSOE. Pero no se pueden comparar. Los andaluces comprendieron que su responsabilidad no era debilitar al viejo partido socialista, sino adueñarse de él. Así, no contribuyeron a la esterilización de las ideas progresistas, sino a su hegemonía. Tenían paciencia y talento político. Y sabían que antes de proclamar que podían tenían deberes con su pueblo. Los universitarios de Pablo Iglesias Jr. deberían volver a las fuentes históricas para evitar confirmarse como los mejores aliados de Rajoy y de la Derecha.

En las filas del partido socialista se manifiesta también un alto grado de irresponsabilidad, como muy justamente ha denunciado Patxi López. Algunos dirigentes consiguen crear un imbroglio impresionante queriendo acumular en el plazo de unas semanas las negociaciones para constituir el gobierno de la nación, unas eventuales nuevas elecciones, la celebración de su Congreso ordinario, el posible cambio de Secretario General y de candidato a la Presidencia de Gobierno. Que todo esto parezca totalmente incompatible con las normas de celebración de un Congreso ordinario, con la celebración de primarias para elegir Secretario General o para candidato a Presidente de Gobierno, o con el sencillo sentido común, no parece tener la menor importancia. Quienes tenemos alguna memoria de la Historia, vemos que es una situación que recuerda la irresponsabilidad de Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero cuando, en la primavera de 1936, inmersos en sus luchas internas e ideológicas, debilitaban la República a sabiendas. Ellos mismos lo afirmaron, sabían que estaba encima la amenaza de la insurrección militar.

Está muy claro que, afortunadamente, no vivimos tan dramática situación, pero existen varias formas de desastres, y parece ser que pocos se acuerdan de ello.