INVERTIR EN LA INFANCIA

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Proteger a los niños y las niñas, proteger la infancia, es uno de los grandes retos de la humanidad. Un desafío todavía pendiente en España, por dos motivos entre otros. Primero, porque en nuestras calles, pueblos y ciudades, más de 2,3 millones de niños y niñas viven en hogares bajo el umbral de la pobreza. Y segundo, porque nuestro país dedica a esta cuestión, junto a las familias, solo un 1,4 por ciento del PIB, casi la mitad que la media de los países de la UE y casi tres veces menos que Dinamarca, el Estado que más cuida la infancia, según los datos de Unicef.

Cuando suenan, a lo lejos y acercándose, tambores que anuncian la celebración de nuevas elecciones generales, es preciso que, después de tanto teatro, después de tanto ruido, los españoles tengamos la mayor información posible sobre lo que cada partido político pretende hacer en cada tema, para comparar y decidir nuestro voto con la mayor libertad posible, más allá de titulares de prensa o declaraciones encorsetadas de veinte segundos.

Y aquí, en este ejercicio democrático de información y formación, es esencial, determinante, conocer qué proponen las distintas formaciones políticas frente a una realidad que nos muestra como la crisis ha golpeado con mayor dureza y sin piedad a los niños y las niñas. Unas personas que sufren día a día. Unas personas que no pueden esperar. Unas personas que hoy no saben, pero sabrán, que si no se interviene desde las administraciones para sacarles de la pobreza y la exclusión pagarán las consecuencias de la pobreza más tiempo, y muchos durante el resto de sus vidas. Porque ya nadie puede negar que, si no se actúa, la pobreza se termina heredando, es decir, determina tu presente y futuro vital.

¿Qué proponen hacer para que el 36 por ciento de los menores españoles que viven hoy en riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) salgan de ella?

¿Qué proponen para que en España la diferencia media entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento de la población más pobre que hoy es de 12 a 1, se reduzca?

¿Qué proponen ante la realidad de que existe un 18 por ciento más de posibilidades de que un niño de estatus socioeconómico bajo fracase educativamente, con respecto a un niño de estatus alto?

¿Qué reformas proponen en el sistema de protección social ante su incapacidad para dar respuesta a éstas y a las nuevas necesidades surgidas del empobrecimiento de las clases medias?

Como señala UNICEF, para que la respuesta política pueda resultar exitosa, es preciso: “a) Un consenso político amplio, que garantice uncompromiso ambicioso y de largo plazo y que sitúela equidad en el centro de cualquier estrategiaorientada a la infancia. b) Una información suficiente y de calidad, tanto dela realidad social como de las políticas y medios disponibles. c) Un esfuerzo presupuestario estable y de una magnitudadecuada al problema al que se enfrenta. d) Y la participación de todos los actores políticos ysociales involucrados, incluidos los niños y jóvenes, en el diseño e implementación de las políticas”.

Lamentablemente, los consensos no están de moda cuando más se necesitan. Por ese motivo, a parte de las palabras y los documentos, hay que fiarse más de los hechos. Y en este apartado, se observan las cosas con mayor claridad. Por una parte, un Partido Popular identificado con los recortes, y unas nuevas formaciones políticas que son más de hablar de los problemas que de dar soluciones. Por otra, un PSOE que sabe lo que hay que hacer, y lo hace donde gobierna, porque los niños y las niñas le merecen atención prioritaria y plena.

En este punto, surge de nuevo la pregunta: ¿Y entonces qué? Y la respuesta fluye. Si hay que dar el apoyo a alguien para formar gobierno, votar o intentar de nuevo formar gobierno, es bueno conocer y tener la certeza que hay un partido político, el PSOE, que sabe qué hacer:

  • Eliminar la pobreza infantil severa mediante una política de garantía de rentas (Sistema Integrado de Ingreso Mínimo Vital).
  • Nuevo Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia, dotado de recursos económicos y humanos necesarios para que permita su aplicación efectiva.
  • Promover que las rentas del trabajo permitan una vida digna a las personas, a las familias y a sus hijos e hijas; incrementar la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional; y mejorar la cobertura por desempleo.
  • Reducir la privación material de las familias y de los niños y niñas con baja renta.
  • Promover una alimentación sana y equilibrada para las necesidades nutricionales de la infancia.
  • Crear un Registro de Sentencias por Impago de Alimentos para conseguir la efectividad del Fondo de Garantía del Pago de Alimentos.
  • La educación como garantía de igualdad y progreso social. Reducir el abandono prematuro y el fracaso escolar.
  • Recuperar las becas como derecho según la situación de las rentas familiares y de las cuantías.
  • Promover la educación en la igualdad de oportunidades y de trato, el respeto a la diversidad, la convivencia intercultural, la lucha contra el racismo y la xenofobia, y la educación en los derechos humanos, recuperando la asignatura de Educación para la ciudadanía.
  • Derecho universal a la protección de la salud.
  • Hacer efectiva la participación de la infancia.

En definitiva, invertir en la infancia. Que es invertir en equidad, en presente y en futuro.